
Alameda,
5. 2º Izda. Madrid 28014 Teléfono:
91 420 13 88 Fax: 91 420 20 04
Correo
No
consiento que se hable mal de Franco en mi presencia.
Juan Carlos
«El Rey»
¿Debe enviarse ayuda a EEUU?
Rafael Morales
www.canariasahora.com/ 8 de Septiembre de 2005
El sufrimiento de las víctimas del Katrina y el futuro de los sobrevivientes resulta simplemente inenarrable. Como para provocar por razones de irresponsabilidad política la caída de un Gobierno que, disponiendo de los recursos, no hizo absolutamente nada para evitarlo o disminuir sus consecuencias. La política compasiva posterior de Bush y los miserables 10.500 millones de dólares aprobados en ayuda por el Congreso deben provocar indignación. Vale comparar esta compasión en dólares con otras cifras. La histórica ciudad de Nueva Orleans destruida, probablemente unos 45.000 muertos, según la Cruz Roja Internacional, más unos 500.000 refugiados que lo perdieron todo.
El
dato que aporta Bush (¿lo adivinan?) tienen que ver con las pérdidas
materiales, unos 100.000 millones de dólares.La reacción internacional
inicial de ofrecer ayuda humanitaria a las víctimas del Katrina provocó
dos reacciones sucesivas. Hubo quien pensó que Washington, en defensa de su
imagen todopoderosa, rechazaría la solidaridad asistencial que para los más
pobres es imprescindible ante catástrofes de este tipo. Y eso ocurrió
inicialmente, sobre todo porque entre los primeros países solidarios aparecían
adversarios ideológicos como Cuba y Venezuela. Después surgieron otros
gobiernos latinoamericanos que tenían a muchos emigrantes en Nueva Orleans,
como México, Honduras, Nicaragua, Panamá, Guatemala, Brasil y El Salvador.
Desde Canadá, Japón, China y los emiratos del Golfo llegaron más propuestas
de ayuda. También de los países de la Unión Europea, con las excepciones de
Portugal y Letonia.
La segunda reacción fue quizá una sorpresa. Estados Unidos requería contra
pronóstico la generosidad de la Unión Europea. España, solícita, acudió
con 16 toneladas de ayuda humanitaria. En realidad, George Walker Bush
defiende la caridad (la compasión) siempre que no afecte a sus planes
guerreros ni a los intereses de las grandes empresas. ¿Por qué negarse a la
generosa solidaridad internacional si, además, le ahorra gastos sociales en
esta emergencia nacional? En todo caso, los negocios de la reconstrucción
quedarán en manos de grandes empresas gringas. Otro aspecto importante, para
Bush y sus republicanos, es que nadie establezca una relación de causa/efecto
entre su política y los desastres causados por el Katrina. Como se
sabe, la caridad sobrevuela la política. Ahí resurgen los fantasmas de su
papá y de Clinton. Ya están en campaña de recogida de fondos para los
afectados por el Katrina. La unidad nacional funciona entre demócratas
y republicanos sobre todo cuando la gente empieza a cuestionar su hermoso
sistema.
Una duda empezó a crecer. ¿Tiene algún sentido que Afganistán haya enviado
100.000 dólares a las víctimas del huracán? Inconcebible que lo mismo
decidan gobiernos de países literalmente hambrientos como El Salvador o
Guatemala. ¿No existirá un desvío de fondos de algunos Estados (¿España,
por ejemplo?) destinados inicialmente a países empobrecidos? Pascual Serrano
plantea el problema de la siguiente manera: “Hasta hoy sabíamos que Estados
Unidos era uno de los países que menos dinero dedicaba a cooperación al
desarrollo, el que debía más dinero a las agencias internacionales
humanitarias, el que esquilmaba los recursos de la mayoría de los países del
mundo. Lo que no sabíamos es que iba a pasar la bandeja a todos los
gobernantes amigos para que les diera el dinero que habían destinado a países
en desarrollo”. Un experto en relaciones internacionales como Alejandro
Teitelbaum opina que no debe enviarse ni un céntimo a los gringos porque a
ellos les sobran los recursos, los propios y los que expropian a los demás, a
veces con la fuerza de las armas. A mi también me lo parece. A lo que el
periodista cubano Hugo Vidal ha respondido, más o menos, que las victimas del
Katrina no tienen la culpa de la miserable política del capitalismo y
que debe implementarse la solidaridad con ellas a pesar de Bush. Otra manera
de verlo.
rafaelmorales@canariasahora.com