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Ofendamos a nuestros dioses

Hugo Martínez Abarca

Blog III República 30 de Marzo de 2008

Ayer la ONU condenó la difusión de un vídeo realizado por un diputado derechista holandés en el que descarga sus iras contra el Islam y que a su vez ha cabreado considerablemente a muchos musulmanes. Mientras, en Alemania se estrena una representación teatral de Los versos satánicos, que una asociación de musulmanes “lamenta, pero no pretende impedir”, según El País, a pesar de lo cual la policía alemana ha decidido elevar la protección policial del teatro. No conocemos si en Alemania u Holanda se representó obra alguna o ha habido algún diputado que haya difundido algún vídeo que los cristianos consideraran negativo.

En España hubo un par de obras que algunos cristianos consideraron recientemente ofensivas sin necesidad de verlas: fueron Me cago en Dios de Íñigo Ramírez de Haro y La Revelación de Leo Bassi. En el caso del primero dos ultras se introdujeron entre el público en el Círculo de Bellas Artes y decidieron atacar violentamente al autor y al actor de la representación. Con Leo Bassi hubo una pequeña bomba en el Teatro Alfil y algunos ayuntamientos (entre ellos alguno socialista) impidieron que Bassi representara su obra. Afortunadamente la ONU no dijo nada contra ninguna de las obras, pero desgraciadamente ningún equivalente alemán a El País contó a los alemanes la necesidad de proteger de nuevo el Teatro Alfil (ya fue atacado años antes por el concejal del PP y posterior candidato de Alianza Nacional Ángel Matanzo) de los integristas cristianos autóctonos y de sus bombas.

En estos casos españoles tengo clarísimo de qué lado hay que estar. Del mismo que si en Irán un tipo es castigado por mofarse de Mahoma; del mismo que si en Marruecos un tipo es perseguido por reírse un poquito de un familiar del monarca; del mismo que si un juez español suspende una revista por hacer una viñeta que ridiculiza al rey autóctono. Hay que estar del lado de quien es atacado por bufón, por mofarse del poder.

Pero con aquellos que se ríen de los poderosos de países menos poderosos dejando intactos a los poderosos propios la cosa no parece tan clara. Incluso podría serlo si, pongamos el caso, Íñigo Ramírez de Haro representase ahora Me cago en Alá- En el caso de La Revelación el asunto no plantea dudas, porque se metía con todas las religiones monoteístas (con lógico énfasis en el monoteísmo local), aunque yo no fui capaz de detectar nada demasiado ofensivo, salvo la evidencia de que un ateo habla en ateo, pero sobre el grado en que el ateísmo sincero ofende ya he escrito alguna vez. Aquellos que están dispuestos a atacar a quienes ofenden a sus dioses (o aquellos que manipulan a sus pueblos para que ataquen a otros en defensa de sus dioses) merecen un desprecio notable, pero no tengo tan claro que aquellos que no son capaces de criticar a sus poderosos merezcan la solidaridad por atacar a poderosos de desiertos lejanos y no a los de palacios cercanos.

Así que, en caso de duda, mejor metámonos con nuestros dioses locales, nuestros monarcas, nuestros gobernantes o con los que mandan sobre ellos y apoyemos a quienes en otros lugares hacen lo propio con sus poderosos, sean reales o ficticios.

 
 

 

 

 

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