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  No consiento que se hable mal de Franco en mi presencia. Juan  Carlos «El Rey»   

El lado oscuro
Iosu MADRID

IzaroNews 19 de Mayo de 2005

Son tan previsibles que producen un profundo hastío. Ya aburren a las ovejas, a las churras, a las merinas y no te digo a las latxas. El núcleo dirigente de la Partido Popular ha ido llevando firme firme a esa formación hacia el lado más extremo de la derecha política. José María Aznar, mientras pasea su estúpido sentido del humor por medio mundo haciendo caja a cuenta de sus no menos estúpidas conferencias-bomba, mantiene al partido del que es Presidente de Honor en la línea más fanática del nacionalismo ultra españolista. Es él el que mueve los hilos de su guiñol-Rajoy quien, al comprobar que sus primeras y tímidas posiciones 'moderadas y dialogantes' han sido desmontadas brutalmente por el ex presidente español, ha decidido ponerse a tono y recobrar ese discurso negativo, catastrofista, tenebroso y amenazador que tanto gusta al 'brillante' conferenciante de Georgetown.

El discurso que ha mantenido el PP en el reciente debate sobre el estado de la nación (¿) refleja con exactitud el poso ideológico y los pilares políticos sobre los que se sustenta el Partido Popular. Casi estoy por afirmar que ni en los peores momentos parlamentarios anteriores al levantamiento armado del dictador Franco en 1936, se escuchó en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo un exabrupto tan bronco, ofensivo y miserable como el protagonizado por un Mariano Rajoy decidido a pasar por la derecha a su mentor político. Será cosa de que querrá hacer meritos y asegurarse ese liderazgo cautivo que ahora ostenta. En todo caso, la imagen del jefe del principal partido de la oposición ha quedado anclada, a partir de ahora, allí donde la ha colocado su 'jefe': en la extrema derecha más dura e intolerante que se pueda dar.

También es cierto que a pocos ha sorprendido este giro del gallego. Se veía venir. Lo anunciaban las extemporáneas intervenciones, nada inocentes, de Aznar quien ha aprovechado cualquier acontecimiento social para congregar a bocinazos a su rebaño de fieles en contra de su odiado Zapatero. Y lo hacen sin control y sin pudor. Dominados por alguna especie de fundamentalismo castellano, Rajoy, Acebes y Zaplana, el trío de la bencina, la guardia de corps de Aznar, llaman poco menos que al guerracivilismo para conseguir por vías oscuras lo que no logran en las urnas ni en la opinión pública.

La ejecutiva actual del PP ha aprovechado, aprovecha y aprovechará el terrorismo para alcanzar sus fines políticos y electorales. Y para ello han violado sistemáticamente el llamado pacto antinacionalista, perdón, antiterrorista, un acuerdo PP-PSOE que en su primer artículo prohíbe taxativamente la utilización partidista del tema de la violencia. Ahora, cuando ven que se abre una posibilidad real de que ETA deje las armas y se apreste al diálogo para dejar cerrada su actividad, el PP se niega a suscribirlo porque sospecha que en el fin del terrorismo está, quizá, su propio fin. Y Aznar no esta dispuesto a que eso pase.

Como históricamente la derecha españolista y el sustrato nacional imperialista que la sustenta no duda en provocar la desestabilización social y política, aunque tenga como resultado la confrontación violenta con tal de que sus privilegios se mantengan en pie. Dinero, poder y chollo trufados de corrupción, amiguismo y moral a la carta. Eso sí envueltos en la bandera española y derramando lágrimas por la España que 'se' les rompe. Patético.

Retirado Xabier Arzalluz, el icono sobre el que lanzaban sus dardos más venenosos porque eso les daba votos en España aunque los perdía a chorro en Euskadi, y con un PNV en horas bajas-electorales, ideológicas y estratégicas-, el PP de Darth Vader Rajoy embiste desaforadamente contra el PSOE del Jedi Zapatero sin importarle ni siquiera hacer el ridículo y quedar ante la opinión como un intolerante agresivo. Él obedece a su amo, el emperador Lord de Sith Aznar. Su objetivo, machacar la galaxia del dialogo y la negociación y mantener la desestabilización permanente de la fuerza de la que son su lado oscuro. Parece de película, pero no. El Partido Popular, heredero de la España más intolerante y regresiva, representa hoy el único obstáculo, y no pequeño, para que se asiente en la sociedad el poso y el peso del respeto, la tolerancia y el pacto.

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