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Entrevista a Roberto Montoya
“Nos estan vendiendo terrorismo internacional por toneladas”
Cristian Lora | APM
26 de Noviembre de 2005
Roberto
Montoya, periodista del diario El Mundo habla sobre la cobertura mediática del
11-S, lo que siguió más tarde con Afganistán e Irak y la manipulación de la
información por parte de EE.UU.
Martes 11 de septiembre de 2001. A las 08:45 un avión de la línea American
Airlines se estrellaba contra la torre norte del Word Trade Center en Nueva York.
Los medios de comunicación se acercaron y comenzaron a transmitir en directo
las imágenes del edificio en llamas, pocos tenían certeza de lo que había
sucedido, muchos hablaban de un accidente.
20 minutos más tarde un segundo avión de la compañía United Airlines
impactaba sobre la torre sur sorprendiendo a millones de espectadores que
observaban los acontecimientos en vivo. Para las 10:30 de ese día ambas torres
se habían desplomado.
Las principales cadenas nacionales y globales cubrieron lo que ocurría. Los
medios de difusión de todo el mundo, y en particular los televisivos, se
incorporaron inmediatamente al seguimiento informativo de los hechos. Ese día
el mundo observó por la pantalla de televisión cómo era vulnerada la
seguridad del país más potente del mundo.
“El 11-S produjo una cobertura mediática impresionante en todo el mundo por
lo que significó el atentado en si mismo”, dice Roberto Montoya, jefe de la
sección internacional del diario español El Mundo. “En un principio se manejó
una cifra espeluznante de números de muertos, se llegó a hablar de 20 mil o 30
mil personas porque la capacidad de las torres era muy grande”.
“Los hechos del 11-S impregnaron a la sección internacional con la palabra
terrorismo”, dice el periodista y escritor. Montoya, nació en Buenos Aires,
donde estudió Periodismo y trabajó en distintos medios escritos. Encarcelado y
torturado, en 1976 se exilió en París. Fue Jefe de Internacional del diario El
Independiente y corresponsal para El Mundo en Roma y París.
La Casa Blanca nos “intoxica” día a día con una oficina de prensa a nivel
internacional para que de todas esas mentiras siempre algo quede en la mente de
la opinión pública mundial, dice Roberto Montoya, autor de “El imperio
global” (El Ateneo, 2003) y “La inmunidad imperial” (La esfera, 2005).
- ¿Cuáles fueron las características propias de la cobertura informativa del
11-S?
- Hubo por un lado una cobertura mediática muy grande, con mucho despliegue,
pero en general de un contenido de fondo pobre. No hablo de un medio u otro, o
de un país u otro. Fue pobre en general porque se ocultó muchísima información.
Eso implicó grandes despliegues, los infográficos haciendo todo tipo de
maravillas técnicas para mostrarnos el impacto, la fortaleza de un edificio,
todo ese tipo de cosas. Pero el nivel de información que pudimos aportar al
lector como cuestiones de fondo fue pobre por todas una serie de incógnitas que
quedaron ahí y que hasta el día de hoy no están reveladas, y ya han pasado
cuatro años.
Hubo tal control, tal censura de la información por parte de Estados Unidos,
tal control de las imágenes y de los muertos que hacía muy difícil tener
información objetiva de los hechos. Había que recibir la información oficial
y poco más, conseguíamos algunos testimonios de lo que le pasó a uno y otro,
pero la información de fondo era muy difícil de obtener.
Además quedaba la duda si era todo cierto, se comenzó a ver que habían cosas
raras. Hubo mucha información en la que no hubo posibilidad de ahondar más y
hay información que hasta el día de hoy está muy cerrada.
- ¿Cómo resolvió el diario la información referida al ataque a Afganistán?
- A diferencia de la Guerra del Golfo, el ataque a Afganistán fue más difícil
de manejar informativamente porque era más invisible el enemigo. Se atacaba
Afganistán pero no era Al Qaeda quien estaba en el poder en ese país, sino que
la red de Bin Laden era un huésped que tenían los Talibán. Entonces todo eso
hacía un poco difícil de tratar el tema.
Además era muy difícil acceder al país, el régimen Talibán lo impedía, se
seguía fundamentalmente desde Pakistán donde los Talibán tenían un portavoz
que daba todos los días una rueda de prensa contestando a las exigencias de
Estados Unidos. Era desde ahí donde se controlaba la información. Tampoco había
posibilidad de informarse, más que nada había especulaciones sobre lo que
estaba pasando con Bin Laden, cómo eran esos túneles que después se
descubrieron y demás. Hasta el día de hoy ni siquiera los propios periodistas
pudimos saber cómo se escapó Bin Laden.
- ¿Irak fue diferente?
- Si totalmente diferente. En esta guerra no existe un mando concreto porque
Estados Unidos invade el país cuando ya muchos periodistas están dentro de
Irak. El régimen de Saddam Hussein permitía y quería que se vea lo que estaba
pasando. El Mundo tenía, desde hacía dos meses, una periodista en Bagdad
siguiendo los acontecimientos y otro compañero, Julio Anguita, que entra con
las tropas norteamericanas desde Kuwait y muere en Bagdad.
A diferencia de la Guerra del Golfo, en esta guerra existe internet, Julio
Anguita transmitía para nuestra versión digital en el instante, a pesar de que
el ejército estadounidense le hacía ciertas “recomendaciones”. Esto nos
permitió, por un lado, tener la versión de lo que estaba pasando con las
tropas norteamericanas y así pudimos denunciar del gatillo fácil de los
soldados que tiraban apenas alguien se les acercaba. Y por otro, tener alguien
en Bagdad relatando los bombardeos y las barbaridades que hacían.
En Irak el flujo de noticias era inmediato, con lo cual la pluraridad de
información fue distinta. Así y todo, el ejercito norteamericano presionó a
los periodistas que estaban en Bagdad y así mataron a José Couso, el cámara
del canal español Telecinco cuando dispararon directamente contra el Hotel
Palestina donde sabían que estaba la prensa.
- ¿Cree que a partir del 11-S la gente tiene mayor interés por los temas
internacionales?
- No creo que haya sido tanto por el 11-S, creo que una de las cosas que más ha
sensibilizado a la opinión pública sobre los temas internacionales fue la
Guerra de Irak. Esta guerra movilizó a millones de personas en la calle. En
España no había movilizaciones de ese tipo desde el año 1981 cuando hubo un
intento de golpe militar contra la democracia. En Madrid llegaron a haber
manifestaciones de un millón y medio de personas durante el gobierno de José
María Aznar para exigirle que retire las tropas de Irak. Ese fue un tema muy
sensible, cada mes había una manifestación de muchísima gente en la calle.
Sin embargo no hubo manifestaciones de solidaridad hacia Estados Unidos por el
11-S.
- ¿Cual es la importancia de una cadena de televisión como Al Jazeera?
- Al Jazeera marca una diferencia en cuanto al modo de información con respecto
a la Guerra del Golfo, cuando solo estaba la CNN a quien tenían super
controlada. La señal árabe comienza a difundir videos alternativos a los de la
CNN mostrando matanzas de civiles y otras atrocidades, obligando a veces a la
cadena de televisión norteamericana a tener que mostrar esas cosas porque sino
pone muy en evidencia lo que esta haciendo.
- ¿Qué saben los ciudadanos estadounidenses de lo que sucede en Irak?
En Estados Unidos se controló y se sigue controlando no solamente los
comunicados y las cosas que vengan de Bin Laden, sino que se controlan las imágenes
de lo que ellos llaman “daños colaterales”, ese eufemismo militar para
hablar de matanza de civiles inocentes.
Los norteamericanos no se han enterado de muchas matanzas importantes como
Falluha, algunas matanzas en Afganistán e Irak, y de lo que sucede en Guantánamo
se han enterado a duras penas.
Todos los días nos “intoxican” desde la Casa Blanca con una oficina de
prensa a nivel internacional como para meternos “pildoritas” de cosas para
que de todas esas mentiras siempre algo quede en la mente de la opinión pública
mundial.
Frente a una maquinaria tan poderosa es muy difícil para los medios de
comunicación poder abrirse. Es una cuestión que se nos ha planteado a los
periodistas sobre el problema ético que surge cuando te encontras con una
maquinaria intoxicadora tan fuerte.
Aún imaginando, “oliendo” y, a veces, estando convencido de que todo es
mentira es muy difícil decir: “esta información no la doy”. Un periódico
tradicional como es El Mundo tiene que dar esa información. Y con eso uno se
siente incómodo porque considera que esta ayudando a seguir el mecanismo de
difusión de esa mentira.
Actualmente nos están vendiendo terrorismo internacional por toneladas, por
todos lados. Hay cosas que son magnificadas en aras de poder aplicar leyes
antiterroristas. Los jefes de sección sabemos que todo lo que tenga relación
con esto (terrorismo) pasa a tener un papel privilegiado dentro de la sección
Internacional. En El Mundo la sección internacional ocupa entre 8 y 10 paginas
por día, de esas muchas veces tres páginas son destinadas al terrorismo, pero
por otra parte todos los días están muriendo 30 o 50 personas en Irak y muchas
veces no va ni una mención en portada.
- ¿Qué cambió en la información internacional a partir del 11-S?
- El 11-S impregnó a la sección internacional con la temática de lo yo
denomino “el terrorismo de Al Qaeda”, y lo denomino así porque no me gusta
la denominación “terrorismo islámico”, no me gusta adjudicárselo a una
religión por que creo que la mayoría de los musulmanes no se siente
identificado por esto.
Yo creo que esta historia que comienza con el 11-S, termina en el momento en que
se sabe que las armas de destrucción masiva no existen. Durante todos estos años
se armó una “tela” que es esa cruzada del “bien contra el mal”, de un
terrorismo internacional donde engloba todo.
La falsedad de los argumentos de la guerra y la certeza de que las armas de
destrucción masiva no existían produjo un quiebre que nos permitió un margen
de juego un poco más equilibrado a los periodista que queremos hacer una
información diferente aún en un medio de comunicación masivo.
- ¿Las fotografías de los prisioneros torturados en la cárcel de Abu Graib
contribuyeron aún más a ese quiebre?
- Lo de Abu Graib conmovió tanto justamente porque era algo inesperado. El Pentágono
presionó a Dan Rather, el presentador estrella de la CBS, para que no emitieran
ese programa por que iba a debilitar a las tropas norteamericanas en el frente
en un momento en que estaban en una situación muy dura.
Lograron retrasarlo un mes hasta que otro periodista del diario The New Yorquer
iba a sacar el mismo tema, él había logrado la misma información. Entonces la
CBS decidió emitirlo. Pero cuando las fotos salieron por los medios, y Donanld
Rumsfel y todo el Pentágono se escandalizó, sabían perfectamente que esas imágenes
existían.
- ¿Cómo vivió y reaccionó el pueblo español ante los atentados del 11-M?
- El 11-M hizo saber al pueblo español que era blanco del terrorismo. La
lectura de los españoles durante el 11-M fue muy clara y demostró un grado de
conciencia política. La gente fue movilizándose durante meses y meses contra
el envío de tropas a Irak, tenía muy claro la responsabilidad que tenía el
gobierno español.
Cuando ocurrió ese atentado nadie creyó desde un principio que fuera ETA,
porque nada tenía que ver con su táctica, ni tenía un precedente similar.
Nadie le creyó al gobierno, la gente entendió que le estaban mintiendo por que
si se sabía la verdad el pueblo iba a responsabilizar claramente al gobierno de
Aznar de haber traído el terrorismo a España.
Durante los días del 11-M ya se estaba hablando muchísimo de que las armas de
destrucción masiva no existían, con lo cual ya el gobierno español estaba muy
al descubierto de que había metido a España en una guerra de agresión.-