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Homenaje a los fusilados por
el franquismo en Madrid
Náyade Urrero UCR 19 de Abril de 2008
Que la historia no borre sus nombres....
A mediodía del sábado día 12, los familiares y
amigos de las víctimas, con el apoyo de la Coordinadora de la
Memoria Histórica y Democrática de Madrid, han celebrado en las
tapias del antiguo Cementerio del Este (en la actualidad, de la
Almudena) un acto homenaje a las Republicanas y Republicanos
fusilados en Madrid, la mayoría, en esas viejas tapias que aún
existen.
El acto ha pretendido que, sin ninguna
connotación partidista, y sin el más mínimo afán de revancha, se
recuerde la memoria de los miles de fusilados y represaliados, y se
recupere, no la dignidad –porque nunca la pedieron-, sino la memoria
auténtica de aquéllos que murieron por defender la libertad.
Fueron muchas miles las familias que perdieron
a algún familiar o amigo en esas tapias testigos del fín despiadado
de tantas vidas. Y esas familias han guardado silencio y callado su
dolor durante los cuarenta años del régimen que les sentenció
injustamente al dolor, al estigma, al silencio, y a la verguenza; en
muchos casos esas familias se exiliaron, y en otros muchos sufrieron
marginación y desprecio de un sistema que no aceptaba otra ideología
que la propia, y que repudiaba a todo aquel que no fuera de sus
filas ultraconservadoras.
En el homenaje se han colgado sus fotos en la
tapia, se ha recitado poesía, y se ha honrado, con la presencia de
casi quinientas personas, la memoria de tantos y tantos hombres y
mujeres que fueron sentenciados a muerte por haber luchado contra el
golpe de estado que acabaría con la República y con las libertades.
Almudena Grandes, Fernando Olmeda y el poeta
Marcos Ana (a través de una carta testimonial) han envuelto el acto
con palabras de aliento, solidaridad y reconocimiento profundo a los
familiares y al legado, contundente y siempre vivo, de aquéllos que
sufrieron los peores zarpazos de las garras de la dictadura.
Se han visto flores, muchas flores y las caras
de los fusilados. Se han visto lágrimas resbalar por mejillas
pálidas y frías. Se ha sentido una increíble carga de emociones
contenidas . Se han visto abrazos, caricias, suspiros y manos
entrelazadas.... Vidas enteras sin padre, sin madre, sin hijo, sin
hermano se han dado cita en esta mañana de abril como queriendo
recuperar tanto tiempo sin horas, y tantas palabras no dichas.
El acto no ha sido ni político, ni mediático;
ha sido íntimo, fraternal y humano. Ha sido un recordar a esos
hombres cuyo delito fue ser progresistas, socialistas,
republicanos.... Como un amigo me decía hace poco, algunos quieren
ver el río revuelto cuando lo que se busca es transparencia en su
cauce y no se trata de reabrir heridas, sino de curar las que aún
siguen abiertas y nunca se cerraron.
Ha sido un acto emotivo, entrañable a la vez
que reivindicativo, lleno de emociones contenidas y de ilusión,
ilusión en las miradas. Los grandes protagonistas han sido ellos,
esos hombres y mujeres que por defender la libertad fueron
ejecutados con saña, y hacinados en los intersticios huecos y
vacíos de la historia; y las familias, esas familias rotas por tanto
tiempo y que, tras casi un siglo, han mantenido intacto el dolor
heredado de la sinrazón que acabó ilegítimamente con la II
República.
Viendo tantas miradas limpias, profundas y
brillantes, uno se da cuenta de que, por más que se acallara más de
cuarenta años, la lucha de aquellos mártires de las libertades no
fue inútil. Esas ansias de libertad, de laicismo, de fraternidad y
de justicia siguen tan vivas hoy como entonces. Tanto dolor quizás
tenga algún sentido. Desde aquí, también mi homenaje a esos hombres
y mujeres. Que la historia no borre sus nombres.
Náyade Urrero
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