Ignacio
Ramonet
El Períodico de Catalunya
Un
espectro se cierne sobre Washington: un Vietnam del desierto en Irak. Hablan las
cifras. El verano pasado teníamos un promedio de 12 ataques diarios, ahora son
mas de 35. Ya no hay ningún día sin muertos. En las últimas semanas han
muerto unos 70 militares. Diversos informes indican que, entre los militares
norteamericanos, aumentan la desmoralización, las deserciones y los suicidios.
Cuán lejos está el sueño de los halcones prometiendo que las tropas serían
recibidas como libertadores. Cada vez está más claro que la evaporación de
las fuerzas iraquís en abril pasado, y su sorprendente decisión de no
entorpecer el avance de los invasores --mediante la voladura de puentes o la
destrucción de aeropuertos-- respondía a una estrategia de guerra prolongada.
Dejar entrar a las fuerzas adversarias hasta el corazón del país para luego
cebarse durante meses. Esta resistencia se basa en la incapacidad de los ideólogos
que rodean al presidente Bush de reconstruir Irak. También apuesta por el
desprecio antiárabe que domina en los cuadros de su Ejército. Las tropas no
diferencian quien las ataca porque no conocen a su enemigo, lo que les lleva, a
menudo, a disparar contra civiles y hasta contra aliados.
LA RESISTENCIA no cesa de extenderse, y aunque la componen fuerzas diferentes,
todas tienen el objetivo común de expulsar a Estados Unidos. Los métodos son
conocidos: sabotaje en la riqueza principal (oleoductos), emboscadas a patrullas
con lanzagranadas RPG7, uso de misiles tierra-aire Strella (Sam-7) contra helicópteros,
asesinato de colaboradores, bombas de control remoto en las carreteras,
francotiradores y ataques suicidas contra civiles (ONU, Cruz Roja, embajadas) y
militares extranjeros. Elevan el costo de la ocupación hasta hacerla
inaceptable. Según el Pentágono, el jefe de la Resistencia sería Izat Ibrahim
al Duri, segundo en la jerarquía del régimen de Sadam Husein. Pero el
escenario es más complejo. Entre los grupos insurgentes que atacan a los
ocupantes están, primero, los que quieren restaurar el régimen baasista.
Luego, los que aspiran a constituir un estado independiente (kurdos) o a dominar
el país por ser mayoritarios (shiís).
También hay combatientes extranjeros (internacionalistas musulmanes), como los
de Al Qaeda, que han acudido a Irak participar en su guerra santa.
Entre los grupos leales a Sadam Husein están los llamados Comando General de
las Fuerzas Armadas (exmilitares), Resistencia para la Liberación de Irak (exguardias
republicanos) y Resistencia Popular para la Liberación de Irak (exagentes de
seguridad). Por otro lado, los miembros del partido Baas han constituido grupos
formados por fedayines como Al Audah (El Regreso), muy presente en Bagdad,
Mosul, y Ramadi, y Harakat Ras Al-Afa (Cabeza de Serpiente).
LA OPOSICIÓN a Sadam Husein también se ha organizado contra los ocupantes. Los
movimientos son: Zuwar a Arak Kataib, Anbar al Musallah (Revolución de
Irak--Brigadas Armadas de al Anbar), grupo separatista de la provincia de Al
Anbar; y Al-Ansar Al Islam (Partidarios del Islam), grupo islamista al que se le
atribuyen los atentados contra la embajada jordana del 7 de agosto (19 muertos),
la sede de la ONU en Bagdad del 19 de agosto (23 muertos) y la de la Cruz Roja
del 27 de octubre (12 muertos).
Los sunitas han constituido grupos como las brigadas de Al Faruq, a las que se
le atribuyen atentados como el de la mezquita de Najaf, el 29 de agosto, que mató
al imán shií Mohamed Baqer Al Hakim y a 106 fieles. O la organización
Munazamat Al-Alam Al-Asuad (Pancarta Negra) que sabotea la industria del petróleo.
Y también las brigadas de Jihad que ejecutan a los que acusan de ser espías y
traidores aliados de las tropas de ocupación. Entre los extranjeros, cuya
presencia es mínima, se encuentran los Muyahidin al Taifa al-Mansura
(Guerrilleros de la Secta Victoriosa), cuyo brazo armado son las Brigadas de Mártires
de Al-Khattabi. Otro grupo lo constituyen los Batallones Guerrilleros de los
Grupos Salafistas de Irak), ligados a Al Qaeda, y cuyo líder es Abdallah Azzam,
exguerrillero en Afganistán contra los soviéticos.
Todo indica que en Irak la guerra sera difícil, larga, dura y sucia. Y que los
norteamericanos vivirán muchos días trágicos.