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A mediodía del sábado día 12, los
familiares y amigos de las víctimas, con el apoyo de la
Coordinadora de la Memoria Histórica y Democrática de Madrid,
han celebrado en las tapias del antiguo Cementerio del Este
(en la actualidad, de la Almudena) un acto homenaje a las
Republicanas y Republicanos fusilados en Madrid, la mayoría,
en esas viejas tapias que aún existen.
El acto ha pretendido
que, sin ninguna connotación partidista, y sin el más mínimo
afán de revancha, se recuerde la memoria de los miles de
fusilados y represaliados, y se recupere, no la dignidad
–porque nunca la pedieron-, sino la memoria auténtica de
aquéllos que murieron por defender la libertad. |
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40 años de silencio
Fueron muchas miles las familias que perdieron a algún
familiar o amigo en esas tapias testigos del fín despiadado de
tantas vidas. Y esas familias han guardado silencio y callado su
dolor durante los cuarenta años del régimen que les sentenció
injustamente al dolor, al estigma, al silencio, y a la verguenza;
en muchos casos esas familias se exiliaron, y en otros muchos
sufrieron marginación y desprecio de un sistema que no aceptaba
otra ideología que la propia, y que repudiaba a todo aquel que no
fuera de sus filas ultraconservadoras.
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En el homenaje se han colgado sus fotos
en la tapia, se ha recitado poesía, y se ha honrado, con la
presencia de casi quinientas personas, la memoria de tantos y
tantos hombres y mujeres que fueron sentenciados a muerte por
haber luchado contra el golpe de estado que acabaría con la
República y con las libertades.
Almudena Grandes, Fernando Olmeda y el
poeta Marcos Ana (a través de una carta testimonial) han
envuelto el acto con palabras de aliento, solidaridad y
reconocimiento profundo a los familiares y al legado,
contundente y siempre vivo, de aquéllos que sufrieron los
peores zarpazos de las garras de la dictadura. |
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Emoción contenida
Se han visto flores, muchas flores y las caras de los
fusilados. Se han visto lágrimas resbalar por mejillas pálidas
y frías. Se ha sentido una increíble carga de emociones
contenidas . Se han visto abrazos, caricias, suspiros y manos
entrelazadas.... Vidas enteras sin padre, sin madre, sin hijo,
sin hermano se han dado cita en esta mañana de abril como
queriendo recuperar tanto tiempo sin horas, y tantas palabras
no dichas.
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Acto íntimo y fraternal
El acto no ha sido ni político, ni mediático; ha sido
íntimo, fraternal y humano. Ha sido un recordar a esos hombres
cuyo delito fue ser progresistas, socialistas, republicanos....
Como un amigo me decía hace poco, algunos quieren ver el río
revuelto cuando lo que se busca es transparencia en su cauce y no
se trata de reabrir heridas, sino de curar las que aún siguen
abiertas y nunca se cerraron.
Víctimas de la sinrazón
Ha sido un acto emotivo, entrañable a la vez que
reivindicativo, lleno de emociones contenidas y de ilusión,
ilusión en las miradas. Los grandes protagonistas han sido ellos,
esos hombres y mujeres que por defender la libertad fueron
ejecutados con saña, y hacinados en los intersticios huecos y
vacíos de la historia; y las familias, esas familias rotas por
tanto tiempo y que, tras casi un siglo, han mantenido intacto el
dolor heredado de la sinrazón que acabó ilegítimamente con la II
República.
Mártires de las libertades: una lucha útil
Viendo tantas miradas limpias, profundas y brillantes,
uno se da cuenta de que, por más que se acallara más de cuarenta
años, la lucha de aquellos mártires de las libertades no fue
inútil. Esas ansias de libertad, de laicismo, de fraternidad y de
justicia siguen tan vivas hoy como entonces. Tanto dolor quizás
tenga algún sentido. Desde aquí, también mi homenaje a esos
hombres y mujeres. Que la historia no borre sus nombres.
*Náyade Urrero es doctora en sociología y master en
humanidades