
Tema para debate
El Estado no debe suplantar- los derechos y funciones de las personas, sino
complementar sus necesidades. Lo que puede hacer una institución inferior
(familia, barrio, municipio, comarca, nación) no tiene por que hacerlo la
superior. Este
derecho facilita la participación ciudadana en las tareas de las instituciones
a las que pertenece de hecho, es decir esta próximo al poder. Con el suficiente
conocimiento de lo que pretende hacer con el interés colectivo. Lo cual
facilita el análisis con la critica constructiva de lo que se hace y puede
apoyar de forma eficaz la acción social, administrativa y política de su
comunidad.
La idea es muy sencilla el Poder cuanto más cerca mejor, para ser de verdad
eficaz y equitativo debe ser participativo en ¡apolítica de los ciudadanos. No
es un concepto tecnocrático, es principio de justicia; la Sociedad es anterior
al Estado; el Estado es subsidiario a las instituciones que le sustentan, silo
necesitan...
Sólo en el caso que la Sociedad no sea capaz de resolver sus problemas, el
Estado es necesario y se justifica. La primacía de las instituciones
inferiores sobre las superiores, es decir, sobre el Estado se argumenta como un
fin de la lucha por la emancipación y un medio para acabar con la alienación
de los ciudadanos, hombres y mujeres. Es la forma de juntar eficacia y
equidad en las instituciones, conseguir la cohesión social, la adecuada
redistribución de los recursos.
Con la
subsidiariedad la democracia deja de ser una entelequia, teórica, distante de
emitir una papeleta cada vez que digan unos señores por la TV y nos suelten su
rollo.
Todos
sabemos, incluso ellos, que incumplirán cuanto prometan durante la campaña
electoral, durante su mandato.
Esta innovación social, vieja en teoría, de siglos (los que la iniciaron frieron perseguidos, arrasados y quemados ) y que entendemos hoy de puro sentido común, con lógica, debe ser promocionada en tertulias, diálogos, reuniones abiertas participativas, por todos los medios posibles. Desarrollada en teoría y práctica. Es la mejor respuesta, entendemos, que se puede dar a los abusos que nos invaden de la globalización del pensamiento único de la política y economía1 cultura.
Todo ello es una exigencia de la sensibilidad de minorías conscientes de lo que somos en la sociedad.
Nos ayuda
a tomar conciencia de nuestras señas de identidad en el medio en que nos toca
vivir. En todo tiempo y lugar han existido minorías que se han rebelado y hoy
nos queda capacidad y conocimiento de los derechos, no solamente obligaciones
impuestas (ver la Constitución) por fuerzas que heredaron el fruto de la
explotación del antiguo Régimen y se benefician del actual Sistema.
Es lógico que la subsidiariedad tenga enemigos y detractores, porque es paso
fundamental para conseguirla libertad con justicia, no sólo económica. Contiene
los mejores medios y formas para aunar lo que somos con lo que queremos ser,
aportando la cohesión de los ciudadanos con la sociedad, la ciudad, el país,
formando el colectivo de pensamiento y acción de identidad cultural y cívica,
facilitando la memoria histórica de lo que hemos sido en el pasado y ansiamos
en el futuro.
Puede ser un paso necesario para que Europa no sea de los mercaderes sino una república sin fronteras, no sólo sin aduanas, movimientos dinerarios y futbolistas.