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«El Rey»
Hipócritas (y selectivas) mentiras
Higinio Polo
25 de diciembre de 2005
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El artículo que sigue responde a un texto firmado por Joan B. Culla, aparecido el 16 de diciembre de 2005 en la edición catalana de El País. Remitido el artículo a ese periódico, sus responsables se han negado a publicarlo |
Un
reciente, y penoso, artículo de Joan B. Culla, “Ceguera selectiva”, me ha
traído a la memoria al ministro del Interior peruano, en la época del
corrupto presidente Fujimori, quien, explicando la operación lanzada para
cazar al criminal jefe de los servicios secretos, Montesinos, proclamó
ante la prensa de su país: “¡Estamos intentando ubicarle, para saber dónde
está!” Algo parecido ha hecho Culla con esa izquierda fantasmagórica que
inventa, para, después, poder atacarla a placer.
En su afán por defender la política del gobierno israelí (ese es el
objetivo de su artículo), Joan B. Culla incurre en medias verdades y
mentiras evidentes. Es su costumbre. Por el procedimiento de poner a la
izquierda junto al repugnante régimen teocrático iraní, y poniendo la
democracia y las buenas intenciones a su lado y al de Israel, pontifica y
condena: una ceguera selectiva, dice, aqueja a la opinión progresista, a
la izquierda, que, según él, ha negado o fingido ignorar las atrocidades
del régimen iraní. Nada más y nada menos. En realidad, lo que hace Culla
es lanzar hipócritas mentiras selectivas.
Porque, además, Culla habla de oídas: tampoco es la primera vez que lo
hace. Mal asunto, porque su falta de rigor, más allá de lo que pueda
afectar a su persona, contribuye a la confusión, al descrédito de la
izquierda: tal vez es lo que pretende. ¿De dónde saca Culla que “la
opinión progresista” ha sido indulgente, o que tiene gran simpatía, con la
dictadura teocrática de los ayatolás? ¿Ignora acaso que ese siniestro
régimen ha perseguido, y persigue, con saña a los comunistas iraníes y a
otras fuerzas de izquierda? ¿No sabe que, aquí en nuestro país, en
Cataluña, existen desde hace muchos años activos grupos de solidaridad con
el pueblo iraní, y que militantes del Tudeh (el partido comunista iraní)
han contado con la activa solidaridad de la izquierda catalana? ¿Quiere
que le informe de las iniciativas que a lo largo de los años se han
desarrollado? ¿O acaso cree que sólo existe lo que recogen,
interesadamente, los medios de comunicación? ¿Quiere que le presente a
iraníes que viven en Barcelona y que continúan denunciando al régimen
fascista de los ayatolás? ¿Tiene una ligera idea de lo que, desde las
filas de la izquierda, se ha escrito sobre Irán? Le puedo enviar a Culla
alguno de mis libros, por ejemplo, (perdone el lector la inmodestia), y
creo que puedo considerarme parte de la izquierda, puesto que soy miembro
del PSUC desde que era un muchacho.
No tengo ninguna simpatía por el presidente iraní Ahmadineyad, pero
conviene ser rigurosos: utilizar sus palabras para justificar la actual
política de Israel es hacer una burda trampa. Sería conveniente que Culla
leyese bien la prensa, y, puesto que se preocupa por las supuestas
cegueras selectivas de los demás, que se fijase en la suya propia. No
puedo entrar aquí en el análisis de la situación iraní o israelí, y en el
estado del Tratado de No Proliferación nuclear, cuestiones que afectan al
fondo del problema, pero decir que la izquierda ha sido complaciente con
Irán es, simplemente, mentira. No suelo escribir artículos sobre la
cuestión palestina e israelí, pero tengo que decir que no puede olvidarse
la existencia de los centenares de miles de palestinos a quienes
expulsaron de sus tierras y de sus casas (¡llevan ya medio siglo viviendo
en campos de refugiados!), ni la ocupación de las tierras palestinas, ni
la represión sistemática de sus organizaciones populares, los asesinatos
selectivos, el robo de propiedades, la segregación, la persecución y
humillación sistemáticas de los palestinos ¿Que existen terroristas entre
ellos? Sin duda: los hay en los dos lados, con la diferencia de que el
terrorismo de Estado ejercido por el gobierno israelí es más repugnante
por su propia condición.
Culla nos lanza un sofisma, otra media verdad: una mentira, y, con ese
lenguaje atrabiliario que le caracteriza, se pregunta, con deshonestidad
intelectual, si la teocracia iraní tiene “barra libre” por el hecho de
estar enfrentada a Washington. Por supuesto que no, como tampoco debe
tenerla Israel, por mucho que reciba la protección de los Estados Unidos y
sea uno de los principales instrumentos, en Oriente Medio, de una acción
imperial de Washington que está ensangrentando el mundo. No soy partidario
de echar a los israelíes al mar, ni lo es la izquierda catalana, ni la del
resto de España: más bien creo que el futuro en la vieja Palestina del
imperio británico es una federación, un país unido y democrático, donde
convivan israelíes y palestinos, aunque los problemas para conseguirlo
sean muchos. Sin duda, la AIEA hace bien en controlar a Irán: su régimen
es altamente sospechoso de querer conseguir armas atómicas (Pero no
mienta, Culla: Irán no está “en trance de dotarse de armamento nuclear”,
como si fuera un peligro inminente.) Sin embargo, no puede olvidarse que
el único país que tiene armamento atómico en la zona es Israel, y que
amenaza a sus vecinos: no sólo ha ocupado tierras: aún las ocupa,
palestinas y sirias. No sólo ha agredido a sus vecinos, sino que ha
realizado ataques a países situados fuera del área: recuerde el bombardeo
y destrucción del reactor nuclear, de uso civil, de Osiraq, en Iraq, o los
bombardeos sobre el Líbano, o sobre los propios campos de refugiados.
Israel ha llegado a bombardear la basílica de la Natividad, hecho que
motivó las protestas de la Iglesia católica. ¿No lo sabía, Culla? ¿Quiere
que le recuerde las atrocidades cometidas por los gobiernos israelíes? ¿No
sabe que Israel es el país que más resoluciones de la ONU ha incumplido?
Para justificar las claras amenazas del gobierno de Sharon, Culla se pone
la venda antes de se produzca la herida: “si un día, la democracia israelí
actúa por su cuenta para conjurar la explícita amenaza de Teherán,…”,
dice. ¿Está justificando ya, si se produce mañana, el bombardeo israelí de
las instalaciones nucleares iraníes? No es una hipótesis disparatada: los
responsables de Tel-Aviv han sugerido explícitamente esa posibilidad:
quieren seguir teniendo el monopolio del arma atómica en Oriente Medio.
Pero, ¿no se pregunta Culla por qué razón Israel debe tenerlo? ¿No sería
más sensato proponerse la desnuclearización de la zona?
Culla debería controlar sus hipócritas mentiras selectivas. Entre otras
cosas, porque su primera víctima no es la izquierda, como pretende, sino
el rigor, y sobre la falta de rigor es difícil construir un discurso
honesto. No me extenderé en pormenores sobre las consecuencias que tendrá
para su crédito personal. Debería cuidarlo, lo necesita: está empezando a
utilizar recursos semejantes a los de Jiménez Losantos o Pío Moa. Esas
mentiras, sirven, sí, para la propaganda, para la construcción de campañas
de agresión y de guerras, como ha hecho George W. Bush y el propio Sharon.
Su papel, Culla, es menor, pero, con su libelo, ha cumplido dos objetivos:
ensuciar a la izquierda y justificar la criminal acción del gobierno
israelí.
Termino. Es conocida la réplica de Arthur Cravan (ya saben, aquel sobrino
de Wilde, boxeador y poeta, y compañero ocasional de Trotski) a
Apollinaire: Cravan llamó judío a Apollinaire en una revistilla que
editaba, y, ante la protesta de éste, le contestó diciendo que retiraba lo
de judío porque Apollinaire era católico romano, y que, para evitar
malentendidos futuros, quería añadir que tenía, además, una gran barriga y
que se parecía más a un rinoceronte que a una jirafa. Anótelo, Culla.