REPÚBLICA
VERSUS MONARQUÍA.
José María Laso Prieto.
En
este momento, en que nos disponemos a conmemorar el 72º Aniversario de la
proclamación de la II República Española, conviene reflexionar acerca del
papel que la monarquía está desempeñando en la relevante crisis que ha
originado la agresión contra el pueblo iraquí. Tal agresión, ha desencadenado
una fuerte reacción del pueblo español sin precedentes históricos conocidos.
Ello no es sorprendente, ya que la inmensa mayoría de los españoles, nos
oponemos decididamente a servir de comparsas de la extrema derecha
norteamericana que representa la Administración Bush. En tan sana reacción
popular, contra el imperialismo yanki, y sus acólitos y comparsas, proliferan
cada vez más las banderas republicanas. Incluso, figuran también muchas
pancartas con el significativo lema de Rey de paja. Ello no puede sorprender, ya
que se ha comprobado que numerosos ciudadanos españoles están indignados por
el papel de comparsa que el Jefe del Estado está desempeñando en la aventura Bélica,
en que nos ha embarcado José María Aznar. En cierto modo, esa función de
comparsa que la Corona desempeña en este momento político, se ha reflejado en
la curiosa anécdota protagonizada por el Gobernador de Florida, y hermano del
presidente Bush, que ostenta el récord de ejecuciones capitales en su Estado
sin ningún indulto conocido. También se le puede considerar corresponsable de
la manipulación electoral cometida en Florida que permitió a George Bush
llegar a la presidencia de EE. UU. mediante una discutible y exigua mayoría.
Este retoño menor de los Bush padre, tuvo un desliz y calificó a Aznar de
Presidente de la República Española. Con ello, Bush júnior no asumía el carácter
profundamente democrático de la institución republicana, simplemente le
traicionó el subconsciente haciéndole creer que durante su estancia en Madrid,
se encontraba en el territorio de una “Republica bananera”.
¿A que se debe que en las manifestaciones pacifistas, se califique de Rey
de
paja al actual monarca Juan Carlos I?. Con
ello no se pretende otorgar al Rey un indebido protagonismo histórico.
En su trabajo de elaboración del texto de la vigente Constitución Española,
los ponentes que la redactaron trataron de limitar debidamente los poderes del
Rey. Y no solo para mantenerse dentro del ámbito de lo que se ha denominado
“Monarquía Parlamentaria”, sino teniendo en cuenta el hecho de que el
abuelo del actual Monarca, Alfonso
III fue uno de los principales responsables del desastre de Annual, durante la
guerra colonialista en Marruecos, en la década del veinte, desbordando los límites
de la Constitución de la Restauración, hasta romper abiertamente con su
juramento constitucional, al ser cómplice del golpe militar del general Primo
de Rivera que implantó en España la primera Dictadura del siglo XX . Dada la
tendencia de la dinastía borbónica a intrigar y manipular el juego político,
tan evidente que dio lugar al neologismo que se expresaba en el término borbonear
, los ponentes constitucionales limitaron las atribuciones del Rey al mando
Supremo de las Fuerzas Armadas y a funciones representativas
En la realidad Juan Carlos I ha bordeado siempre estos límites
constitucionales pronunciándose a favor de la OTAN y de algunas de sus misiones
bélicas. Sin embargo, con motivo de la agresión al pueblo iraquí, Juan Carlos
I podía haberse rehabilitado de tales veleidades bélicas y militaristas,
demostrando su oposición a que el Presidente del Gobierno haya embarcado a España
en una aventura bélica que vulnera la Constitución y los propios poderes del
monarca. Tal vulneración es flagrante, ya que la vigente Constitución Española
ha sido violada por Aznar, al no haber requerido la aprobación del Parlamento
Español para el envío de fuerzas navales españolas, para participar en la
guerra de Iraq, a pesar del burdo enmascaramiento de calificar su misión de
“humanitaria” . Tampoco se ha cumplido el requisito constitucional de que
tal misión bélica hubiese sido refrendada por el Parlamento y la firma del
monarca, como Jefe del Estado y Comandante en Jefe de la Fuerzas Armadas Españolas.
Así de hecho, Juan Carlos I ha sido “ninguneado” por el presidente
Aznar.Sin embargo, el actual Rey, no ha protestado por tal violación de sus
prerrogativas, y de la propia Constitución.. El Rey se a limitado a leer, muy
tardíamente y en forma genérica claramente ambigua, una consideración en la
que expresa su deseo de que la carnicería de Iraq no dure mucho .Esta posición
del rey, le hace sin duda acreedor de la calificación de Rey de paja ,
que tanto prolifera en las manifestaciones pacifistas. Y ello, a pesar de que
Santiago Carrillo, en su artículo “¿Qué hace el Rey?”, publicado en el
diario El País del 5 de Abril , trate de justificarle.
La ecléctica y cobarde posición de Juan Carlos I puede ser contrapuesta a la que en su día mantuvo la II República Española. Como
es conocido, en el artículo 6 de la Constitución Española de 1931, se consignó,
solemne y contundentemente que :España
renuncia a la guerra como instrumento de la política internacional. En este
sentido, la República Española fue pionera en la comunidad internacional, ya
que fue la primera
nación en realizar tan contundente proclamación. Todo ello nos reafirma en
nuestros ideales republicanos, ya que estamos seguros en que de existir en España
un régimen republicano, no habría sido posible embarcar a España en la actual
agresión al pueblo iraquí que, que dada la desproporción de medios bélicos,
ni siquiera puede ser calificada de guerra
sino de cruel invasión imperialista y
de deshonrosa vergüenza para todos los que participaron voluntariamente en
ella.
El proceso de toma de conciencia del pueblo español que ha engendrado la
carnicería bélica en curso, nos permite prever que va a adquirir grandes
proporciones en el futuro. Con ello la proclamación de la III República Española
se hace previsible en un futuro no lejano. Esta es, sin duda, la mejor
perspectiva ya que, cuando conmemoramos el 14 de Abril no lo hacemos por
nostalgia del pasado, sino como expresión del firme convencimiento de que el
pueblo español culminará su larga y ardua lucha por la Democracia
reconquistando al fin la República como la forma mas democrática de Gobierno.