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La "Duquesa roja"
María Luisa Suárez UCR 11 de Mayo de 2008
El día 7 de marzo del presente año a muerto Luisa Isabel Álvarez de To1edo, duquesa de Medina-Sidonia, con ella se va un personaje muy complejo que llenó muchos años de la historia de este país;
Tuvimos conocimiento de su muerte por una escueta nota publicada en la prensa del día siguiente de su muerte, que se convirtió en una noticia explosiva en los días sucesivos.
Habíamos tenido un contacto frecuente con ella en otros tiempos, por ello me propongo llevar a efecto una semblanza en prueba de aprecio y respeto con los que merece ser recordada.
Nació en Estoril (Portugal) el día 21 de agosto de 1936, era hija de Joaquín Álvarez de Toledo y de Carmen Maura. Luisa Isabel era por parte de madre, biznieta del estadista político y jurista Antonio Maura.
A la muerte de su padre en diciembre de 1955, su madre ya había muerto cuando ella cumplió 10 años, heredó el título de duquesa de Medina-Sidonia.
Se educó en el colegio del Sagrado Corazón, siendo reforzada su educación por las enseñanzas de su abuelo materno Gabriel Maura, historiador, pero sobre todo fue una autodidacta con una fuerte afición a los estudios históricos basados en la heráldica y otros incunables.
Contrajo matrimonio en 1955, cuando apenas contaba con 19 años, con José Leoncio González de Gregorio y Martí, seis años mayor que ella, con él que tuvo tres hijos.
Luisa Isabel fue una aristócrata de una personalidad atípica, de fuerte carácter e ideas arraigadas que mantuvo toda su vida.
Republicana concienciada, luchadora antifranquista, según la alcaldesa de Sanlúcar de Barrameda, habría militado en el PSOE por los años sesenta.
También por esos años 1966, 67 y siguientes, tomó
contacto con nosotros en nuestro despacho de la CI de la Cruz n°
16, despacho que como es sabido se creó para ayudar a los trabajadores en
sus luchas contra la dictadura, por sus derechos laborales, sociales y por
la libertad. Fue la Calle de la Cruz un apoyo logístico de las
incipientes, por entonces, CC.OO. El recibir en el despacho a Luisa Isabel y a los trabajadores de la Perkins, Standard, Marconi o Pegaso, nos resultaba sumamente paradójico. Pero Luisa Isabel, más que asesoramiento jurídico, que también, buscaba apoyo moral, alguien con quien poder desahogarse, alguien que escuchara sus problemas personales, que eran muy dolorosos para ella. Por aquellos años se había separado de su marido y este le había arrebatado a sus hijos con los que tenía prohibido comunicar, aunque fuera por teléfono. Era tan grave sus situación familiar que temía que pudieran incapacitarla.
Sus ideas políticas chocaban con la clase social a la que pertenecía, ese mundo no podías comprender su actitud contestataria, de ruptura de los esquemas y estereotipos, ese mundo que ella hostigaba despiadadamente tanto con su proceder como en sus libros.
Llegamos a tener una relación amistosa mi marido y yo con ella, que incluso nos invitó sucesivas veces a comer en su casa, que por aquella época estaba situada en Madrid, confusamente creo recordar que vivía en la C / Modesto la Fuente.
El hecho de que fuera aristócrata con ideas opuestas y rompedoras, luchadora antifranquista, que apoyara .a los débiles contra los poderosos, eran razones más que suficientes para que cerraran todos contra ella.
La persona que conocimos en el despacho de la C/ de la Cruz, 6 se encontraba en un momento de inflexión en su vida. A partir de su vuelta del exilio había madurado ya la historiadora y escritora que fue en aquellos años 60, desarrolló una gran actividad política, ayudó a crear una cooperativa de pescadores y en el palacio ducal pudieron formarse las CCOO del Campo.
En 1966, y con motivo de las 4 bombas de hidrógeno que la aviación estadounidense dejó caer sobre Palomares, (Almería), se originó una conmoción tremenda en todo el país, de tal naturaleza que ni la férrea dictadura que nos gobernaba pudo enterrar y la prensa tuvo que dar algunas explicaciones tratando de restar importancia al "incidente".
Lo hizo muy popular por la época una foto que por entonces el ministro de información y turismo, Fraga Iribarne, en pantalón de baño en las playas almerienses, como demostración de que no existía peligro alguno, cuando era del dominio público que la contaminación existía.
Luisa Isabel se hizo eco del sentir de los campesinos y vecinos de Palomares y encabezó una manifestación pacífica el 16 de enero de 1967 reclamando las indemnizaciones prometidas y no recibidas por los propietarios de las tierras contaminadas.
Por este hecho fue detenida, procesada, juzgada y condenada por el TOP, en sentencia del 26 de octubre de 1967, por el delito de manifestación no pacífica, a la pena de un año de prisión menor y multa de 10.000 pts.
Según el resultado de hechos probados de la sentencia citada, la calificación de manifestación no pacífica, no significaba que hubiera habido actos de violencia o alteración del orden, simplemente se consideraba la marcha no pacífica por que le faltaba el requisito formal, una autorización gubernativa.
No obstante, la brillante defensa realizada por el compañero, ya fallecido, Mariano Robles y Romero Robledo, no pudo obtener la absolución, ni tampoco pudo impedir que fuera ingresada en prisión, pues aunque la condena era de una año de prisión menor, la condesa "era de mala conducta informada".
Mariano Robles no esperó a que la policía fuera a arrestarla a su domicilio, sino que la presentó en el TOP, allí coincidimos los compañeros que acompañábamos a Juan José del Águila, condenado también por el TOP a un año de prisión por propaganda ilegal. El encuentro de abogados y procesados originó un cambio de impresiones y efusivas despedidas. Juanjo ingresó en Carabanchel. Luisa Isabel fue ingresada en la prisión de mujeres de Alcalá de Henares donde cumplió condena desde el 28 de marzo de 1969 hasta noviembre del mismo año. En 1968, Luisa Isabel, había escrito una novela titulada "La huelga", en la que hacía una feroz crítica del caciquismo andaluz a la par que al franquismo.
Por esta novela fue procesada por segunda vez, no ya por el TOP, sino por la jurisdicción militar. Consideró oportuno exiliarse y vivió 6 años entre el cantón de Hasparren y París. No regresó a España hasta 1976, ya muerto el dictador.
No obstante, volvió a ser detenida por atentado a la autoridad y condenada a 6 meses de arresto que cumplió en su domicilio de Mortera (Cantabria).
Tras este último proceso se instaló definitivamente en el palacio ducaI de Sanlúcar de Barrameda. Por su condición de historiadora sabía el valor incalculable que representaba el patrimonio cultural heredado de sus mayores, por ello emprendió la ingente labor de ordenar y catalogar los valiosos documentos y legajos, creando así un archivo, que hoy por hoy, constituye el archivo privado más importante de Europa. En su deseo de proteger tal patrimonio cultural, constituyó la fundación denominada Casa de Medina-Sidonia, cuya presidencia, ostentó hasta su muerte. Tejió un entramado jurídico complicadísimo, implicando al Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda, a la Junta de Andalucía y casándose "in articulo mortis" con su secretaria, con objeto de que ella ostentase la presidencia de la fundación y así conseguir mayor protección para el archivo.
Como ya hemos dicho, Luisa Isabel además de historiadora fue una escritora comprometida con su tiempo. Su obra abrió horizontes de justicia y libertad, no sólo por su oposición al franquismo, sino porque puso en tela de juicio a la aristocracia.
Del catálogo de sus obras citaremos sólo las de contenido social, además de la ya citada "La huelga", Ed. Ebro (París), 1967, no publicada en España, y de las que destacamos "La cacería", que se desarrolla en un escenario urbano, donde la lucha de clases se manifiesta recayendo las culpas de los poderosos sobre los desheredados en una interrelación del acto. Ed. Grijalbo, 1977.
"La base", Ed. Bernard Grasset, 1971, es la historia del choque del pueblo andaluz con la civilización que exportan .las bases militares estadounidenses. (no fue publicada en España)
"My prision", Ed. Harper and Brow, 1972, descripción de una cárcel de mujeres durante el franquismo, relataba la experiencia de Luisa Isabel en la cárcel de Alcalá de Henares. (tampoco fue publicada en España) .
"Palomares" (memoria), 2001, publicada por la UNED, tras 35 años de estar encerrada en un cajón a causa de la censura, cuenta en esta obra, lo que realmente sucedió cuando cayeron las 4 bombas de hidrógeno y como actuaba la censura.
Su obra incluye numerosos artículos en revistas españolas y extranjeras, escribiendo hasta el día de su muerte.
Antes de morir, y como prueba de coherencia con su trayectoria vital, ejerció el derecho al voto por correo.
¿Ha sido reconocida toda su obra? Aparte de sus títulos nobiliarios, que son muchos y muy antiguos, ya que el de Medina-Sidonia data de 1297, y del apelativo cariñoso que le daba el pueblo "La Duquesa Roja", los príncipes de Asturias le hicieron entrega en Toledo de la medalla de oro al mérito de la Bellas Artes.
A título póstumo el ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda, la declaró hija adoptiva de la ciudad y de la provincia de Cádiz.
Fue una mujer rompedora de tabúes, luchadora infatigable de las causas que consideraba importantes, como la defensa de los débiles, la libertad, etc....
Por lo que fue, por su obra escrita y su ingente trabajo como investigadora histórica, se ha hecho acreedora del respeto y admiración de "todos los que la conocimos, y de las generaciones venideras. Ha entrado por derecho propio en la historia de España.
NOTA.- El material que he utilizado para redactar esta semblanza lo ha aportadó' Juan José del Águila Torres.
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