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  No consiento que se hable mal de Franco en mi presencia. Juan  Carlos «El Rey»   

La Divina Comedia : El Purgatorio

Jesús Nieto

DIARIOSIGLOXXI.COM 4 -12-04

José María Aznar comparecía en la brumosa mañana madrileña ante la comisión de investigación de los "Idus de Marzo", llevando en el alma el peso moral de haber escrito con desaciertos capitales la peor página de la historia fatídica de nuestro país.

Escena la de "el otoño del patriarca José María", que recuerda por esas casualidades extrañas que brinda la historia a otro juicio exclarecedor de autos fatídicos: el de Nuremberg, en el que los nazis alemanes negaban su participación genocida mientras gozaban con la ópera de Wagner o con salmón iraní de la cremación semita en aquellos oscuros momentos de la dramática historia del viejo continente. Si los alemanes negaban tales acusaciones o apelaban a la "obediencia debida", José María Aznar respondía interrogando a los miembros de la comisión, o ejerciendo el muy noble y antiguo arte de los circunloquios para evitar llegar al fondo de la materia a investigar.

Mientras, en las inmediaciones de las Cortes, en esa Carrera de San Jerónimo con sus sempiternas obras, los españoles conservadores, de bisón e impecable rostro cerraban filas en torno a la figura de José María Aznar, ese ex presidente que en lugar de asumir cierta humildad, consecuencia sin ir más lejos de las lecturas de Machado, hacía bueno ese eslogan de "Antes muerto que sencillo", reflejo de una España decadente, de un ciclo histórico, como ese de los cuarenta años de progreso y bienestar que el tiempo no haría mal en ocultar bajo el bálsamo de los años.

Sin embargo, de entre todos los despropósitos por metro cuadrado cultivables en la fértil huerta política hispana, lo más doloroso de el antes, durante y después de la comparecencia de Aznar, ha sido la apropiación indebida que los "neocons" de Génova congregados a las puertas del Congreso han hecho de la bandera rojigualda, mostrándola cuál trofeo de caza de señorito cortijero, a los familiares de las víctimas del 11-M que se agolpaban pidiendo justicia bajo la mirada entre indiferente y escépticas de los leones, curados de espanto ante la infamia de esta política nuestra.

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