REPÚBLICA CATALANA

 CATALANS:

Interpretando el sentimiento  y los anhelos del pueblo que nos acaba de dar su sufragio, proclamo La República Catalana como Estado integrante de la Federación Ibérica. 

De acuerdo con el presidente de La República Federal Española Sr. Ni­ceto Alcalá Zamora. con el cual hemos ratificado los acuerdos tomados en el Pacto de San Se­bastián, me hago cargo provisionalmente de las funciones de Presidente del Gobierno de Cata­luña esperando que el pueblo español y el catalán expresaran cual es en estos momentos su voluntad.

Hacemos esta proclamación con el coraron abierto a todas las esperan­zas, nos conjuramos y pedimos a todos los ciudadanos de Cataluña que se conjuren con nosotros para hacerla prevalecer por los medios que sean, aún cuando fuese necesario llegar al sa­crificio de la propia vida. 

Pedirnos que cada catalán, así como todo ciudadano residente cii Cataluña. se haga cargo de la enorme responsabilidad que en estos momentos pesa sobre todos nosotros. 

Todo aquél, pues, que perturbe el orden de la naciente República Catalana será considerado como un agente provocador y como un traidor a la Patria. 

Esperamos que todos sabréis haceros dignos de la libertad que nos he­mos dado y de la Justicia que, con la ayuda de todos vamos ha establecer. Nos apoyamos so­bre cosas inmortales como son los derechos de los hombres y de los pueblos y , muriendo si fuese preciso, no podernos perder.

Proclamando nuestra República hacemos llegar nuestra voz a todos los pueblos de España y del mundo pidiéndoles que espiritualmente estén a nuestro lado y enfrente de la monarquía borbónica que hemos abatido, y les ofrecernos aportarles todo nuestro esfuerzo y toda la emoción de nuestro pueblo renaciente para afirmar la paz internacional. 

Por Cataluña. por los otros pueblos Hermanos de España. por la fraterni­dad de todos los hombres y de todos los pueblos. Catalanes sabed haceros dignos de Cataluña. 

Barcelona, 14 de Abril de 1931

El president Francec Maciá.

 A las pocas horas el Sr. Azaña Jefe del Gobierno Provisional de la Republica conminó al President de Cataluña a que se retractase de tal proclama.

 Con órdenes concretas del Gobierno Central viajaron a Barcelona los Srs. Nicolau d’Olwer y M. Domingo para “convencer” a los políticos catalanes que debían di­solver la República Catalana y limitarse a la Generalitat con un Estatuto de Autonomía que se­ría aprobado por el Parlamento de la República. Cosa que fue acatada y se redactó lo que se dio en llamar “L’Estatut de Nuria”, y después de ser aprobado por todos los Ayuntamientos y Dipu­taciones fue refrendado por más de quinientas ochenta mil personas, 80% del censo de forma plebiscitaria en toda Cataluña. A continuación se presentó en el Parlamento de Madrid, discuti­do durante muchos meses con las consiguientes rebajas de reivindicaciones administrativas, re­bajas de traspasos sin tener en cuenta los deseos ancestrales del pueblo que lo tenía que vivir. Finalmente se aceptó considerando que era un paso inicial y elemental para conquistar el cami­no de la Libertad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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