Crónicas de un Régimen "democrático":
la
España de Cristo Rey y las Vascongadas.
Malali Labrac
11 de Mayo 2004
Hace unas semanas, la prensa de derechas y la gente de orden clamaron
conjuntamente contra la representación de la obra "Me cago en Dios"
en el teatro del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Incluso la presidenta de la
Comunidad Esperanza Aguirre amenazó a la institución cultural con recortarle
las subvenciones que recibe sino suspendían las representaciones porque
supuestamente la obra ofendía los sentimientos religiosos de la mayor parte de
los madrileños. Lo que no recordó doña Esperanza es el hecho de que ella es
presidenta de la Comunidad de Madrid porque unos tales Tamayo y Saéz,
asociados con la mafia del ladrillo, impidieron el legítimo gobierno de
PSOE-IU. Estos hechos, que alguien bautizó cariñosamente como el
"Ladrillazo", ofendieron también a muchos ciudadanos madrileños.
Volviendo al tema que nos ocupa lo más curioso del asunto es que el autor de la
obra, Iñigo Ramírez de Haro, marqués de Cazaza, es cuñado de la ex
presidenta del Senado. Supongo que será la oveja negra de la familia, un progre
trasnochado
cómo diría el profesor de Georgetown, parecido al tío carnal de Esperanza, el
poeta homosexual e izquierdoso Jaime Gil de Biedma. Cómo bien sabrán
ustedes, unos días después, al comienzo de una representación, dos energúmenos
subieron al escenario y atacaron al autor y a uno de los actores, mientras
proferían vivas a Cristo Rey. Es difícil no relacionar a estos ultras con los
guerrilleros de Cristo Rey, cómo bien apunta el maestro Eduardo Haro Tecglen.
Aquellos matones fascistas que
ayudaban a los grises a apalear rojos en los años de la Santa Transición. A mí
personalmente también me recuerdan a los legionarios de Millán Astray gritando
"Viva la Muerte" y "Muera la Inteligencia" ante un
estupefacto Miguel de Unamuno, que les replicó aquello de " Venceréis
pero no convenceréis", en el paraninfo de la Universidad de Salamanca. Leo
en la
edición digital del diario "La Nueva España" que centenares de
personas se manifestaron ayer frente al Círculo de Bellas Artes de la capital
del Estado para protestar por la dichosa obra de teatro.
Supongo que estas personas son parte del electorado fiel al PP, una minúscula
proporción de esos 9 millones
de fascistas de los que ya hemos hablado en otras ocasiones. La actuación
de estos integristas católicos se parece mucho también a la de aquellos que
incendiaron el cine Regio de Granada en los años 80, cómo castigo fascista a
la emisión de la valiente película "El caso Almería".
La semana pasada, el jefe del Estado y comandante supremo de las Fuerzas Armadas
visitó la base militar de Araka en Euskal Herria acompañado del ministro de la
Guerra y demás autoridades del frente constitucional-españolista. Vestido de
Capitán General y acompañado de 5 generales resaltó el enorme cariño del Ejército
a las Vascongadas. Dicen que
al ciudadano Borbón le redactan los discursos y que él se limita a leerlos,
pero la utilización de ese término, habitual de la dictadura fascista, es
ofensiva para el pueblo vasco. Es muy grave que el jefe del Estado y el ministro
de la Guerra aprueben un texto en el que se ofende a más de dos millones de
ciudadanos del Estado Español con términos fascistoides. Me
pregunto si éste es el nuevo talante que nos prometió Rodríguez Zapatero al
asumir la presidencia. Estos hechos me trajeron a la memoria la visita del
matrimonio real en febrero de 1981 a la Casa de Juntas de Gernika cuando los
Borbones fueron abucheados por militantes de la izquierda abertzale. Aquella
visita se produjo semanas antes del "Tejerazo" y la actual visita a
Araka casi dos meses después de los tres días de marzo que derribaron el
aznarismo.
Estos dos hechos, aparentemente aislados, demuestran a mi parecer las enormes
fallas democráticas del Régimen que nació de la Constitución de 1978 : Un Régimen
de la burguesía, sostenido por la explotación capitalista de la clase obrera,
basado en el bipartidismo imperfecto y asegurado por las Fuerzas Armadas. Un Régimen
que cambia al otanista Felipe por el bushita
Aznar, y a éste por el europeísta ZP, pero que mantiene el sistema capitalista
e impide la libre autodeterminación de los pueblos. Un Régimen donde Juan
Carlos Borbón es jefe del Estado y José Bono ministro de la Guerra. Creo que
con esta última frase se resume todo.
Un Régimen que va a alcanzar la mayoría de edad en escasas dos semanas con el
casorio borbónico, adonde acudirá solícita la señora alcaldesa de Córdoba y
tertuliana de la Ser, Rosa Aguilar, según acabo de saber. Que Dios y la
República nos cojan confesados.