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  No consiento que se hable mal de Franco en mi presencia. Juan  Carlos «El Rey»   

 ¿Debe enviarse ayuda a EEUU?

Rafael Morales

www.canariasahora.com/ 8 de Septiembre de 2005

El sufrimiento de las víctimas del Katrina y el futuro de los sobrevivientes resulta simplemente inenarrable. Como para provocar por razones de irresponsabilidad política la caída de un Gobierno que, disponiendo de los recursos, no hizo absolutamente nada para evitarlo o disminuir sus consecuencias. La política compasiva posterior de Bush y los miserables 10.500 millones de dólares aprobados en ayuda por el Congreso deben provocar indignación. Vale comparar esta compasión en dólares con otras cifras. La histórica ciudad de Nueva Orleans destruida, probablemente unos 45.000 muertos, según la Cruz Roja Internacional, más unos 500.000 refugiados que lo perdieron todo.

El dato que aporta Bush (¿lo adivinan?) tienen que ver con las pérdidas materiales, unos 100.000 millones de dólares.La reacción internacional inicial de ofrecer ayuda humanitaria a las víctimas del Katrina provocó dos reacciones sucesivas. Hubo quien pensó que Washington, en defensa de su imagen todopoderosa, rechazaría la solidaridad asistencial que para los más pobres es imprescindible ante catástrofes de este tipo. Y eso ocurrió inicialmente, sobre todo porque entre los primeros países solidarios aparecían adversarios ideológicos como Cuba y Venezuela. Después surgieron otros gobiernos latinoamericanos que tenían a muchos emigrantes en Nueva Orleans, como México, Honduras, Nicaragua, Panamá, Guatemala, Brasil y El Salvador. Desde Canadá, Japón, China y los emiratos del Golfo llegaron más propuestas de ayuda. También de los países de la Unión Europea, con las excepciones de Portugal y Letonia.

La segunda reacción fue quizá una sorpresa. Estados Unidos requería contra pronóstico la generosidad de la Unión Europea. España, solícita, acudió con 16 toneladas de ayuda humanitaria. En realidad, George Walker Bush defiende la caridad (la compasión) siempre que no afecte a sus planes guerreros ni a los intereses de las grandes empresas. ¿Por qué negarse a la generosa solidaridad internacional si, además, le ahorra gastos sociales en esta emergencia nacional? En todo caso, los negocios de la reconstrucción quedarán en manos de grandes empresas gringas. Otro aspecto importante, para Bush y sus republicanos, es que nadie establezca una relación de causa/efecto entre su política y los desastres causados por el Katrina. Como se sabe, la caridad sobrevuela la política. Ahí resurgen los fantasmas de su papá y de Clinton. Ya están en campaña de recogida de fondos para los afectados por el Katrina. La unidad nacional funciona entre demócratas y republicanos sobre todo cuando la gente empieza a cuestionar su hermoso sistema.

Una duda empezó a crecer. ¿Tiene algún sentido que Afganistán haya enviado 100.000 dólares a las víctimas del huracán? Inconcebible que lo mismo decidan gobiernos de países literalmente hambrientos como El Salvador o Guatemala. ¿No existirá un desvío de fondos de algunos Estados (¿España, por ejemplo?) destinados inicialmente a países empobrecidos? Pascual Serrano plantea el problema de la siguiente manera: “Hasta hoy sabíamos que Estados Unidos era uno de los países que menos dinero dedicaba a cooperación al desarrollo, el que debía más dinero a las agencias internacionales humanitarias, el que esquilmaba los recursos de la mayoría de los países del mundo. Lo que no sabíamos es que iba a pasar la bandeja a todos los gobernantes amigos para que les diera el dinero que habían destinado a países en desarrollo”. Un experto en relaciones internacionales como Alejandro Teitelbaum opina que no debe enviarse ni un céntimo a los gringos porque a ellos les sobran los recursos, los propios y los que expropian a los demás, a veces con la fuerza de las armas. A mi también me lo parece. A lo que el periodista cubano Hugo Vidal ha respondido, más o menos, que las victimas del Katrina no tienen la culpa de la miserable política del capitalismo y que debe implementarse la solidaridad con ellas a pesar de Bush. Otra manera de verlo.

rafaelmorales@canariasahora.com

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