"CONTRATOS
BASURA, SENTENCIAS BASURA"
Las últimas sentencias sobre accidentes laborales no hacen más que poner en
evidencia el enorme retroceso que en derechos sociales se vienen produciendo
fruto de las políticas del Capitalismo Real. Jueces y Tribunales no son
neutrales en el conflicto de clases, no son ajenos al avance del llamado
“Pensamiento Único”. El retroceso que el carácter proteccionista de los
derechos de los/as trabajadores/as fruto de las políticas neoliberales y el
avance ideológico de las posiciones conservadoras tienen clara plasmación en
la jurisprudencia que día a día sale en la prensa. Pero estas sentencias son
sin duda la punta del iceberg de un enorme retroceso social.
La precarización laboral y la sobreexplotación que día a día se vive
en los centros de trabajo son la causa fundamental de los accidente de trabajo.
Querer culpabilizar de la siniestrabilidad a los/as propios trabajadores/as que
la padecen a diario no deja de ser un insulto a la razón, sino una acto de
ruindad moral evidente. Los excesos de jornada, las horas extra, los destajos
etc…son la causa directa de muertes cotidianas. En el fondo estamos viviendo
la existencia de un auténtico “Terrorismo Empresarial” que es hora de
comenzar a denunciar.
Sólo la lucha de los/as trabajadores/as podrá dar un giro a esta
situación. Hoy por hoy las cúpulas sindicales no están haciendo lo suficiente
por cambiar esta situación, más bien a veces podemos decir que su implicación
con el sistema les esta haciendo caer en dejación de funciones.
En ese marco de retroceso de la organización de la clase trabajadora y
de derrota ideológica de la misma, no es extraño que los sectores más
conservadores de la judicatura
dicten sentencias impensables años atrás. Una vez más se demuestra que este
estado teóricamente de derecho y democrático sigue siendo un estado de clase,
no neutral en los conflictos sociales, que toma partido, salvo honradas
excepciones, por los intereses de los/as poderosos/as.
La hipotética independencia judicial que dice garantizarse por el
sistema de oposición realmente favorece la existencia de un poder del estado
con escaso control democrático y sobre todo ligado a una clase social
determinada. ¿Quién puede permitirse el lujo de preparar una oposición a juez
o fiscal estando cuatro o cinco años dedicado a ella sin trabajar?, pues claro
esta personas que vienen fundamentalmente de la burguesía. No hay más que
mirar los apellidos de jueces y magistrados para ver el grado de endogamia de
este supuesto poder neutral. El recorte de la vía de acceso por el cuarto turno
a la judicatura, promovido por el PP, no hace sino que avanzar en esa línea. La
burguesía hoy necesita cada vez más de una mayor homogeneidad de clase en los
poderes del estado.
Desde la izquierda debemos denunciar estos retrocesos sociales, también
los políticos que hacen de la judicatura cada vez más casta, y sobre todo
hacer una critica ideológica a fondo de ese mito llamado “independencia
judicial”. Y sobre todo proclamar a los cuatro vientos que la única esperanza
de la clase trabajadora esta en ella misma, en su autoorganización, en su pasar
de clase “en si” a “clase para si”.