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  No consiento que se hable mal de Franco en mi presencia. Juan  Carlos «El Rey»   

Los rebuznos del Gobierno ZP
Iñigo Sota

ÍzaroNews 28-10-2004 

A Zapatero la procesión le va por dentro. Mucho glamour y mucha tolerancia pero anda tan estresado que está perdiendo pelo por momentos. Últimamente, Sonsoles, su etxekoandre, le peina hacia delante para disimular sus entradas y algunas noches, al acostarse, suele hacerle masajes por todo el cuero cabelludo, desde la coronilla hasta la frente, con las yemas de sus dedos.

La caída del cabello podría deberse al estrés que le produce pensar que el día 2 Bush pueda seguir siendo “el emperador”; que Juanjo, el nuestro, reivindique la autodeterminación en la cumbre autonómica de esta semana, o que las “ministras supercuota” del Gobierno sigan rebuznando con la misma sonoridad con la que lo hacía Sancho Panza en el “Cuento del rebuzno”, en el Quijote.

Probablemente, si no fuera por los masajes terapeúticos de Sonsoles ya hubiera habido crisis de Gobierno. Pero así como Ana Botella tenía sus ideas sobre la gobernación y crispaba a su marido a la hora de imponerse, Sonsoles es la perfecta casada que sabe cómo sosegar a su marido. Sonsoles es la musa en la que se inspira Zapatero a la hora de reflexionar en medio de las incertidumbres y los rebuznos que emiten sus “ministras supercuota”.

Cuando hace unos días se supo que al presidente se le está cayendo el pelo por delante, algunas ministras se echaron a temblar. Pensarían que era debido a sus rebuznos. Con ellos están creando las condiciones para que, tal como ocurrió en la historieta de Cervantes, los “rústicos combatientes” acaben apedreando, por culpa de Sancho, al propio Don Quijote.

Si Zapatero es Don Quijote y la ministra de la Vivienda es Sancho Panza, Solbes es maese Pedro, el titiritero, y Lampedusa Rajoy: Lope de Vega, el gran crítico del Quijote.

En lugar de publicar tantas encuestas inútiles los meses previos a las elecciones, los ciudadanos preferiríamos escuchar la voz de los psiquiatras describiendo el estado mental de nuestros figurantes. Ahora que está de moda la telebasura y nos hemos acostumbrado a conocer las intimidades de nuestros famosos y famosillos, nos gustaría saber si Carmen Calvo, por ejemplo, se cree Marilyn Monroe; si la ministra de la Vivienda es o no Sancho Panza; si José Bono se viste en la intimidad de cardenal Rampolla; si George Bush se considera el hijo predilecto de Dios Nuestro Señor, o si el Rey Juan Carlos sueña con que es un Oso Panda a las faldas de los Cárpatos.

Sería deseable seguir el rastro emotivo y psíquico de Zapatero, incluso el curso de su alopecia, por si acaba influyéndole negativamente y enloquece, como enloquecieron tantos personajes del guiñol.

Con todo, cuando ZP se haya despertado en esta soleada mañana madrileña y haya visto, por Internet, que “The Washington Post” se une a “The New York Times” en su apoyo a Kerry y que éste acaba de colocarse por delante de Bush en algunas encuestas electorales, es probable que haya esbozado una sonrisa y hayan sido muchos menos los pelos que se le hayan quedado en el lavabo.

Si la mayoría silenciosa que suele movilizarse sin previo aviso hace acto de presencia en los EEUU, Kerry será el día 2 el nuevo emperador. Con su llegada se produciría no solo una relajación de la tensión internacional sino también cierto desplome de los precios del petróleo. Entonces, el año que pronto comienza, aunque no sea el año ideal para la economía, podría ser el año de la Bolsa.

No sería la primera vez que el auge bursátil se hermanase con una cierta desaceleración económica y que, cumpliendo con su misión premonitoria y su papel de único generador de rentas, las Bolsas del mundo lograsen impulsar la confianza empresarial. Entonces sería el momento de invertir en los países donde los pobres de solemnidad sirven de carne de cañón a los altos intereses terroristas.

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