Y ahora, ¡nosotr@s!
Alberto Hidalgo Hermoso
UCR 28 de Marzo de 2008
Poco a poco dejamos atrás la Generación
X, o también llamada la “generación perdida” y una nueva generación va llegando
y solicitando su protagonismo. No son pocos lo que piensan que la juventud de
hoy no sabe lo que quiere, pero lejos de la confusión que esta época de grandes
cambios puede generar en los jóvenes no es complicado desentrañar los sueños e
ilusiones de esta nueva generación.
La llamada Generación Y agrupa a todos aquellos y aquellas que nacimos a partir
de la década de los 80, en un mundo cambiante que causaba vértigos con el ritmo
de sus profundas modificaciones. Los “jóvenes Y” no vivimos la guerra civil
española ni el franquismo, pero queremos recuperar nuestra memoria para no
repetir los mismos errores. No celebramos la muerte del dictador Franco, ni
hicimos la transición. Tampoco luchamos por la llegada de la democracia, ni
aprobamos la Constitución de 1978, y por ello queremos profundizar nuestro
sistema democrático con los valores republicanos y poder decidir sobre la norma
suprema que nos regirá durante los próximos años. No soñamos con el Mayo francés
del 68 en pantalones de campana, ni entonamos con José Afonso el “Grândola vila
morena” en la Revolución de los Claveles. Tampoco lloramos la muerte de Salvador
Allende, ni lamentamos el derrocamiento del gobierno de la de Unidad Popular. No
clamamos en las calles contra la imperialista Guerra de Vietnam ni participamos
en el florido movimiento hippie. Y tampoco descubrimos la televisión ni
experimentamos la llegada del hombre a la Luna. Simplemente porque aún no
habíamos nacido.
Nosotros, algunos con chupete todavía, vimos caer el Muro de Berlín y el triste
triunfo del capitalismo. También vivimos la injusta Guerra del Golfo, en la que
participó el gobierno español. Bailamos y cantamos en la “movida madrileña” con
Alaska y Mecano y tuvimos por vez primera un presidente socialista con chaqueta
de pana después de la muerte del dictador. También presenciamos la entrada de
España en la Unión Europea y protestamos contra su inclusión en la OTAN, al
servicio de los intereses yanquis. Sufrimos los negros gobiernos de la derecha,
presididos por Aznar, y salimos a la calle para gritar contra la catástrofe
medioambiental del Prestige y contra la ilegal Guerra de Iraq, respaldada por el
gobierno español. Condenamos el terrorismo de ETA y los atentados islamistas del
11-S en New York y del 11-M en Madrid Y también experimentamos el auge de los
nuevos movimientos sociales, como el ecologista, el homosexual o el
alterglobalización, y el desarrollo de las nuevas tecnologías, como internet.
Hoy sufrimos las consecuencias de este sistema injusto e insostenible, que no
elegimos: precariedad laboral y paro, difícil acceso a una vivienda digna,
degradación de la naturaleza y el medio ambiente, terrorismo, violencia
machista, discriminación y exclusión social, deficiencias democráticas… Pero,
también observamos experiencias transformadoras y esperanzadoras como los
avances revolucionarios en América Latina.
Cierto es que nos perdimos muchos acontecimientos históricos, algunos de ellos
cruciales, pero ahora los “jóvenes Y” queremos recoger el legado idealista,
soñador, inconformista, rebelde y combativo de nuestros padres y abuelos para
afrontar los nuevos retos y luchar por un futuro mejor. Ahora es nuestro turno.
Nosotros y nosotras todavía pensamos que hay razones para soñar, todavía creemos
que otro mundo es posible y necesario.
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