"CONTRATOS BASURA, SENTENCIAS BASURA"

 

 RAFAEL VELASCO RODRÍGUEZ

             Las últimas sentencias sobre accidentes laborales no hacen más que poner en evidencia el enorme retroceso que en derechos sociales se vienen produciendo fruto de las políticas del Capitalismo Real. Jueces y Tribunales no son neutrales en el conflicto de clases, no son ajenos al avance del llamado “Pensamiento Único”. El retroceso que el carácter proteccionista de los derechos de los/as trabajadores/as fruto de las políticas neoliberales y el avance ideológico de las posiciones conservadoras tienen clara plasmación en la jurisprudencia que día a día sale en la prensa. Pero estas sentencias son sin duda la punta del iceberg de un enorme retroceso social.

 

                La precarización laboral y la sobreexplotación que día a día se vive en los centros de trabajo son la causa fundamental de los accidente de trabajo. Querer culpabilizar de la siniestrabilidad a los/as propios trabajadores/as que la padecen a diario no deja de ser un insulto a la razón, sino una acto de ruindad moral evidente. Los excesos de jornada, las horas extra, los destajos etc…son la causa directa de muertes cotidianas. En el fondo estamos viviendo la existencia de un auténtico “Terrorismo Empresarial” que es hora de comenzar a denunciar.

 

                Sólo la lucha de los/as trabajadores/as podrá dar un giro a esta situación. Hoy por hoy las cúpulas sindicales no están haciendo lo suficiente por cambiar esta situación, más bien a veces podemos decir que su implicación con el sistema les esta haciendo caer en dejación de funciones.

 

                En ese marco de retroceso de la organización de la clase trabajadora y de derrota ideológica de la misma, no es extraño que los sectores más conservadores de la  judicatura dicten sentencias impensables años atrás. Una vez más se demuestra que este estado teóricamente de derecho y democrático sigue siendo un estado de clase, no neutral en los conflictos sociales, que toma partido, salvo honradas excepciones, por los intereses de los/as poderosos/as.

 

                La hipotética independencia judicial que dice garantizarse por el sistema de oposición realmente favorece la existencia de un poder del estado con escaso control democrático y sobre todo ligado a una clase social determinada. ¿Quién puede permitirse el lujo de preparar una oposición a juez o fiscal estando cuatro o cinco años dedicado a ella sin trabajar?, pues claro esta personas que vienen fundamentalmente de la burguesía. No hay más que mirar los apellidos de jueces y magistrados para ver el grado de endogamia de este supuesto poder neutral. El recorte de la vía de acceso por el cuarto turno a la judicatura, promovido por el PP, no hace sino que avanzar en esa línea. La burguesía hoy necesita cada vez más de una mayor homogeneidad de clase en los poderes del estado.

 

                Desde la izquierda debemos denunciar estos retrocesos sociales, también los políticos que hacen de la judicatura cada vez más casta, y sobre todo hacer una critica ideológica a fondo de ese mito llamado “independencia judicial”. Y sobre todo proclamar a los cuatro vientos que la única esperanza de la clase trabajadora esta en ella misma, en su autoorganización, en su pasar de clase “en si” a “clase para si”.

 

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