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No
consiento que se hable mal de Franco en mi presencia. Juan Carlos
«El Rey»
A la derecha de Dios
Eduardo
Haro Tecglen
El País (18/11/04)
"Dios es un
intelectual de izquierda", se decía en la lejana Francia en la que todos
eran intelectuales de izquierda, de Sartre al vagabundo -clochard- que
acostaba su botella de tinto en un cochecito de niño muerto. Luego se dijo
que "Dios es una mujer", y la frase se extendió por la izquierda de
Estados Unidos post-Vietnam, con su "nueva izquierda" (hoy son
neoconservadores, como en España), su revolución sexual y juvenil (es lo
mismo) y su ufano Kennedy. Después cayó el nombre de Dios: dejó de
interesar. Algo más tarde se perdió la palabra intelectual. Cayó en desuso.
Y la de izquierda. Creo que había más
personas metidas: el propio Franco hizo mucho. Y los intelectuales de derecha:
a la derecha del Dios Padre, de Pan o como sea, como el mismo Aznar. Su propio
abuelo ya tuvo grandes premoniciones en algunos artículos. Yo, que no soy
intelectual ni de izquierdas (un puto rojo), he pensado en la catástrofe
mundial que fue la caída del muro, aparte del desastre moral que fue
elevarlo. Se perdió un
equilibrio, los países del Tercer Mundo fueron abandonados a la pura hambre,
la misma Rusia está gobernada por un viejo espía medio fascista, la media
Alemania de los malos nunca se ha rehecho, y hasta el marine que veíamos ayer
rematando un herido en el suelo, y continuando los actos heroicos que había
comenzado con las torturas en las cárceles, es consecuencia de la caída del
muro de Berlín.
Son cuestiones verbales: el mundo sigue andando. Las recordé el martes,
viendo un Aznar pasado de moda, con su bufanda pasada de moda, en la pasada de
moda Universidad de San Pablo (privada, dicen: no sé si pontificia, o de quiénes:
es el CEU) hablando ante sus herederos y los herederos de sus herederos,
explicar cómo fue el trío que hizo caer el muro de Berlín que "sólo
querían los intelectuales de izquierdas". El trío era el de Reagan,
Juan Pablo II y Margaret Thatcher.
El valiente trío que Aznar mencionó tiene escaso mérito. A mí, por mis
citadas desviaciones, me parece más bien lamentable. Tengo en cambio antigua
predilección por otro: el que formaron Kennedy, Jruschov y Juan XXIII. El de
la llamada "coexistencia pacífica". Empezaron a dibujar un mundo
posible para todos. Pobrecillos. A Kennedy le mataron, a Jruschov le echaron
del cargo y le relegaron a una isla lejana; Juan XXIII murió, y su sucesor,
el pobre papa Luciani, tomó una tarde una tacita de café y se quedó tan
muerto como Arafat.