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presencia. Juan Carlos «El Rey» |
El MMA es un servicio del Ministerio del Interior
austríaco (¿se imaginan que en España el encargado de velar por la memoria
histórica fuera su homónimo español?). Como buenos germánicos son lentos pero
concienzudos, pues junto con el correo electrónico me han remitido un archivo en
PDF con toda la información de que disponen sobre este caso. Buena parte de esa
información ya la conocía a través de la asociación española
Amical de
Mauthausen y de la base de datos
Censo de Españoles Deportados a Campos Nazis 1940-1945
, en el Portal PARES del Ministerio de Cultura español.
En síntesis el MMA me confirma las fechas de llegada de
Mariano a cada uno de esos campos: Mauthausen el 25 de enero de 1941 (provenía
del campo de clasificación Stalag XII-D, en Tréveris) y Gusen el 17 de febrero
posterior. Sabía que Mariano había muerto el 29 de septiembre de 1941, y pensaba
que había sido gaseado en el camión cámara de gas rodante que hacía la ruta
Gusen-castillo de Hartheim. Pero Mariano no tuvo esa suerte: según el MMA llegó
vivo a Hartheim el 16 de agosto. Es decir estuvo en ése lugar, acaso uno de los
más siniestros de todo el universo concentracionario y de exterminio nazi,
durante casi un mes y medio. Les ahorraré describirles lo que ocurría en
Hartheim, y por qué considero que habría sido afortunado de haber sido gaseado
en el camino al castillo. En el archivo PDF vienen imágenes escaneadas de las anotaciones escritas a máquina en las que la burocracia nazi iba reflejando ése trasiego. Son anotaciones pulcras, concisas y ordenadas, redactadas en un alemán seco y eficaz. Hay errores típicos de escribientes que naturalmente no debían estar familiarizados con el idioma español: el oficinista de Mauthausen convierte el apellido Albalá en Alcalá (¡aunque escribe la tilde!), y el que redactó el acta de defunción transformó Mariano en Marino. También la grafía del pueblo de origen de Mariano les dio bastante trabajo: en sucesivas anotaciones Lanaja se convirtió en La Naja, La Maja e incluso en La Haya. No faltan los sucesivos números que le fueron tatuando de campo en campo.
El oficio de Mariano quedó anotado como Landwirt
(granjero, campesino). Lo cierto es que siendo joven había emigrado a Barcelona,
donde probablemente trabajaría en la industria. Sin embargo, al tener que
encarar los prolegómenos de su final en aquél universo de horror, el hombre dio
como oficio el que ejerciera en su pueblo durante sus primeros años; seguramente
no fue casualidad, sino un deseo consciente de reafirmar la propia identidad.
La clasificación que recibió fue "Rotspanier", "español
rojo". Seguro que la recibió con orgullo. A mi regreso les contaré de mi viaje a esa geografía del horror y de la memoria.
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