Sobre
las elecciones catalanas
Democracia
concreta
Julio Anguita
Tras las elecciones
catalanas han tenido lugar una serie de declaraciones, y algunos hechos, que
manifiestan de manera clamorosa la urgencia de llenar de contenidos y
desarrollos concretos el concepto Democracia.
Manifestaciones de dirigentes políticos del entorno partidario del señor
Maragall y algún que otro editorialista han vertido la insidia de que los votos
obtenidos por Esquerra Unida i Alternativa (EUiA) - el referente de IU en Cataluña-,
han impedido el «triunfo de la izquierda».
Independientemente de que estas declaraciones manifiestan un concepto
totalitario y excluyente de la política, lo más grave es lo que ocultan, lo
que escamotean, lo que no se atreven a abordar.
Las candidaturas que tenían al señor Maragall como cabeza visible han obtenido
6.328 votos más que las que encabezaba el señor Pujol y, sin embargo, han
obtenido cuatro diputados menos. Y sin ir más lejos, y en esas elecciones, la
lista de IC obtuvo en Barcelona 78.171 votos, con lo que consiguió tres
diputados mientras que la de EUiA, con 38.718 votos, no obtuvo ningún escaño.
Estas tremendas paradojas que sin duda desconciertan al ciudadano medio cuando
las conoce se vienen manifestando desde que hay sistema democrático en España.
Veamos algunos ejemplos más:
En las elecciones vascas del año pasado IU/EB obtuvo 71.064 votos y dos escaños,
mientras que EA con 108.635 obtuvo seis escaños y Unidad Alavesa con 15.785
obtuvo dos escaños. Las pasadas elecciones generales de 1996 arrojaron unos
datos bastante explícitos: el PP logró el 38,8% de los votos y 156 escaños;
el PSOE, el 37,6% de los votos y 141 escaños; IU-IC, el 10,5% de los votos y 21
escaños.
Está clara la no adecuación entre el número de votos y los escaños
obtenidos; esta desviación perversa y pervertida de la voluntad popular tiene
su origen en el vigente sistema electoral de proporcionalidad corregida (Ley
D'Hont) y la circunscripción electoral provincial. Veámoslo de otra manera.
En las citadas elecciones generales el PP tuvo un diputado por cada 61.939
votos; el PSOE tuvo un diputado por cada 66.088 votos e IU necesitó prácticamente
el doble para tener un diputado: 125.230 votos.
Y cuando el régimen electoral se aplica en determinadas Comunidades Autónomas
tenemos ejemplos que pueden parecer increíbles; tales son los casos de Canarias
o de Asturias y Murcia, en los que las citadas comunidades uniprovinciales están
divididas -a efectos de elecciones autonómicas- en tres y cinco
circunscripciones respectivamente.
Aquí está el problema y no en otro lugar. Lo que ha ocurrido es que al PSOE se
le ha venido encima el sistema electoral que no ha querido cambiar, tal y como
se le ofreció por parte de IU en el debate sobre el estado de la Nación del 5
de abril de 1990 o en el más reciente de 1998.
La propuesta de IU es, sin duda, la más justa y democrática; un sistema
electoral estrictamente proporcional con un Colegio Nacional de Restos y la
Comunidad Autónoma como circunscripción electoral.
El intento de soborno a un concejal del PP, por parte de dirigentes del PSOE en
Sanlúcar de Barrameda, con sus conexiones en otros municipios cercanos y con el
antecedente de lo que ha ocurrido en Ceuta nos sitúa ante la necesidad de dar
respuesta a este cáncer en el sistema democrático.
Proponemos tres medidas urgentes:
1ª. Reforma de la Ley del Régimen Local y del Reglamento de Organización y
Funcionamiento de las Entidades Locales, de manera que un tránsfuga no pueda
constituir grupo municipal propio.
2ª. Reforma de la Ley Electoral que impida la participación de los tránsfugas
en las Mociones de Censura.
3ª. Acuerdo político solemne, y si es posible en las Cortes Generales, para
que no se acepte a ningún tránsfuga por parte de cualquier formación política
y se redacte un Código Etico para el cargo público.
Nuestra democracia está llena de agujeros por los cuales se va yendo la ilusión,
la esperanza y la credibilidad de mucha gente; ahí está la creciente abstención.
Es tarea urgente bajar el concepto Democracia a la concreción y a la
pormenorización de situaciones y momentos.
En el citado debate del estado de la Nación del 12 de mayo de 1998 le propuse
al PSOE, en nombre de IU, una serie de medidas para conseguir, mediante la
Unidad de Acción de la Izquierda, lo que denominamos una Democracia Avanzada.
En el punto número nueve de los 11 que propuse se recogen las medidas a tomar
anteriormente expuestas y algunas más que someto a la consideración del
lector:
-Reforma de la elección de los órganos de gobierno de distintas instituciones:
Consejo General del Poder Judicial, Defensor del Pueblo, Consejo de Administración
de RTVE, Consejo de Universidades y Consejo de Seguridad Nuclear.
-Elección por el Parlamento del Fiscal General del Estado y del director
general de RTVE.
-Ampliación del Consejo Económico y Social a las Comunidades Autónomas. Un
Consejo que nosotros denominaríamos Consejo Económico, Ecológico y Social.
-Transformar el referéndum consultivo en vinculante y facilitar que éste se
pueda convocar por parte de las comunidades y los ayuntamientos en las materias
que sean de su competencia.
-En la iniciativa legislativa popular, reducir el número de firmas, simplificar
los procedimientos de identificación de las personas que la respaldan, mejorar
y garantizar la dotación económica para su ejecución y flexibilizar los
plazos.
-Reforma de la inmunidad parlamentaria a fin de que no sea un blindaje a la acción
de la Justicia.
-Reforma de la Ley de Funcionamiento y Financiación de los Partidos Políticos.
-Reforma de la Ley General de Incompatibilidades de los cargos públicos y altos
cargos de la Administración, para hacer una regulación más estricta.
-Ley expropiadora de los bienes adquiridos mediante prácticas corruptas.
-Derecho de acceso a los medios de comunicación de titularidad pública, a los
partidos políticos, sindicatos, ONG, organizaciones sociales, culturales, etcétera.
-Ley anticoncentración de la propiedad de los medios de comunicación.
-Ley de participación de los ciudadanos en las instituciones democráticas.
-Y un largo etcétera que por cuestiones de espacio no puedo desarrollar.
Es fácil y escapista buscar culpables. Es fácil desviar la atención de los
problemas reales y puede que, además de fácil sea, incluso rentable
electoralmente; pero eso será una victoria pírrica porque la democracia, la
etica y la honestidad al fin y a la postre se resienten. Y al final de todo
queda la democracia como una inmensa cáscara vacía con la que los ciudadanos
acabarán haciendo lo que hace poco han hecho en EEUU: en la elección del
alcalde de Dallas sólo participó el 5% del censo. Y si ése no es el resultado
tenemos el otro: el que nos están mostrando Austria y Suiza. ¿Se quiere eso
para España?