Garras de astracán
Antonio Salvador
El Llanto de la Acequia
15 de Mayo de 2008
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La escuché una vez en público, hace
ya algún tiempo, y no me agradó nada de lo que soltó por esa
boquita de
piñón. Compartía mesa redonda con el eurodiputado popular Jaime
Mayor Oreja, ministro del Interior del primer gobierno
aznarista.
Ella era entonces también eurodiputada, pero del Partido Socialista Obrero
Español. Creánme
si les digo, que a su lado Mayor Oreja parecía un niño de pecho.
La conferencia, a la que acudí
alentado por determinado profesor, pues debíamos hacer presencia para poder
aprobar la asignatura, trataba sobre la política
antiterrorista
y de seguridad en el marco de la Unión Europea. Rosa
Díez,
peliteñida
como acostumbra, superó con creces el extremismo derechista de Mayor,
recibiendo encendidos aplausos de los estudiantes presentes en el recinto,
la mayoría de ellos, jóvenes cachorros del Partido Popular. No tengo ni que
decirles que yo no aplaudí. Mi camarada Antonio, al que no le gusta
demasiado que le mencione en este blog, tampoco. |
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Doña Rosita la demócrata, frustradas sus aspiraciones de
ocupar la secretaría general del
PSOE, relegada al
segundo plano de
Estrasburgo, acusadora implacable del presidente
ZP, entendió que
si quería seguir figurando en los papeles, debía abandonar la nave
pesoísta,
emprendiendo un nuevo rumbo con destino incierto. Lo mismo se podía meter una
hostia tremenda, electoralmente hablando, que regresar a la política nacional
con un acta de diputada bajo el brazo.
No se integró en
Ciutadans por considerarlos demasiado de izquierdas (cosas
veredes, Mío
Cid), así que se empeñó en fundar un partido novísimo, partiendo de la
asociación ¡Basta Ya!. Rodeada de ilustres figuras de la cultura
españolista, tales como su pareja sentimental Fernando
Savater,
Albert
Boabdella y
Mario Vargas Llosa, promocionada a bombo y platillo por El Mundo, la
Cope o Libertad Digital, haciendo del acoso y derribo del
Gobierno su razón de ser, Rosa
Díez ponía en
marcha Unión, Progreso y Democracia (UPyD).
No se recuerda en la historia reciente de España semejante campaña publicitaria
a favor de una opción política minoritaria. En sentido contrario, me viene a la
cabeza el arsenal de mentiras e improperios que lanzó el grupo Prisa contra
Julio Anguita a
mediados de los 90, con el fin de destrozar la línea ideológica de Izquierda
Unida, objetivo que parecen haber conseguido en estos últimos meses.
El partido bisagra de Rosa y los intelectuales no nacionalistas (entiéndase,
rabiosos nacionalistas españoles), incorporó de cara a las elecciones del 9 de
marzo a dos referentes del
constitucionalismo:
Álvaro
Pombo y
Álvaro de
Marichalar. Vaya
par de ... tocayos. El primero es un escritor homosexual, que nadó a
contracorriente hasta que la familia
Lara se topó con
él y le galardonó con el Planeta. El otro
Alvaro posee el
incalificable mérito de ser hermano menor de Jaime de
Marichalar,
ex yerno del Rey
de España. Es un habitual de la prensa rosa y creo que se dedica
profesionalmente a recorrer los mares y océanos, montado en una moto acuática.
Quijote Marichalar
y Sancho Pombo.
El hidalgo de ultramar y el escudero
gay.
UPyD cumplió su
cometido: Rosa Díez
salió elegida diputada por Madrid. "La alegre chica de
COU",
llamada así por su correligionario Tino
Barriuso,
concursante de Saber y Ganar y
bloguero de
20 Minutos, consiguió el añorado escaño , lo que le asegura a ella y a su
partidito,
generosas subvenciones públicas y titulares a tutiplén durante toda la
legislatura. A vivir de los españoles cuatro
añitos más. Esta
mujer es un lince.
Enseñando las garras de astracán, la bien
pagá, reclinada
en la barra de Chicote, derretía con su escote, a la crema de la intelectualidad.
O por lo menos, así lo escribió y lo cantó Agustín
Lara (escuchen
la original versión de Enrique
Heredia
Negri,
merece la pena). Haciendo un símil, Rosa
Díez, recostada
en el escaño del Congreso, derretirá con su verbo florido a la bancada
pepera,
provocará el orgasmo de
pedrojotas
y losantos,
y nos aburrirá a tantos, hartos de profetas del Apocalipsis.
Esta legislatura va a ser excesivamente curiosa. Un antiguo competidor de Rosa,
José Bono, del ala más dura del
PSOE, personaje
esperpéntico y
carpetovetónico
donde los haya, presidirá los debates. La voz de Izquierda Unida en el
Parlamento será la del diputado unigénito
Gaspar
Llamazares,
fracasado coordinador general y gran responsable de la debacle actual de la
coalición. El PP
ha iniciado un camino de perdición de dudosos resultados, lo que no hará sino
reforzar el
neoliberalismo latente del Gobierno.
En medio de este desierto
poselectoral,
puede que un día sintamos en nuestros cogotes el zarpazo democrático de sus
garras de astracán. Entonces, todavía, la libertad será una quimera.
Posdata urgente: ETA,
extraño grupo terrorista al servicio de intereses inconfesables, ha vuelto a
asesinar. Reaparece así en el panorama político, engordando el
ego de los que
han hecho del discurso españolista una rentable forma de vida. El Estado
monárquico intenta aplastar a la izquierda
abertzale con
sucios métodos, los
gudaris de
pacotilla inutilizan el sacrificio independentista matando por enésima vez.
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