
Alameda,
5. 2º Izda. Madrid 28014 Teléfono:
91 420 13 88 Fax: 91 420 20 04
Correo
No
consiento que se hable mal de Franco en mi presencia.
Juan Carlos
«El Rey»
El futuro de Euskadi tras las últimas elecciones
Pedro Casas
UCR
25 de abril de 2005
Es
costumbre entre los analistas y los agentes políticos tratar de otorgar
personalidad propia al llamado “electorado”, cuando éste no es otra cosa
que un conjunto de personas que se comportan según diversos intereses y
criterios de grupo/clase e individuales, influenciados, eso sí, por factores
mediáticos de gran importancia. Y entre esos factores no hay que olvidar la
existencia de unos fastuosos funerales papales que han colapsado la atención de
los medios de comunicación, rebajando en buena medida la tensión que se preveía
iba a tener la campaña electoral, provocando seguramente un descenso de la
participación en las urnas.
Al
margen de todas las lecturas que se quieran hacer sobre “el mensaje lanzado
por el electorado”, lo que hay que analizar son los resultados y las
consecuencias que arrojan la composición de una cámara legislativa que decidirá
el próximo futuro de la Comunidad Autónoma Vasca.
1. PNV-EA y Plan Ibarretxe.- Lo que se anunciaba como una especie de plebiscito en torno a un proyecto de modificación del estatuto de autonomía aprobado por la anterior cámara, ha arrojado el resultado de colocarlo en vía muerta, obligando a reiniciar un proceso en el que necesariamente deberán participar e implicarse más fuerzas políticas para que un nuevo proyecto pueda ser aprobado. En ese sentido el PNV-EA podrá seguir repartiendo las cartas, pero le han tocado menos ases que en la legislatura anterior, y por tanto tendrán que jugar nueva partida y buscar nuevas alianzas con más jugadores.
2. El PP.- El descenso del PP, aunque menor del esperado por los analistas, obedece sin duda al fracaso de la política de confrontación y crispación impulsada por sus dos líderes fugados al cómodo Parlamento Europeo. No es de extrañar que muchos de sus votantes se hayan visto traicionados por quienes les llevaron a pique, y abandonaron el barco antes que los pasajeros y el resto de la tripulación. Si no quieren quedarse más aislados todavía, tendrán que participar, aun con formas “de mala gana”, en un proceso de reforma de un estatuto que no votaron y por ello no tienen legitimidad para defender.
3.-
El PSE-EE parece consolidar una nueva estrategia “a la catalana”, muy
distanciada de su anterior coalición con el PP, y que le ha vuelto a colocar
como segunda fuerza política, aunque no es menos cierto que su ascenso se habrá
visto favorecido por la existencia de un gobierno del PSOE en la Moncloa, que
emite más mensajes de sosiego que de confrontación.
4. EHAK.- Los resultados que se podrían calificar como espectaculares de la candidatura EHAK apoyada por Batasuna, vuelven a poner de manifiesto que en un marco de no violencia (aunque no haya sido declarada), la izquierda abertzale crece en sus resultados electorales, como ocurrió en 1998 (y Aralar también alcanza representación parlamentaria). Este resultado debería suponer un factor importante que afianzase la estrategia, apuntada en Anoeta en noviembre pasado, de profundizar en las vías pacíficas y democráticas para resolver el conflicto vasco. La existencia de 9 representantes de una parte significativa la sociedad vasca en la cámara de Vitoria, además de ser un hecho muy positivo para la democracia, favorece que, con partido legal o sin él, esa parte de la sociedad tendrá que ser tenida en cuenta en el diseño de la solución del conflicto.
5.
Ley de Partidos y Pacto Antiterrorista.- La aplicación de la Ley
(profundamente antidemocrática) de Partidos en los casos de las listas de
Batasuna y de AG, pero no en el de EHAK, ha representado un golpe, que parece
mortal, tanto a esta ley como al pacto antiterrorista PP-PSOE. Cada persona
podemos tener una intuición de lo acontecido en torno a estas candidaturas, de
sus grados de vinculación o no, de la diferente aplicación, intencionada o no,
de un mismo texto legislativo por parte del Gobierno. Pero por tratarse de
conjeturas sin pruebas, me abstengo de exponer mis cábalas; quizás algún día
unas memorias arrojen la luz de lo realmente ocurrido.
6.
Formación de gobierno.- El panorama para formar gobierno es francamente
complicado. El tripartito no tiene mayoría absoluta ni simple. Incluso con el
apoyo de Aralar se quedan en empate frente a la suma de votos del PP y del PSE,
lo que podría ocasionar una paralización importante. Otras alianzas se ven muy
prematuras a corto plazo. Por muy poderosos que sean los sectores que tanto en
el PSE como en el PNV estén presionando para un nuevo entendimiento, no
resultaría fácil de explicar en estos momentos algo que todavía requiere de
una mayor distensión recíproca (y que ahora sólo se encuentra en fase de
proceso), pues las heridas mutuas están demasiado abiertas todavía. Por otro
lado no creo que ni al PNV ni a EHAK les interese actualmente formalizar una
coalición de gobierno: a los primeros por las “incómodas” ataduras que
esto les pudiera suponer; y a los segundos porque les obligaría a pactar una
reforma estatutaria que no forma parte de sus prioridades, sino todo lo
contrario. Y cuando me refiero al PNV sólo, no es por olvido, sino porque
pienso que en EA, como es conocido, se dan otras sensibilidades que no coinciden
con las de su socio. Esto no quiere decir necesariamente que fueran a emprender
un camino propio (sus opciones son muy limitadas), aunque tampoco es una
posibilidad a descartar plenamente.
7. Oportunidad para la Paz.- Se abre, por tanto, un escenario tremendamente favorable para desarrollar un proceso de negociación de amplio consenso que sirva para alcanzar una paz duradera. Si ya existían previamente condiciones importantes que lo favorecían (nuevo gobierno en Madrid, apertura en casi todas las Comunidades Autónomas de procesos de reforma estatutaria, horizonte de reforma constitucional, profundización de las posiciones favorables al diálogo, etc.), la composición de la cámara de Vitoria “casi obliga” a los partidos a buscar una solución sin exclusiones. Además, nunca como ahora ETA se había limitado a proponer una negociación exclusivamente sobre la desmilitarización del conflicto, dejando la negociación política a los representantes legítimos del pueblo. Nunca como ahora el PSE-PSOE se había mostrado tan favorable a negociar un nuevo estatuto, y a aceptar que sin violencia “todo se puede discutir”. Bien es cierto que hasta ahora el PP no ha mostrado intención alguna de moverse un milímetro, pero eso, afortunadamente, cada vez va siendo más un problema suyo y no de los demás. Y estoy convencido de que, no muy tarde, optarán por un planteamiento más pragmático (también ellos “a la catalana”), o bien les llegará su correspondiente crisis, en Madrid y en Euskadi.
8.
La necesidad y posibilidad del acuerdo.- Sería por tanto una fatal
irresponsabilidad histórica que los partidos políticos y demás agentes
sociales no aprovecharan esta oportunidad que, como viene afirmando Elkarri en
los últimos meses, quizá no se vuelva a repetir hasta dentro de otros 25 años.
Hay un enorme clamor popular a favor de la paz; y (casi) toda la sociedad vasca
va estando cada vez más harta de tanto sufrimiento inútil. Es un hecho
objetivo, y crecientemente reconocido, que la “victoria puramente militar”
es inalcanzable por ninguno de los dos supuestos bandos. Y la construcción
europea (guste o no en su actual versión) es un escenario tremendamente
diferente y positivo para relativizar lo que verdaderamente se sustancia en el
trasfondo del conflicto político, es decir la delimitación de competencias sea
como Comunidad Autónoma, Estado Federado, Nación Libre Asociada o Estado
Independiente.
9.
El futuro previsible y deseable.- Puede resultar muy frívolo aventurarse
a vaticinar lo que puede ocurrir en un escenario tan complejo como es el vasco,
y además cuando lo que uno se atreve a vaticinar es lo que en realidad a uno le
gustaría que ocurriese, dentro, claro está, de lo realmente posible. Resulta
muy probable que se abran dos procesos: Uno sería el de la reforma estatutaria,
en la que PNV-EA-PSE serán el núcleo básico del consenso, siendo más
probable la incorporación del PP que la del “entorno” Batasuna. El segundo
proceso es el de la pacificación, tanto en su vertiente política (posibilidad
de realizar en un tiempo razonable una consulta a “lo Québec” con alguna
hoja de ruta “a la irlandesa”), como en la desmilitarización del conflicto,
reparación hacia todas las víctimas, medidas de gracia, etc. En este proceso,
sobre todo en la vertiente más política, necesariamente deben intervenir todas
las fuerzas, para que la pacificación pueda ser duradera y sortee los muy
probables escollos que se encontrará en el camino por parte de agentes
obstruccionistas (véase el caso de Irlanda). Y en la vertiente de la
desmilitarización, guste o no, habrá que negociar o dialogar con ETA. Las
ventajas apreciadas de la paz, con el tiempo suelen ir relegando y disolviendo
las posiciones más viscerales arraigadas tras décadas de conflicto y
sufrimiento.
10. Un período constituyente.- Si un planteamiento parecido a lo aquí expuesto, forma parte de las agendas políticas de los protagonistas que están en escena, lo más probable es que asistamos a una legislatura más constituyente que ejecutiva, con un gobierno que puede ser más de compromiso o concentración, que pilote los procesos con apoyos externos, y que convoque elecciones en cuanto quede tejida la arquitectura que regule las relaciones y los procesos de las próximas décadas.
Pedro Casas (Sociólogo)
Movimientos Sociales - Madrid
Abril 2005