Una Boda indecente y previsible
Marcos
Roitman Rosenmann
La Jornada 24 de
mayo 2004
Casarse por la iglesia es
un acto de fe religiosa. La ceremonia tiene un estricto protocolo. Todo se
desarrolla de acuerdo a un plan. Se trata de una confirmación en la doctrina de
Cristo y ante los ojos de un Dios omnipresente y todo poderoso. )Pero que verá
Dios en la Catedral y sus alrededores mientras Felipe y Letizia declaran su
amor?
Madrid esta cercado por policías, militares, guardia civil y servicios de
inteligencia patrullando calles y ejerciendo un control minucioso sobre los
paseantes y curiosos. El cierre de comercios y grandes superficies a petición
de la Casa Real con el fin de evitar dispersión en las fuerzas de seguridad, es
asumido estoicamente. En contrapartida, las tiendas, podrán abrir sus puertas
el día en que Dios descansa y resarcirse de las pérdidas. Se trata de un apoyo
desinteresado a la boda real.
A una distancia prudente, kilómetros por medio, y fuera de peligro, sin tener
que levantar el chiringuito por sorpresa ante el acoso de los agentes
municipales, vendedores ambulantes, la mayoría africanos, inmigrantes ilegales,
marroquíes, latinos y asiáticos han cambiado de rubro. Hoy se disputan los
mejores puestos en las calles y plazas ofreciendo a precios accesibles, casi
gangas, recuerdos del enlace. Cambian las camisetas del Real Madrid por
caprichos para monárquicos convencidos o turistas de ocasión. Son los
llaveros, platos, ceniceros, banderas con los rostros de los novios, pañuelos,
cirios, estampitas, todo lo que Dios , en su misericordia, puede imaginar y los
empresarios producir con fines crematísticos. Ellos son los beneficiados. Poco
importa si los vendedores callejeros logran capitalizar el riesgo. Además, lo
que no se venda hoy terminará arrinconado o bien se ofertará como premio de
consolación en las ferias estivales de los pueblos de España. Por un tie mpo
sustituirán los tradicionales osos de peluche. Para los iluminados empresarios
es la última oportunidad de lucrarse con la familia real, ya no quedan vástagos
solteros. Habrá que esperar años para comercializar una boda con herederos al
trono. ¡¡Ojalá se evite esta guisa y en cambio podamos celebrar el
advenimiento de la tercera república, síntoma evidente de la llegada de otro
tiempo democrático!!
Mientras tanto, la Catedral rebozará poder. Reyes y reinas, primeros ministros,
jefes de Estado y gobierno, miembros de la corte y demás invitados hacen acto
de presencia. Vestidos para la ocasión son contemplados por las 259 cámaras
ubicadas estratégicamente. Los periodistas acreditados sacan fotos y se dan un
festín de famosos. Coches de lujo con choferes engalanados prestos a cumplir su
cometido abren las puertas para el descenso de condes, duques, archiduques,
infantes y cortesanos. Sin contratiempos y ordenadamente ocupan sus lugares
asignados según rango y honores. Pocos son los elegidos. Nada a cambiado en
siglos de bodas reales. Las diferencias entre clases y estamentos no se
disimulan. La movilidad social es un eufemismo. No hay lugar para el común. La
Catedral de la Almudena se convierte en una clase práctica de sociología del
poder y de estructura social. El clero, los militares, el capital financiero e
industrial, jueces y fiscales, la aristocracia, los cort esanos, la burguesía
monárquica, miembros del gobierno, presidentes autonómicos, todos presentes.
Unos pocos rechazarán la invitación por decencia. Los republicanos de Cataluña,
izquierda unida, el Partido nacionalista Vasco y algún otro que se apunta de última
hora. Pero entre los asistentes a nadie escapa el lugar que ocupan en una
jerarquizada escala social. En este alambicado casamiento, el poder se refleja
según sea la órbita mas cercana o lejana a la pareja real. Los últimos de la
ultima fila, son conscientes de su suerte, están tocados por la vara real, su
presencia tiene como objetivo mostrar el carácter bonachón de la corona.
Tampoco faltan actores, cantantes, deportistas, intelectuales, gentes
variopintas cuyo éxito les hace merecer el favor real a pesar de recibir
emolumentos a cambio de trabajo, categoría inapropiada para juzgar la actividad
desarrollada por reyes y príncipes, ellos no se ganan la vida con el sudor de
su frente. El erario público subvencion a sus gastos y presta atención a sus
necesidades. Sin ir mas lejos, esta boda supone cientos de millones de las
antiguas pesetas, unos cinco millones de euros a costa del sufrido
contribuyente. Factura a la que hay que añadir otros gastos menores sin
precisar. No olvidemos la movilización de tropas, el aparato logístico y el
conjunto de regalos de ayuntamientos, comunidades autónomas y demás
instituciones de la corona, cuyos representantes no han escatimado en gastos.
Realmente indecente, cuando aún están presentes los atentados del 11 de marzo.
Pero ello también esta previsto en la organización. Hay tiempo para
recordarlos entre la multitud de actos complementarios. Así la Monarquía se
amalgama en el dolor del pueblo. Nada se deja al azar. También la emisión de
sellos y monedas de oro y plata para coleccionistas. Todo un detalle con el fin
de inmortalizar tan fastuoso acontecimiento real.
Cuando 'monseñor' oficia la misa, los invitados, muchos de ellos, con los ceños
cabizbajos y síntomas de aburrimiento, dejan escapar sus mentes y piensan en el
festín. Jamón Ibérico, marisco, carnes rojas, buenos vinos. La gula, ese
pecado capital, hace acto de presencia a medida que avanzan las horas, es
necesario ir cerrando la ceremonia religiosa. El si de Letizia es comentado con
sobriedad. El clímax se ha producido. Ahora queda el baño de multitudes. La
salida y el recorrido oficial, acompañado del tradicional ¡¡vivan los
novios!!.
La televisión pública que lleva dos semanas con especiales dedicados a la
boda, cubre el acontecimiento. Liberados del tedio de la misa, comienza el
espectáculo. Los comentarios son mas pedestres y hacen referencia a los
zapatos, corbatas, camisas, pantalones, esmoquin, bolsos, sombreros y peinados
lucidos por insignes invitados. Un tiempo mas generoso es guardado para al
vestido de la novia. No faltan especialistas en moda contratados ex-profeso para
intercalar, entre corte publicitario y corte publicitario, sus atinados
comentarios sobre las ultimas tendencias en modelos.
El confite, la serpentina y demás parafernalia con que se agasajó el paseo
nupcial será recogida con celeridad el mismo día. Los empleados de la
limpieza, muchos de ellos con contratos basura y sobre explotados por empresas
privadas harán el trabajo. En Madrid, la resistencia y el rechazo de una parte
cualitativamente significativa de la sociedad civil a conceder carácter de
Estado a una ceremonia religiosa y privada será omitida. Con su pompa y boato
evidenciará la falta de respeto a mas de ocho millones de españoles, según
Caritas, que viven el condiciones de pobreza y extrema pobreza. Sin olvidar los
sin papeles, emigrantes en condiciones de semi-esclavitud. Los novios deberían
haber sido conscientes de esta realidad y haber decidido en bien de España
celebrar una boda mas apropiada para demostrar su compromiso con la democracia y
la justicia social. Su renuncia a ello deja en evidencia que la monarquía no
considera la democracia como una de sus cualidades. Parece ser que la democracia
si tiene en la forma republicana de estado una mayor posibilidad de existir.
Quizás sea esta la reflexión que debemos realizar. Viva la república.