Se quiere saber más de la guerra civil
Josep Pernau
El Periódico 24 de Abril de 2008
Los miembros de la dirección del
Partido Popular tienen la guerra en casa. Se acusan, se insultan y, si las
diferencias poselectorales siguen igual, nadie se sorprenderá de que un
excelentísimo señor se convierta en agresor.
No seré yo el que caliente los ánimos. Con serenidad y equidistancia les
invito a que reflexionen sobre algo que dijo el que fue su líder, José
María Aznar, de la guerra civil. Aplicando el principio de
desacredita que algo queda, dijo que la recuperación de la memoria
histórica es solo una farsa, la simulación de un interés que no existe. Es
un ardid sectario de intenciones revanchistas, que está en contradicción
con el espíritu de consenso que rebosa la Constitución de 1978. Les habría
recomendado que recorrieran la Barcelona librera de Sant Jordi y
comprobarían con sus propios ojos que el tema es inagotable. Sigue siendo
verdad que ha inspirado más títulos que la segunda guerra mundial, pero
para algo hay autores empeñados en que el conflicto español mantenga el
liderazgo, como el británico catalanizado Paul Preston, que este
año presenta un ensayo sobre Franco.
Los 70 años que van a cumplirse de su final no han restado interés al
drama español. Nada, pues, de farsa sectaria movida por afanes
revanchistas. Incluso hay capítulos del conflicto internacional que no
pueden ignorar el especialista y el simple interesado, como son la ayuda
nazi, los campos de concentración de los republicanos españoles, la
resistencia, la liberación de París, los españolitos enviados a Moscú...
Van pasando aniversarios y el interés se mantiene. Hubo un abrazo de
Santiago Carrillo con Adolfo Suárez en la transición. Perfecto.
Pero los nietos de los combatientes quieren saber más. Barcelona es
testigo.