Esta boda me supera

NACHO CIUDAD

 

El Comercio Digital

1 de Mayo 2004

PENSÉ que podría continuar soslayando el asunto de la boda real, obviando la cantidad de idioteces que están haciendo so pretexto de los esponsales. Me mordí la lengua cuando un grupo de joyeros cordobeses hizo entrega a la pareja de una Cruz de la Victoria, genuinamente cordobesa, (faltó que nosotros les obsequiáramos con un típico sombrero cordobés hecho en Asturias). Incluso pasé de largo el espléndido regalo que, en nuestro nombre, les harán nuestros munícipes: toda una réplica a escala del 'Elogio del horizonte' para el jardín -ya verán, cuando algún invitado insigne lo utilice para aliviarse tras un copioso almuerzo-. «Calladito está más mono, señor Ciudad», pensé. Pero no.

Ya no puedo más. Un buen día, me despiertará del sopor sestero un caballero expresándose en estos términos: «Para pintar a Cristo hay que ayunar». Mucha hambre debe de haber pasado, pues, el artista que ha acabado el ábside de La Almudena para que luzca en la ceremonia nupcial. Entre eso, y que ha trabajado gratis, que el Señor nos coja confesados. No tenía que ser una Capilla Sixtina, por supuesto, pero tampoco tenía que ser tan evidente la diferencia. Más atragantones: Nacho Cano compondrá una sinfonía inspirándose en el enlace, como regalo del Ayuntamiento de Madrid. Probes, con tanta obra y pujando por las Olimpiadas, no les debe de dar pa más. Como la obra del ex de Mecano sea tan infumable como todo lo hecho tras disolverse el grupo, me imagino el cuadro: la mitad de las delegaciones extranjeras saliendo despavoridos del Palacio Real en una huida como no se recordaba desde que 'Siempre Así' actuó en la despedida de soltera de la Infanta Elena. Eso sí, correrán los que puedan, que la mayoría no tendrá fuerzas, tras haber 'degustado' la cena que habrá ofrecido, en la víspera, Ferran Adriá, precursor de la cocina 'con aire': canapés y exquisiteces que parecen vacíos, acompañados con una gelatina verduzca que mejor no preguntar...

Mientras tanto, los pasteleros de Madrid han desenterrado el hacha de guerra y amenazan con hacerse republicanos por un quítame allá esa tarta. Lo que faltaba: la guerra del merengue. ¿Puede haber algo peor? Pues sí: en la radio suena "El príncipe y la periodista', oda de Luixy Toledo a los futuros soberanos. Me como la radio y apago el merengue. Esto es demasiado para mí.

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