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No
consiento que se hable mal de Franco en mi presencia. Juan Carlos
«El Rey»
El monte de la discordia
La batalla
del Carmelo
Francesc Sánchez
El
Inconformista digital 16
de Febrero 2005
Desde que la tierra se tragó algunos edificios en el barrio del Carmelo, están
pasando una serie de cosas un tanto raras. Poco se ha adelantado en la
averiguación de las causas del desastre, y consecuentemente poco se está
haciendo para evitar nuevos posibles hundimientos.
Las autoridades nerviosas y desbordadas ante su inmenso error procedieron a
intentar cambiar la composición geológica del origen del problema. Las obras
de construcción del túnel de maniobras, lógicamente se paralizaron, y rápidamente
se procedió a rellenar todo el túnel con más de 50.000 m3 de cemento. Para
realizar esta ardua labor, decenas de camiones hormigoneras descienden al
subsuelo por la obertura de la futura estación del Carmelo, una vez allí se
dirigen hacia el susodicho túnel y descargan su mercancía. Otro método que
están poniendo en practica para el rellenado es a través de unos extraños
tubos acoplados a unos preocupantes agujeros, introduciendo el cemento en el
subsuelo desde la superficie . Y así llevan sin parar desde hace dos semanas
*(1).
Parece ser que la cultura del cemento que otrora iba de la mano de la especulación
y de la construcción ahora también sirve para la destrucción, en éste caso
de una obra pública defectuosa y de unas pruebas que quedaran soterradas, la
historia no está falta de ironía.
Podemos hablar de tragedia porque más de mil vecinos del barrio del Carmelo
siguen con un futuro incierto, desplazados en hoteles o en pisos temporales.
Estos ciudadanos permanecen en la más absoluta inopia acerca de las causas del
hundimiento, de cuando volverán al barrio los más afortunados, de donde vivirán
los que lo han perdido todo, de que tipo de indemnizaciones recibirán por daños
y perjuicios por esta negligencia estatal. Aventuro temor en ellos, pero pese al
estar cautivos, algunos piden dimisiones y sobre todo justicia.
Para entender el fenómeno habría que ponerse en la piel de una afectada,
cuando explicaba, ante los medios de comunicación, cómo tenía que hacer los
bocadillos a sus hijos en el lavabo del hotel. También oír de boca de una
joven cómo había perdido su puesto de trabajo basura por faltar dos días al
mismo. Ver las ridículas dietas de 10 euros por persona, 15 por pareja, y cinco
si existe un hijo pequeño al cargo. Esas personas ya de cierta edad buscando
entre los desperdicios objetos personales cargados de sentimientos, aquellos que
han perdido la casa dónde crecieron y se reprodujeron. Muchas de estas cosas
son ya irreparables, otras son del todo gratuitas, fruto de una administración
irresponsable, tacaña y falta de sensibilidad.
Faltaría más Sr. Joaquin Nadal que hubieran provocado intencionadamente el
incidente. Me parece muy bien Sr. Nadal que tampoco quiera dimitir cómo
conceller de Obras Publicas y Administración Territorial, la idea cómo usted
dice es llegar al fondo del asunto, esclarecer que ha pasado y depurar
responsabilidades en los responsables técnicos. Pero dicho esto he de decir que
se han portado mal, muy mal, y se siguen portando mal.
Usted sabe que la empresa encargada de las obras del suburbano es una empresa
publica que se llama Gisa, y esta empresa publica subcontrata todas las tareas a
realizar a una serie de empresas privadas, que son las que en realidad hacen los
estudios de ingeniería, me temo que de geología, y finalmente ejecutan las
obras. Indudablemente que en esas empresas, y en la propia Gisa hay responsables
ante éste lamentable suceso. Es muy posible que haya habido errores de
comunicación entre tantos organismos implicados, entonces Sr. Nadal ¿Quién es
el responsable de la nefasta comunicación entre estas empresas? Vayamos un poco
más allá. ¿Quién es responsable de la política de subconstratación en las
obras publicas? ¿Por qué se da esta situación?
Pero tampoco la culpa a mi parecer debe recaer sobre un concellecer que muy
posiblemente haya hecho bien su trabajo. A fin de cuentas el proyecto que se les
ha venido abajo ya lo ideó en su momento Convergencia i Unio cuando estaba en
el gobierno. Prueba también de que el Sr. Nadal no es el único responsable es
todo lo que ha pasado desde que se hundió el Carmelo, asuntos de igual o más
gravedad, en lo que entendemos cómo la gestión de la crisis. Desde lo que
tiene que ver con los afectados, hasta la política de comunicación con la
sociedad y otras instituciones españolas.
Tenemos que ver que el gobierno de la Generalitat prohibe la entrada a
periodistas a la zona afectada, y emite extraños comunicados que solo pueden
ser tachados de una procedencia nerviosa e irresponsable, o si pensamos mal con
una intención -nada alentadora para mí- de censurar todo lo que acontece por
haber muchos intereses políticos en juego *(2).
También tenemos que ver como llega el presidente del gobierno español a la
zona afectada y se censuran la mayoría de las imágenes, para evitar que se
vean los abrazos pero también los abucheos. El presidente del gobierno anunció
una ayuda -que no indenicación- de 16 millones de euros. Esta cantidad
repartida entre todos los afectados resulta un tanto irrisoria, pauperrima,
malsonante. La cuestión más preocupante es que hasta la fecha la ni la
Generalitat ni el Ayuntaminto han hablado de forma clara de indemnizaciones.
Aún así al día siguiente el Sr. Carod Rovira frivolizó e instrumentalizó la
visita y el anuncio del presidente Zapatero, recordando que a Cataluña le
faltaban decenas de miles de millones de euros.
Tan sólo constantar, que si es bien cierto que Cataluña necesita una nueva
financiación -y sobre esta cuestión ya hablaremos quizá más adelante-, me
parece de una hipocresía galopante decir que no se dispone de capital
suficiente para empezar a subsanar el problema del Carmelo, cuando no hace tanto
las administraciones catalanas tiraron -ellos lo llaman invertir- cientos de
millones de euros en el Forúm de les Cultures.
Hace un par de días City tv -un canal local de televisión del Grupo Godó-,
mostraba unas imágenes escalofriantes del interior de algunas casas del barrio
de la Taxonera, al lado del Carmelo: aparecía una mujer enseñando a la
periodista unas grietas de gran envergadura en el techo de su vivienda, según
ella, afloraron desde que empezó la construcción del metro, según una
notificación del Ayuntamiento las grietas no tenían nada que ver y por lo
tanto el consistorio no se hacia responsable. Decenas, quizá cientos de casas
de la Taxonera se encuentran en la misma situación.
Por toda la batalla del Carmelo, el Partido Popular de Cataluña ha pedido la
creación de una Comisión de Investigación, Covergencia i Unio se ha sumado a
la propuesta, la mayoría absoluta del tripartito de ha opuesto. Resultado, no
habrá comisión.
Esto es lo que tenemos, y aquí no hay tergiversaciones o sólo la versión
interesada de algunos medios de comunicación de tendencia derechista, hay sin más
una negligencia, una mala gestión de la crisis, y un infumable espectáculo
para la inmensa ciudadanía que tiempo atrás confió en el cambio. Recuerdo a
Pascual Maragall meses a tras en plena campaña cuando construía su anhelo del
buen Estado: "Tenemos que hacer que los ciudadanos se sientan orgullosos de
ser catalanes por la excelencia del Estado, por la capacidad de éste de hacer
posible el mejor desarrollo de la sociedad".
Hoy me temo que no hay demasiado motivo para sentirse orgulloso de éste
gobierno y en general de nuestra clase política. Dentro de pocos días se
celebra el referéndum para la ratificación, o no, del Tratado Constitucional
Europeo, desconozco si por creencia los ciudadanos irán a efectuar en masa el
rito democrático, pero algo me dice que en todo caso, por estas pequeñas cosas
que pasan y de otras más profundas, la convicción y el énfasis serán
substituidos por la pena y la condescendencia.
*(1) Cabe suponer que se han realizado los estudios adecuados para efectuar el
rellenado de cemento del túnel de maniobras, pues de lo contrario podríamos
estar ante un nuevo problema. La fuerza ejercida por la gran cantidad de cemento
en ese subsuelo inestable podría provocar desplazamientos de tierra y rocas
hacia el túnel principal, trasladando así el problema que se pretende
solventar. Se puede consultar el siguiente artículo sobre la interacción de
los elementos en el subsuelo.
*(2) Relacionado - El
SPC rechaza las limitaciones a la información
Francesc Sánchez - Marlowe. Barcelona.
Redactor, El Inconformista Digital
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