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consiento que se hable mal de Franco en mi presencia. Juan Carlos
«El Rey»
Noticias de la España Cañí
Ecce
Bono
Joaquim Pisa
29 de Enero 2005
IzaroNews
.- Cuentan las crónicas que en los tiempos más rudos del franquismo, una
manifestación de falangistas rodeó un día la embajada británica bajo la
consigna “¡Gibraltar español!”. Arreciaban los gritos de los ardorosos
manifestantes y volaban las primera piedras contra los ventanales de la legación
diplomática, cuando el cercado representante de su Graciosa Majestad en España
recibió la llamada de Camilo Alonso Vega, ministro de la Gobernación (así se
llamaba entonces al responsable de Interior):
- Señor embajador, no se preocupe, inmediatamente le envío cuantos policías sean necesarios para garantizar su seguridad –ofreció obsequioso el ministro.
- Señor ministro –replicó el británico con toda su flema- para garantizar mi seguridad no es necesario que me envíe policías, sería suficiente con que no me enviara manifestantes.
La anécdota viene a cuento de la manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) que se celebró en Madrid el pasado día 22 de enero, y que como es sabido terminó como el rosario de la aurora para el ministro Bono y sus acompañantes. Según se ha visto en las filmaciones emitidas por las teles, los golpes que recibió Bono le fueron propinados por ancianos caballeros de loden verde y bigotito rectilíneo, excitados en su celo vengador por no menos talluditas damas, envueltas éstas en pieles como para pasar una glaciación. Que entre los implicados en la zurra haya dirigentes de la organización del PP en el barrio de Las Rozas, no resulta precisamente sorprendente.
Al acabar el altercado, Rosa Díez, acompañante de Bono, declaró con absoluta candidez que en la manifestación había grupos de ultraderechistas organizados y distribuidos a lo largo de toda la marcha. Y tan organizados y distribuidos; como que, atendiendo a sus gritos y pancartas, puede decirse que en realidad casi todos los componentes de la manifestación eran ultraderechistas.
Como en el caso de la anécdota antes referida, alguien les había enviado a manifestarse. Y en esta ocasión no fue un ministro en activo. Algunas pistas: la sonrisa profidén que Acebes exhibió durante toda la mani “(¡No, no, no, Acebes no mintió!”, vociferaban); la convocatoria previa por móvil (“El PP y sus Nuevas Generaciones movilizaron a la militancia para acudir a la marcha y descalificaron al Gobierno en un comunicado previo”, según EL PAIS de 25-01-2005); la convocatoria por carta enviada por un dirigente madrileño de la confianza de Esperanza Aguirre, incitando a manifestarse “contra el gobierno socialista” (E.P, 26-01-2005); el conato de asalto a la sede de la Cadena SER (que según el imaginario colectivo pepero, fue la principal responsable de la derrota del 14-M).
Ciertamente habría que preguntarse qué pintaban ahí los Bono, Díez, Sevilla, Simancas y alguno más manifestándose en semejante compañía. Pilar Manjón, la portavoz de la Asociación de Víctimas del 11-M, declaró más tarde que en la manifestación del día 22 probablemente iban los que le gritaron a las puertas del Congreso que se metiera a su hijo muerto por el culo.
A Bono le pierde su populismo, obviamente. Y las ganas de salir en la foto. Recibió algunos golpes pero podía haber sido mucho peor, porque cuando la España negra se hace masa, el furor de su embestida no respeta nada; la indefensión del adversario lejos de reprimir sus instintos más bestiales, los excita y acrecienta. ¿Habrá aprendido la lección el señor ministro?
El PaPa y el PePe.- A Karol Wojtyla, más conocido por el alias
Juan Pablo II, le va la marcha de la política desde que era un chaval. Dicen
sus biografías no oficiales que en su juventud, el futuro Papa y por entonces
ya cura participó activamente en el movimiento fascista polaco antes de la
Segunda Guerra Mundial.
Genio y figura hasta el final, Wojtyla ha descubierto últimamente el programa del PP, y el hombre se ha aplicado a difundirlo con el poco brío que le queda y las grandes dosis de mala leche que atesora, que de ésas sí parece tener reservas suficientes.
Resulta que además de dar el peñazo sobre el matrimonio, la homosexualidad, el papel de las mujeres y el resto de asuntos sobre los que Su Santidad tiene a bien pontificar con todo desparpajo (y con el criterio de un Torquemada trasplantado al siglo XXI), ahora le ha dado por lanzarse a tumba abierta a propagar ni más ni menos que las supuestas virtudes del Plan Hidrológico Nacional (PHN) del PP.
La cosa dá para algo más que para la rechifla. Además de hacer patente la concordancia ideológica entre Wojtyla y la derecha española, nos induce a pensar que el Espíritu Santo debía tener asignada una buena comisión o alguna participación en los beneficios a generar por los proyectos especulativos asociados al PHN.
Dicho en cristiano: ya va siendo hora de conocer qué intereses vinculados con instituciones de la Iglesia católica figuran como inversores en proyectos urbanísticos e inmobiliariarios relacionados con el PHN; es decir, cúal es su tajada en esos planes faraónicos de levantar por todo el levante peninsular macrourbanizaciones de lujo ligadas a redes de exclusivos campos de golf.
Es bien conocida de antiguo la afición de la Iglesia católica por la especulación inmobiliaria, entre otros negocios no menos turbios. Feo pecado ése. Ojalá el Espíritu Santo o quien fuera nos diera a conocer las razones reales de tanto entusiasmo vaticano por el PHN; quizá así a algunos nos volvería la fé, deslumbrados ante tamaño ejercicio de honestidad.
Anímense, y cuéntenlo todo, Eminencias.