Alameda, 5. 2º Izda.   Madrid   28014   Teléfono:  91 420 13 88    Fax: 91 420 20 04                                                                         Correo   

  No consiento que se hable mal de Franco en mi presencia. Juan  Carlos «El Rey»

Los señores de la vida y la muerte

Hannah. 

serrizomaticos.blogia.com 14 de Diciembre de 2005

No hay excepción: el no matarás es un precepto aceptado en todos los códigos civiles y religiosos de todos los pueblos del mundo, pero, al parecer, si bien lo es de forma universal, no lo es de forma absoluta. ¿Por qué lo digo? Pues porque ese precepto se me antoja que tiene muchas excepciones y que está muy condicionado.

Veamos:

No matarás, salvo si alguien te ataca: legítima defensa.

No matarás, salvo si tu país te envía a una guerra y no sólo te da permiso para matar, sino que te lo impone: mata a todo aquel que se te ponga por delante y no sea "de tu bando"

No matarás, salvo que las leyes de tu estado decidan que debes matar a una persona porque:
Es una mujer adúltera (si es un hombre, puede pasar).
Es una persona que ha robado, matado, etc.
Es una persona-bebé que ha nacido niña, y, claro, ya hay demasiadas niñas… por lo tanto puedes despeñarla o tirarla a un container.
Es alguien que ha puesto en duda el régimen político del país en el que vives o ha denunciado excesos en el gobierno de ese país.
Es una persona de religión diferente, de ideas diferentes, de color diferente, de estilo de vida diferente, de apetencias sexuales diferentes… y un largo etcétera.

De manera que "No matarás" salvo que las leyes elaboradas por los todopoderosos señores de la vida y de la muerte de tu país, no sólo te autoricen a matar, sino que te empujen y obliguen a ello; y te hagan ver que esas leyes son justas y saludables para el bien común de tu sociedad.

Amén.

…y, hoy, en el modélico país de las libertades y derechos, ejemplo propugnado para la cultura del mundo occidental, todos hemos muerto un poco: se ha ejecutado por inyección letal -muy humanamente, eso sí- a Tookie Williams. Sin importar nada que después de 22 años de encierro, se haya rehabilitado y haya pasado a ser alguien digno de merecer el premio Nobel de la paz; porque "los señores de la vida de la muerte" tales cómo Bush, Arnold Schwarzenegger, los familiares de aquellos a los que Tookie asesinó hace 22 años, ávidos de venganza aún hoy, le han denegado el perdón. Porque la muerte y la vida nada valen ante los señores de la vida y de la muerte.

Hannah.
Diciembre 2005


 

 

Página de inicio