Contra
la boda del capital y la guerra, la República
Malali Labrac 21 de Mayo 2004
La voz inconfundible del cubano Antonio Machín sonó insistentemente esta mañana
en el autobús urbano en el que viajaba un servidor por las congestionadas
calles de la ciudad de Granada. El mulato de las maracas desgranaba su
interminable repertorio de boleros mientras el aparatoso vehículo surcaba la
calurosa mañana granadina. Yo no creo demasiado en las
casualidades, y he comprendido enseguida que la emisión de esas canciones no es
más que un servicio más de los podridos mass media patrios al sistema que los
cobija. La puñetera boda está en todos lados, invade nuestras apacibles
vidas de explotados por el capital, nos hace olvidar la miseria moral del mundo
en que vivimos. Las bondades y virtudes de la real pareja nos las sabemos ya de
memoria, de tanto repetírnoslas los cortesanos que pueblan la tarta mediática
nacional. Las del padre del novio, ése señor tan campechano que es capitán
general del glorioso ejército español, nos las vienen
contando desde que a "Cerillita" se le ocurrió nombrarle sucesor a título
de rey. Algunos somos muy mal pensados y no nos las creemos, pero el común de
los habitantes de la monarquía postfranquista idealizo hace lustros a Borbón
y Borbón cómo el héroe que nos salvó de aquel tricornio bigotudo que destrozó
a tiros el techo del Congreso.
Es curioso comprobar cómo algunos de los que tomaron las calles para acabar con
la pesadilla aznariana adoran al clan de la Zarzuela, y se carcajean de
nosotros, los republicanos. Se asemejan a algunos compañeros de viaje que
tuvieron los comunistas en la lucha contra el Fascismo, aquellos que luchaban
por el advenimiento de la democracia burguesa, la misma que sufrimos ahora en
nuestras carnes o en nuestros cocos los que luchamos por
otro mundo posible. Esos compañeros de viaje de la izquierda antagonista en las
luchas de los últimos años esperaban el regreso de la socialdemocracia pesoísta
al poder estatal. Ustedes los conocerán, son fácilmente
identificables, dicen que son de izquierdas y añoran la época dorada del
felipismo, aquel felipismo del terrorismo de Estado y la corrupción en las
altas esferas que nos introdujo de tapadillo en las estructura militar de la
OTAN. ZP, ese buen hombre que nos gobierna, ya va por el mismo camino.
Los parias de la tierra son expulsados de Oriente y trasladados a la capital de
la Alcarria, mientras Froilán y los suyos ensayan el paso por la alfombra roja.
Los indigentes de las zona por donde se desarrollará el real acontecimiento
desaparecen por obra y gracia del gallardo alcalde de la villa y corte. Escudriño
el televisor y no veo aparecer al duque de Lugo,
ese esperpento nacional llamado Marichalar que tan bien sabe lucir los diseños
de los sastres más chic y fashion de todo el orbe. Que bien se lo pasó este
pasado verano en una fiesta en la Gran Manzana , donde tomó unas copas de más
y llamó asesino y maricón al líder moral de los pobres del mundo, el
Comandante Fidel Castro. Que muchacho tan simpático y bien educado es éste
Marichalar, cómo se nota que es de buena familia .
Las hordas al servicio del sionismo internacional acaban con decenas de vidas
humanas estos días en las naciones ocupadas de Irak y Palestina, mientras el
mundo libre asiste enmudecido al escándalo de las torturas yanquis en Abu
Grhaib. Los ciudadanos de bien se estremecen al contemplar el verdadero rostro
de la globalización neoliberal, al ver al capitalismo
armado en acción personificado en esa soldado imperial que fuma y sonríe
mientras humilla a un iraquí "liberado". Lo que esos buenos
ciudadanos no saben o no quieren saber es que la tortura y la degradación total
del
adversario es estructural al sistema. En eso consiste el liberalismo cómo nos
lo recuerda cada mañana Federico Jiménez Losantos desde la emisora episcopal.
No hay que marcharse a los desiertos de Mesopotamia para ver las
torturas del capital, sólo hay que mirar hacia el interior de las cárceles del
Estado Español, hacia las celdas de los presos vascos, que sufren en sus entrañas
la unidad de España desde hace bastantes años, pero que lo pasaron
bastante mal en los últimos idus de marzo. No podemos olvidar tampoco a los
inmigrantes y presos comunes, a los que nuestras fuerzas de seguridad les enseñan
cada día lo que es el Estado Social y Democrático de Derecho en
versión castiza. El escritor indio Salman Rushdie denunciaba estos días en
Barcelona las torturas sufridas por el director del clausurado diario Egunkaria,
Martxelo Otamendi, que también conoció en carne propia las delicias del Reino
de España.
El españolismo que controla los tres poderes de Montesquieu desde aquel lejano
18 de julio se dispone a ilegalizar de nuevo a una de las expresiones políticas
de la izquierda abertzale con la inestimable ayuda del complejo
mediático del Estado. Herritarren Zerrenda será devorada en las próximas
jornadas por la maquinaria político-judicial de la monarquía borbónica
acusada de formar parte de ETA. La organización armada sigue siendo la gran
excusa para eliminar la oposición al Régimen, el gran pretexto para expulsar
al abertzalismo de las instituciones en las que había entrado por decisión
popular. ETA debería reflexionar profundamente y comprobar lo inútil de su
acción armada con respecto a la libertad de Euskal Herria. El terrorismo
individual contra civiles no es un método de lucha revolucionaria, es una rémora
envenenada que lastra muchos proyectos de liberación nacional y
emancipación social en todo el mundo. De todas maneras la represión constante
del Estado contra la izquierda abertzale no ayuda precisamente a la solución
pacífica del conflicto. Los iluminados de la Audiencia Nacional
y sus jaleadores de los medios acosan constantemente a una buena parte de la
población de la Comunidad Autónoma Vasca , mientras los alienados ciudadanos
del resto del Estado aplauden desde el patio de butacas. Baltasar Garzón
Real, ése honrado juez que estuvo a punto de ser ministro de Justicia con
Felipe, es un héroe popular y Xabier Arzalluz, ex presidente del Euskadi Buru
Batzar del PNV, un apestado, para la buena gente de las Españas.
Incluso muchos de aquellos compañeros de viaje de los que hemos hablado
comparten esta cosmovisión simplista e irracional. "Leña al vasco, que es
etarra", parece ser el lema de los aznaristas y de los felipistas, fauna
muy
salvaje que puebla esta tierra desde tiempos inmemoriales.
Ah, creo que se me olvidaba, pasado mañana se casan en la Almudena un
comandante del Cuerpo General del Ejército del Aire y una ex presentadora del
Telediario de Urdaci. Colectivos republicanos organizan actos por todos
los rincones de España y la represión policial comienza a extender sus tentáculos.
Que vivan los novios y que regrese pronto la República, por favor.