Malcom Lagauche
Traducido por Beatriz Morales Bastos
Cuando vi las primeras fotos de Bagdad bombardeado durante la fase de
“conmoción y pavor” del ataque ilegal a Iraq de 2003, me entristecí.
Durante milenios la ciudad ha soportado guerras, ocupaciones, saqueos,
desastres naturales y liberaciones. Esta vez, sin embargo, era
diferente. Yo sabía que Bagdad iba a cambiar de una manera infame que
costaría décadas de recuperación para volver a ser la ciudad que un día
fue.
Bagdad es la ciudad en la que el género humano desarrolló el comercio
hace miles de años. La ciudad ofreció un sistema monetario mucho antes
que otras culturas.
La ciencia floreció en Bagdad hace 5.000 años. Por ejemplo, los
arqueólogos han descubierto planisferios de aquella época que muestran
Júpiter con cuatro lunas. Ningún ser humano tiene la suficiente agudeza
visual como para ver las lunas de Júpiter sin un telescopio. Los
científicos de entonces inventaron el telescopio, reinventado por
Galileo más de cuatro mil años después.
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Los arqueólogos también han descubierto el uso de la electricidad en
Bagdad hace 5.000 años. Los objetos generaban electricidad para usarla
en monedas chapadas de oro. Los chinos de aquella época también usaban
formas rudimentarias de electricidad. ¡Y después hablan de Benjamin
Franklin!
Las artes y los deportes florecieron en el Bagdad antiguo. De hecho, el
artefacto más antiguo que describe la lucha se fue descubierto en 1938
en Kayafaje, cerca de Bagdad, por un equipo de la Universidad de
Pennsylvania. Los arqueólogos concluyeron que la estatuilla de bronce
fundido fue creada por la cultura sumeria de la época y se le ha
atribuido una antigüedad de más de 5.000 años. Muchas personas creen que
fueron los griegos antiguos quienes desarrollaron la lucha, pero este
descubrimiento demuestra que ya era popular en Iraq miles de años antes
de que los griegos participaran en este deporte.
Durante la Alta Edad Media de Europa, en la que todo pensamiento
científico se eliminó durante siglos, Bagdad siguió sobresaliendo en
ciencia e ingeniería. Cuando finalmente acabo la Alta Edad Media y
Europa volvió a ejercer la ciencia, miró hacia Bagdad.
Reinos, regímenes autoritarios y repúblicas se fueron sucediendo en
Bagdad, pero ésta seguía siendo la joya de las ciudades árabes. Irán
bombardeó Bagdad durante la guerra irano-iraquí que duró ocho años y,
sin embargo, Bagdad se recuperó. En 1991 la ciudad fue bombardeada
constantemente por el ejército estadounidense, la infraestructura quedó
destruida y todo ello fue reparado a las pocas semanas del cese de las
hostilidades. Trece años de embargo entre 1990 y 2003 provocaron el
deterioro de muchos de los edificios e instalaciones de Bagdad que, a
pesar de todo, era la joya de las ciudades árabes. A pesar de las
sanciones, los turistas acudían a Bagdad y la ciudad acogió varias
ferias internacionales. Estaba un tanto hecha jirones, pero seguía
siendo Bagdad.
Miles de años de prestigio se detuvieron en abril de 2003. Cuando el
ejército estadounidense entró en Bagdad, entraron en un ciudad que había
sido previamente atacada y bombardeada sin piedad. Sin embargo, lo que
cambió y degradó la ciudad para siempre fue la entrada de las tropas en
ella.
A la pocas semanas se erigieron muros de hormigón para proteger a los
invasores. Hoy están por todo Bagdad y hacen que en comparación el Muro
de Berlín parezca nimio. Estos muros separan familias, barrios, negocios
y amigos.
Abundan los vehículos del ejército estadounidense. Son frecuentes los
checkpoints con los que se tropiezan los ciudadanos iraquíes y en cada
uno de cuales pasan horas.
Nunca, bajo ningún dirigente iraquí Bagdad había sufrido la actual
violencia cotidiana que hay en la ciudad. El secuestro es hoy una
industria fundamental. Los secuestradores han establecido una tabla de
precios: de dos cientos dólares por una persona secuestrada
perteneciente a una familia pobre a unos pocos de miles para una de la
clase media o alta. El secuestro no existía bajo los regímenes previos
que hubo en Bagdad.
La ciudad está abarrotada de agujeros y de escombros procedentes de las
confrontaciones militares. La resistencia iraquí es responsable de una
pequeña parte del daño, pero la abrumadora mayor parte de la destrucción
procede del ejército estadounidense que en su lucha contra los
combatientes por la libertad utiliza de manera absolutamente
desproporcionada un armamento moderno y pesado.
Los altos cargos estadounidenses lo mismo que los cargos-títere iraquíes
nombrados por ellos no pueden abandonar los complejos rodeados de altos
muros por temor a morir. Ninguno de ellos pasaría ni un minuto en las
calles de Bagdad. Viven en otro mundo.