Una vez más pues, Argentina nos da sopas con
onda en una cuestión en la que aquí todo quisque saca pechito (menos
los fascistas, naturalmente, que en eso son coherentes). Resulta que
en España tenemos superjueces que en vez de investigar el terrorismo
franquista y sus multitudinarios crímenes, se dedican a husmear en en
el terrorismo y los crímenes de la Junta Militar argentina, cuya
producción asesina fue incomparablemente menor en cantidad y tiempo
que la de sus pares españoles.
Y eso que los argentinos han hecho el trabajo
judicial por su cuenta, y lo han hecho bastante bien. Los resultados
de una y otra política a la vista están, con todos los jefes militares
vivos del Ejército argentino de los años setenta en la cárcel, en
tanto aquí los descendientes sanguíneos e ideológicos de los golpistas
de 1936 se dedican a dar lecciones de democracia, en vez de pedir
perdón a las víctimas y devolver todo lo que robaron sus antecesores.
Sin ir más lejos, en Argentina ése tal general
Mena que acaba de publicar una proclama golpista en forma de libro, ya
estaría expulsado del Ejército (sin cobrar su bonita pensión) desde la
primera cagarruta en forma de discurso rebelde que depuso, y esta
reincidencia de ahora le habría llevado directamente a la cárcel por
incitación a la rebelión militar. Spain is different, y así nos va.
