Sobre la mujer y sus problemas
Milagros Riera
UCR 18 de Marzo de 2008
Empecemos diciendo que el ser mujer ya es en si un problema, recordemos aquella frase que me gusto mucho, como ser mujer y no morir en el intento, creo que es realmente difícil el asumirnos como mujeres, libres, independientes, trabajadoras y luchadoras por un mundo mejor.
Empecemos recordando la frase de Simone de Beauvoir, “La mujer no nace, sino que se hace” a mi siempre me ha asombro esta afirmación, dicha así de una manera tan abrupta, pero hay que entender lo que quiere decir esta escritora que tanto impacto tuvo en varias generaciones.
No nacemos todos iguales, es evidente, un cuerpo de mujer no es el mismo que el del hombre tiene otros atributos y ahí reside el encanto de la diferencia, pero a partir del nacimiento la construcción de la mujer y del hombre en dos entes diferentes comienza, a la mujer se la prepara para ser madre, esposa sumisa, se la prepara para dar la vida, al hombre se le prepara para dar la muerte, debe ser guerrero, estar preparado para defender su patria, su hogar y los intereses de los que se benefician con las guerras.
A la niña se la viste de rosa, se le dan muñecas, y su mama, cuando tiene tiempo, le enseña a darle el biberón a su juguete, un niño no hará eso y si se le ocurre todo el mundo mostrará extrañeza, si la dulce nena llora se la consolara, es natural, al nene se le dirá que un hombre no llora, no se sabe porque al fin y al cabo se tienen los mismos lacrimales, pero esta mal visto.
Así los dos sexos crecen sabiendo muy bien cuales serán las funciones que la sociedad les atribuye, ser madre es natural en la mujer, lo que ya no es tan natural es que esta función de la que depende que la especie se perpetué, degenere en una esclavitud.
Hay escritores que estiman que esta esclavitud de la mujer no existió siempre, hubo un tiempo, dicen, en que la mujer y el hombre gozaron de los mismos derechos y del mismo estatuto de personas libres y felices. También opinan que a este tiempo se le llamo la Edad de Oro, y que en el fondo de nuestro inconsciente colectivo, siempre la hemos añorado, tanto los hombres como las mujeres.
El porque acabó esta época puede estar ligado a la aparición de la propiedad privada, la agricultura llevaba consigo la propiedad de tierras y cosechas, esto atraía a los que querían apoderarse de estas riquezas. La mujer plantaba, se ocupaba de la tierra y de los hijos, el hombre procuraba defender como podía lo que consideraba que era su propiedad, y así la mujer también pasó a ser la propiedad del hombre, como los hijos, y así ha seguido hasta ahora y la sociedad ha generado toda clase de mecanismo para que así sea.
A esto se le llama la sociedad patriarcal en la que los hombres tenían todo poder sobre sus mujeres y sus hijos, hasta el derecho de vida y de muerte, este derecho ha llegado hasta estos tiempos. Para avalar este deseo del hombre de apropiarse la mujer y los hijos se crearon los dioses, los dioses masculinos, naturalmente, en tiempos prehistóricos existía la diosa madre, representaba la tierra y sus frutos, encarnaba la fertilidad, pero fue sustituida por el panteón de dioses guerreros, las diosas también siguieron existiendo durante algunos milenios, pero quedaron relegadas al papel de esposas, amantes, y de madres de los hijos del panteón masculino. Hoy día han desaparecido en tanto que diosas, y han sido sustituidas por vírgenes y santas diversas en la religión católica que por aquí nos oprime.
La sociedad patriarcal se extendió por todo el planeta, y hoy día esta aun en pleno auge. Hay sitios en los cuales este esquema constituye un verdadero peligro para la vida de las mujeres, pensemos en el problema de la escisión, se practica en África, pero aquí en Europa se sigue mutilando a las niñas nacidas en ciertas etnias , esta practica bárbara suscita poca respuesta de nuestra sociedad que se dice civilizada, a veces es castigada, pero con una mínima pena, otras se hace la vista gorda, se trata de costumbres ancestrales y las victimas son niñas, para que preocuparse y las infecciones siguen matando gracias a esta costumbre que consiste es cortar el clítoris para evitar todo placer y en coser los labios menores que el día de la boda el marido deberá cortar con un machete. La asociación mundial de la salud protestó de estas prácticas en Egipto, nada cambió, las muertes continúan.
Pensemos en nuestras hermanas nacidas en el Islam, cubiertas con sus velos y sus burkas nos muestran a lo que puede llegar la represión contra la mujer que apoyada por las diversas religiones y los estados confesionales perpetúan esta esclavitud que tanto favorece a unos y otros.
Todo esto puede parecernos lejano y ajeno a nuestras preocupaciones, no es así, esas mujeres viven entre nosotros y deberíamos procurar de que por medio de la educación y el dialogo pudiesen liberarse de sus cadenas, los estados europeos que las acogen no harán nada para ello. Construyen mezquitas para así controlar a los creyentes por medio de la religión que les asegura su sumisión, que las mujeres sean esclavas no es un problema para nadie, solo para ellas.
Nosotras no hace tantos años también estábamos obligadas a llevar un velo para cubrir nuestra cabeza en la Iglesia, no solo se nos obligaba a frecuentar este lugar en tiempos de la dictadura, sino que debíamos cubrirnos, llevar faldas y manga larga, el pantalón femenino esta prohibido en ese santo lugar.
Pasemos a problemas mas actuales, quisiera comenzar por hablar del aborto, es un tema que ha saltado a la actualidad por diversas causas que todos conocemos, elecciones, furor de la derecha contra el hecho de abortar apoyado por la iglesia o viceversa, en esto como en todo están unidos unos y otros. Para la secta la opresión de la mujer es uno de los orígenes de su poder.
El aborto aquí es muy restrictivo, y aun así hay regiones en los que no se aplica, como en Navarra, las campañas histéricas de los anti-abortistas sabiamente orquestadas, se multiplican. La intimidación hacia los doctores que consienten en efectuar este acto médico y legal no cesa.
El abortar no se hace nunca con alegría, es un acto médico y ninguna mujer recurrirá a el sin tener sus buenas razones. Todas las hemos tenido para hacerlo, uno de los motivos para llegar a ello es la falta de educación sexual de los jóvenes, querida por la Iglesia que rechaza toda formación al respecto.
El PSOE prometió ocuparse de este problema en la anterior legislatura, no lo hizo, ni lo hará ahora, su sumisión a la secta es grande. Este derecho no lo conseguiremos mas que con nuestra lucha, no debemos dejar que hombres vestidos con batas blancas o faldas negras dispongan de nuestras vidas y de nuestros cuerpos, pero tendremos que luchar con nuestros compañeros, el problema también es suyo, es diferente que nuestros hijos sean hijos del amor a que lo sean de un accidente. Debemos luchar juntos, la mujer al obtener su libertad libera también al hombre, es necesario procurar que no lo olviden.
He visto que hace unos días en Valencia han sido inculpadas cuatro mujeres que firmaron el manifiesto autoinculpándose de haber abortado, están pendientes de proceso y pueden incurrir en penas de prisión, en el resto del país puede pasar lo mismo, apoyemos a las compañeras de Valencia.
La mujer tiene otros muchos problemas, sigamos hablando de ellos.
Muchos des su problemas vienen de la imagen que se le impone desde todos los mecanismos de la sociedad patriarcal, capitalista. La mujer tiene tres sitios que son en los que debe estar, la casa, la cocina y la iglesia, así fue desde hace siglos y así se intenta que siga siendo pero la sociedad ha cambiado y ciertos esquemas han saltado en pedazos, por los mismos intereses del capitalismo.
La mujer debía quedarse en casa, hoy día es solicitada por la actividad laboral, su fuerza de trabajo interesa a los patronos y al capital en general, tanto más que sus sueldos son menos elevados y al ser mas vulnerables suelen ser más dóciles, o al menos eso esperan los patronos. La desigualdad de salarios es otro de los problemas que las mujeres deberíamos tener en cuenta y protestar por ello.
Debemos salir de nuestras casas, incorporarnos al mundo del trabajo, hay que pagar la hipoteca, para ello en una pareja tienen que trabajar los dos. Esto esta muy bien, el trabajo libera a la mujer, siempre se ha dicho, en el se realiza. Aun así veamos cuales son las consecuencias de esta liberación, en pocas palabras se trata de la doble jornada de trabajo.
Una vez de vuelta al hogar la trabajadora debe convertirse en madre de familia, ocuparse de compras, comidas, que los hijos y el marido vayan bien limpios y que todo reluzca como los chorros del oro, sino la familia mostraría su enfado. No acaban aquí sus obligaciones, también debe estar arreglada, ser amable con su marido, ocuparse de los deberes de los hijos y ser la compañera amante de su hombre. Todo esto se espera de ella y ella cree que esta obligada a darlo porque desde siglos así se lo han enseñado, su pareja la ayuda a veces, pero para él no es una obligación, es ella la que debe ocuparse de todo después de una dura jornada de trabajo, así esta mandado.
Esta idea del sacrificio femenino persigue a la mujer durante su vida, debe ser madre perfecta, hija amante, ocuparse de sus padres, de sus hermanos y de cualquier miembro de su familia que la necesite. Muchas veces además de su actividad laboral y de madre tiene que ocuparse de los padres de su marido o de los de ella, o bien de unos y otros, también esto es algo que se espera de una mujer.
Hoy en día la mujer desea ser independiente y poder cursar estudios, llevar una actividad laboral lo mas adecuada posible a sus conocimientos y a su valía, pues bien el obstáculo de la maternidad se opone a la realización de sus deseos en muchas ocasiones, no siempre puede pagarse una persona para acompañar a sus hijos, una ayuda familiar tan necesaria para las que desean seguir una carrera, en su trabajo saben que no encontraran comprensión para sus problemas de madre de familia, si no puede ocuparse de sus hijos y llevar una actividad laboral que se quede en casa, parecen pensar.
Esto lleve a que muchas profesionales se nieguen a tener hijos, viendo la maternidad como una carga. La edad del primer hijo es cada vez mas tardía, los años van pasando y al final abandonan la idea con el consiguiente trauma que eso supone para una mujer, también lo es para el que pensó ser padre y que a veces no comprende las razones de su pareja para no querer la maternidad.
Se da el caso de las que ocupando un buen puesto de trabajo lo dejaran unos años para poder vivir su maternidad, cuando desean recuperarlo en la mayoría de los casos nunca encontraran el mismo puesto que ocuparon y al mismo nivel de responsabilidad, en el mundo laboral la maternidad no es muy apreciada. La mujer desea ser madre, es natural, su cuerpo se lo pide, hay que lograr que esta función imprescindible para ella y la sociedad no se convierta en un motivo más de esclavitud.
El tiempo pasa, los hijos por fin pudieron encontrar un alojamiento que pagaran durante 50 años y han creado su propia familia, los dos trabajan es normal y necesario, también es normal tener hijos, también eso lo manda Dios, y entonces viene el problema de ocuparse de ellos, guarderías escuelas para pequeños son caras y difíciles de encontrar, para eso están los abuelos, en muchos casos después de una dura vida de labor la mujer se ve obligada por las circunstancias a criar o al menos ocuparse de sus nietos a tiempo completo, eso es una fatiga para ella, otra vez hay que empezar a criar a los pequeños, pero se debe hacer, sino se desvaloriza, no sirve para nada, si no puede ayudar a los hijos, así que hay que hacerlo, así se siente útil.
En muchos casos esta responsabilidad, este trabajo, llega a agotar a las mayores, es la enfermedad de la abuelita, tanto síquica como física. La mujer hasta su último suspiro estará obligada de sacrificarse por los otros, maridos, hijos padres nietos, sin poder disfrutar siquiera de su merecida jubilación.
Hay algunas mujeres que no soportan la injusta situación de sometimiento al hombre, que protestan, que reivindican sus derechos y su libertad, en algunos casos esto les lleva a la muerte. La violencia de genero, la violencia contra la mujer empieza desde su nacimiento, ya lo he dicho, cuando se le impone una determinada función que la seguirá durante toda su vida, la familia patriarcal, la Iglesia, la educación que esta en manos de esta y el estado capitalista, se encargan de mantenerla en este estado de sumisión del que en algunos casos ella misma no es consciente.
Hay que decir que el hombre sufre el mismo condicionamiento, se le inculca, a través de los mismos instrumentos que a la mujer, la idea de que debe ser viril, en el sentido mas violento del termino, debe ser competitivo y estar dispuesto a pelearse por la vida, como se dice, la vida es una lucha y solo los mejores tienen éxito. La mujer una vez conquistada pasa a ser uno de sus objetos y no esta preparado para comprender que es un ser como él que tiene sus prioridades, sus gustos, sus deseos propios y que quizás no sean los del hombre al que esta ligada. El deseo de libertad, de ser ella misma que la mujer empieza a expresar, a buscar y a alcanzar en algunos casos, no cuadra con la educación patriarcal que el hombre ha recibido, su desconcierto le lleva hasta el crimen.
Hace unos días, en la misma fecha, murieron 4 mujeres a manos de sus parejas, al día siguiente hubo otras apuñaladas. Contra esta violencia es difícil luchar, es cierto que lo único que podría erradicarla seria la educación, educar a los hombres y a las mujeres para que sean iguales, y que sus relaciones se desarrollen en un mutuo respeto, es una labor a largo plazo y además difícil. La Iglesia se opone a que el hombre y la mujer sean considerados iguales, desde el púlpito se eleva contra esta doctrina demoníaca y aconseja a la mujer paciencia y resignación, es lo que Dios espera de ella, el confesional esta ahí para consolar sus penas. Una de las causas del rechazo de la sangrienta secta de la asignatura para la ciudadanía es que se hable de esta igualdad, saben que cuando la mujer obtenga su libertad física y mental será el fin de su reino en este mundo, el del otro se lo pueden quedar para ellos.
Hay leyes contra la violencia de genero, seguramente no se aplican con suficiente entusiasmo y no es un montón de leyes que van a protegernos, creo que la única solución seria que tomáramos conciencia del peligro que corremos e intentemos influir sobre los políticos para que las leyes se cumplan, si nos organizamos en grupos o colectivos en barrios para comprender lo que pasa e intentar ayudar a las mas amenazadas quizás conseguiríamos algo, por ejemplo, cuando una mujer agredida va a comisaría para denunciar los hechos podíamos acompañarla para que las autoridades sepan que no es un problema personal del que no deben hacer mucho caso, que sepan que es un problema colectivo, de todas.
Sigamos hablando del comercio que el capitalismo hace con nuestros cuerpos, no me refiero a la prostitución, de ella podríamos hablar mucho, se trata de una de las mayores explotaciones de la mujer por el hombre, a este tema se le debería dedicar todo un artículo.
No, me refiero al provecho que se saca de nosotras con la manera de vendernos nuestra imagen, de dictarnos no solo lo que debemos ser, sino como debemos ser.
La mujer debe ser bella desde su nacimiento hasta su tumba, ahí están los modelos que se nos muestran en cines publicidades televisiones, revistas, hay para todas las edades. Cuando están en edad escolar si se comete la estupidez de mandarlas a colegios religiosos se las introduce en un mundo imaginario en el que angelitos de la guarda y dioses barbudos están a sus ordenes, basta rezar y ser buena, es decir cumplir las ordenes que se les da, para obtener todo lo que deseen.
Ya mas mayores las cosas cambian, pero también hay otros métodos para obtener sus deseos. Después de identificarse a princesitas en su infancia, es natural que esperen que pase a su alcance cualquier príncipe larguirucho para convertirlas en reinas. El camino infalible para llegar a este resultado consiste en la belleza, en la clase de belleza que la sociedad capitalista impone, y que tan bien hace marchar el comercio.
Ya desde una edad bastante tierna cuando se pregunta a una niña o a una joven que es lo que le gustaría ser lo más probable es que responda que artista de cine, top modelo o participante de emisiones televisivas, o cantante o cualquiera de esas profesiones que se promocionan en todos los medios de comunicación. Pocas habrán que digan que desean ser grandes científicas, grandes profesionales.
Aun así aunque lo deseen también la sociedad tiene respuesta a esto, para llegar al éxito en una carrera femenina no basta y, diría yo, casi sobra ser inteligente preparada y buena profesional, no, lo que lleva al éxito es ir bien peinada, llevar vestidos de diseño y usar un buen desodorante, el resto son detalles sin importancia.
Esta es la imagen que la sociedad desea imponer a la mujer, y que indudablemente lo consigue, se bella y obtendrás todo lo que desees, por ti misma o por conquistar a uno de esos hombres que avanzan en la vida cargados de éxito, un presidente de una republica cercana, por ejemplo.
Si no quieres estudiar o crees no tener capacidades para ello no importa, aprende a cantar, toca la guitarra, baila y la fama será tuya.
Las cosas nunca suelen suceder como esperamos, el tipo de belleza que se nos impone no esta al alcance de todas las jóvenes y esto mezclado con los problemas que siempre surgen en la adolescencia provoca verdaderos dramas, la perdida de imagen, el hecho de no llegar a alcanzar el tipo de belleza soñado lleva a una fijación sobre este tema, las malas relaciones que pueda haber con su entorno serán achacadas a una imagen negativa de si misma, y es la anorexia, la bulimia, enfermedades síquicas que cada vez mas acechan a las jóvenes perdidas en un mundo en el que se les exige un comportamiento del cual no son capaces.
Estas enfermedades pueden llevar al suicidio y a la muerte, es difícil salir de ellas, deberíamos intentar comprenderlas porque nuestras hijas o nuestras nietas están amenazadas, podríamos, como mujeres conscientes y luchadoras tratar de hacer comprender a los jóvenes que hay otros valores que los que quiere imponernos esta sociedad para mejor explotarnos. Que la apariencia física no es más que eso, apariencia, un fantasma y que dentro de nosotros anidan sentimientos y sensibilidades que son más importantes y que no debemos dejar ahogar por los que no nos ven más que como una fuente de provecho.
Como se trata de problemas de mujeres debíamos pensar que podíamos hacer nosotras para mejorar este estado de cosas, no es asunto fácil. Tendríamos que acabar con la sociedad patriarcal, con la Iglesia y su enseñanza castradora, con el capitalismo y su utilización de nuestro cuerpo como objeto comercial. Es un vasto programa.
Empecemos por tomar conciencia de estos problemas y de sus causas, esto no es difícil, el segundo paso es mas complicado pero depende de nosotras, tratemos de dar una educación adecuada a nuestros hijos, enseñándoles el mutuo respeto que se deben hombres y mujeres, que respeten la igualdad y la diferencia de cada uno. Alejemos de ellos las ideas religiosas que constituyen el veneno que corrompe nuestras conciencias haciéndonos creer que debemos ser adoradores de un Dios cruel que nos impide ser libres e iguales a unos y otras.
Las mujeres somos cuidadoras, amas de casa, buenas profesionales, amantes esposa, todo esto y mucho mas se exige de nosotras, pero hay algo que también podemos ser, podemos ser revolucionarias, si, militar para cambiar esta sociedad capitalista que tanto nos oprime, para dar a nuestros hijos y a nuestros familiares otros valores que no sean los de esta sociedad podrida y que se sirve de nosotros para exprimirnos como una naranja azul y luego tirarnos cuando ya no podemos dar mas provecho, seamos además de todo lo que somos maestras de vida.
Yo soy mujer, pero no soy feminista, he asistido a muchos combates y puedo deciros que no conseguiremos ser libres sino luchamos junto a nuestros compañeros, a veces es difícil pero debemos conseguirlo porque sin ellos, solas, nuestra lucha fracasara aunque a veces consiga alguna movilización con éxito, para continuar buscando nuestra libertad es necesario que estemos unidos, la lucha de la mujer libera al hombre, sin nuestro apoyo nunca serán libres.
Debemos gritar a nuestros compañeros alto y fuerte nuestro deseo de libertad, y todos juntos avanzar por el camino que pueda llevarnos a una sociedad en la cual todos podamos ser felices e iguales.
Pidamos también la III Republica, estoy segura que como mujeres nos sentiríamos mejor en ella, no tenemos porque ser súbditos de un rey, súbditas de nadie, a por la III que será la nuestra.