¡Váyase Sr. Aznar!
Rafael Torres
Diarios del Siglo XXI 22 de Marzo de 2008
Lo pérfido y lo grotesco no suelen coincidir, pero cuando
coinciden, el resultado produce escalofríos. Si a ese coctail se añaden unas
gotas de cinismo, un toque de ignorancia y un chorro de nula resonancia
emocional, el resultado son las recientes declaraciones de Aznar en la BBC,
declaraciones que presumo se corresponden con su pensamiento, por llamarlo de
algún modo. Según el hombre que llevó aEspaña a una guerra con las funestas
consecuencias que todos conocemos, la situación actual de Irak es, sin ser
idílica, "muy buena", pero dejando a un lado el descrédito extremo que semejante
aseveración arroja sobre los cabales de quien la formula, e incluso dejando
aparte también la vergüenza que produce que un compatriota vaya diciendo esas
cosas por el mundo, lo sustancial es que esas declaraciones del antiguo
subordinado de Bush se hacen sobre seiscientos mil cadáveres, sobre miles de
edificios, hospitales, escuelas, museos, depuradoras, fábricas, carreteras y
puentes reventados por las bombas, sobre la enfermedad y la miseria de millones
de seres humanos, sobre las decenas de miles de hombres encarcelados sin causa,
sobre el genocidio, en fin, de un pueblo cuyas únicas culpas eran padecer una
dictadura y disponer de petróleo.
Las charlotadas a que nos tiene acostumbrados el hombre que fue repudiado en las
urnas por su pueblo a causa de todo eso, y que sigue repudiando la sombra que
todavía proyecta sobre su partido, han rebasado en esta ocasión el límite de lo
admisible. Gozando de una impunidad que sólo se entiende en un mundo donde el
derecho internacional y la justicia saltaron hechos trizas, el ex presidente
español se complace en urgar en la herida, esto es, en remover el magma de
dolor, muerte, destrucción y miseria que él mismo contribuyó a crear para mayor
espanto de las generaciones presentes y futuras.
Si tan buena es, a su parecer, la situación en el Irak devastado por la guerra,
el despojo y la rapiña, váyase allí, señor Aznar; váyase, señor Aznar; váyase,
señor Aznar.