La Instrucción Pública en la II República

 

INTRODUCCIÓN:

         Este trabajo tiene como objeto analizar el intento de dignificación popular de la nación española que acometió la II República, de las condiciones sociales entonces existentes, de los distintos factores concurrentes heredados, de su diversa índole y de sus consecuencias.

     Desde una perspectiva estructuralista el sistema de Instrucción Pública es un subsistema del sistema social con múltiples y diversas relaciones entre sus agregados. Por esa causa parece conveniente dar un somero repaso a esos otros subconjuntos componentes del sistema social para entender su articulación mínimamente, pues el funcionamiento “per se” de una de sus partes no tendría demasiado interés informativo.

         Dada la importancia del tema y su amplitud, el análisis y la forzosa síntesis, habrán de ser incompletos.

     Haremos una aseveración justificable a posteriori: “La II República española trató de socializar, de promover condiciones sociales tendentes a favorecer el desarrollo integral de los ciudadanos, no súbditos, por la cultura”. La idea de la regeneración nacional utilizando medios culturales fue característica de los hombres del 98 con antecedentes inmediatos ubicados en la revolución del 68 y la I República, y otros mediatos de la ilustración y de las Constituyentes de 1812 en periodos liberales.

     El ambiente en el que nace la República española es de degradación institucional de la Monarquía Borbónica que delega en una dictadura. Por lo que atañe a la Instrucción pública, hubo factores desencadenantes de descontento como las oposiciones de 1928 y la pretensión de la iglesia de reconocimiento institucional que sus Universidades expedían. El dictador estaba por la concesión de validez de titulaciones, lo cual exasperó al mundo académico, dando lugar a enfrentamientos y cierre de la Universidad.

     Como líneas de influencia para la reforma republicana pueden citarse las siguientes:

         A). La proveniente de Francia, gestada durante el tiempo de la III República, caracterizada por el enfrentamiento solapado, cuando no evidente, de la Iglesia con el proceso de laicización que la República propugnaba, desde 1892 hasta aproximadamente 1905. Es el periodo del “ralliement” o especie de “agiornamiento” propiciado por León XIII, previo al nacimiento de la llamada Democracia Cristiana. Términos estos últimos antitéticos pues la iglesia no es democrática en su constitución.

     B). La que, en principio procede de Alemania y luego con acentos anglosajones de la ILE (Institución Libre de Enseñanza) que puede ser considerada como el nexo que confiere continuidad entre la I República Española de 1873 y la II República Española de 1931. La influencia con Sanz del Río de las doctrinas krausistas son definitorias de la acción que desempeñarán los institucionalistas en la sociedad española.

     C). Influencia de movimientos de la “nueva pedagogía” procedentes de Suiza e Italia con arraigo en ciernes en España y antecedentes remotos en las Sociedades de Amigos del País en mezcla caótica con movimientos culturales obreros que con cierta línea partidista capitanea Rodolfo Llopis, luego Director General durante el primer gobierno socialista con Marcelino Domingo como Ministro de Instrucción Pública. Este movimiento es el de la Escuela Nueva.

        Creemos necesaria una breve descripción cuantitativa para entender como era el sujeto-nación-estado sobre quien debían aplicarse las reformas del sistema de instrucción Pública.

 

EL SUJETO-NACIÓN-ESTADO:

         En 1931 existían unos 22.500.000 españoles. Entre los dos tercios y los tres cuartos de la población eran de mayoría rural. El país se encontraba culturalmente atrasado con más del 50% de analfabetos totales, y funcionales del 60%, al menos. Hasta 1931 las instituciones vertebrales o fundamentales eran, de facto, la Iglesia y la Corona, y como apéndice de esta el Ejército, existiendo en sutil alianza y otorgándose entre si múltiples privilegios. Posiblemente por ello el pueblo español apenas podía diferenciar en lo cotidiano esas instituciones. Por otro lado la vinculación de la mayoría del clero con la clase de los propietarios, no por origen, sino por imposición de los dirigentes clericales, fue generando una gran hostilidad popular.

     En 1931 había en España unos 100.000 religiosos distribuidos en unas 55 diócesis. dotadas, en principio, con un presupuesto de “Culto y Clero” de 52 millones anuales, con una distribución un tanto curiosa, pues mientras un párroco rural cobraba 1.000 Pts./año un obispo cobraba 22.000 Pts./año y el Cardenal 40.000 Pts./año. Un maestro del escalafón más bajo ganaba unas 2.500 Pts./año. El clero cobraba los servicios religiosos casi siempre y gozaba de exenciones innumerables. Por otra parte la iglesia poseía unas 12.000 fincas rurales, 8.000 fincas urbanas, aparte de la administración de los patronatos de la Corona, cuyo interés, del tres por ciento, producía unos 650 millones de pesetas / año, es decir, 13 veces el presupuesto anual de “Culto y Clero” que devengaba de la Hacienda Pública. Además se tienen indicios claros de la existencia de testaferros en consejos de administración y valores bursátiles en grandes cantidades, aparte de capellanías militares. exenciones y otras gabelas.

     Con semejantes cifras de 1930 no es de extrañar que el Cardenal Primado, no contento con su célebre carta pastoral, enviara una circular confidencial a sus religiosos el 8 de mayo de 1931 que decía: “..... toda cuenta corriente a nombre de personas eclesiásticas corre serio peligro, por lo que seria conveniente acudir al atesoramiento o utilizar establecimientos de depósitos situados fuera...”. Hay que decir que la disciplinada grey del cardenal D. Pedro Segura obedeció a su pastor.

     Apenas existía un Instituto de Bachillerato en cada provincia. En 1939 existían doce Universidades. La Iglesia poseía la más amplia red de centros de Bachiller existente entonces. Puede estimarse que sus centros, como poco, cuadruplicaban en capacidad y número a los estatales, no necesitando titulación sus profesores necesariamente, cosa que se terminó de “legalizar”, por llamarlo de alguna forma, alrededor de 1962. La Iglesia tenía sus Universidades como Deusto y el Escorial, aparte de otros centros Superiores como el ICAI.

     El Ejército, dependiente de la Corona, tenia unos 166.000 soldados. El Ejército “operativo” contaba con más de 170 generales. unos 2.600 oficiales y suboficiales, sólo 300 ametralladoras fabricadas después de la guerra de Marruecos y ningún tanque, siendo los mosquetones de 1893. En fin, una nación con más generales que catedráticos de Universidad. Correspondía un general por cada 800 soldados, 11 soldados por oficial, de los que al menos un par eran dedicados como asistentes a labores domésticas de oficiales o suboficiales. Este era el “ejército” que D. Manuel Azaña intentó reformar reduciendo de 16 a 8 el número de Divisiones a la par de llevar el ejército a la jurisdicción civil.

     En cuanto a la nobleza, ligada a la Corona-ejército y en su parte más notable, la denominada de Grandes de España, estaba compuesta por 254 Grandes con posesiones y privilegios como los siguientes, después del intento de Reforma agraria del primer bienio republicano y ya pasado 1935:

 Duque de Medinaceli                  79.170 Ha.

Duque de Peñaranda                   52.228 Ha.

Duque de Alba                            36.272 Ha.

Duque de Anión                          17.569 Ha

Marqués de Comillas                  17.318 Ha.

Duque de Lerma                         10.354 Ha.

Duque de Tamames                      8.071 Ha.

Conde de Mora                            7 197 Ha

             Esto en una España de 1936 con una población adulta de unos 14.000.000 de seres de los cuales son trabajadores industriales unos 2.500.000 y agrícolas alrededor de 4.800.000 y apenas 2.100.000 industriales, negociantes, comerciantes, etc. 

            Estos y otros datos sin el conocimiento del valor adquisitivo y sueldos no tendrían sentido claro. Los jornales, ya en 1936, pues antes eran inferiores, oscilaban según las zonas. En Barcelona había carreros y mozos que ganaban más de 10 Pts./día. En algunos cortijos andaluces o fincas extremeñas de latifundios se seguían abonando “seis reales”, es decir, 1‘5 Pts. Y gazpacho por 10 horas de jornada de dura labor campesina. La República no había podido con los grandes señores. Adjuntamos un atabla de artículos primarios y sus precios de aquel 1936

                Judías blancas                        0,90 Pts/Kg.

Garbanzos corrientes               1,40 Pts/Kg.

Garbanzos extra                      1,60 Pts/Kg.

Lentejas                                  0,70 Pts/Kg.

Azúcar                                    1,65 Pts/Kg.

Patatas                                    0,30 Pts/Kg.

Magro de cerdo                       5,00 Pts/Kg.0

Chuletas de cerdo                    4,00 Pts/Kg.         

Huevos                                    2,70  Pts/l.

Aceite                                      2,10 Pts/l.

Leche                                       0,50 Pts/l.

Vino                                                      0,45  Pts/l.

              Para darse una idea de estas cifras habría que multiplicar por 24 para hacer analogía con precios y salarios del año 1970 aproximadamente.

               La ley del divorcio fue una necesidad ya en 1932 tramitándose unos 8.000 expedientes anuales y quejándose los demandantes de lentitud.

               A raíz de la proclamación de la República el flujo de emigración cayó un 95% cada año. Otro indicador sería el estado sanitario. En medicina, en la que todavía no habían hecho aparición las sulfamidas ni modernas técnicas quirúrgicas que paliasen el elevado índice de mortalidad, se distribuía así:

  

                        Enfermedades del corazón                        48.630                        12’34 %
                        Diarrea-enteritis                                       44.368                        11 26 %
                        Neumonía                                                39.319                        9’98 %
                        Embolias                        
                          32.032                        8’13 %                         Tuberculosis                                             22.483                        5’71 %
                        Senilidad                                                   20.938                        5’32 %

                               
Bronquitis                                                 18.821                        4’78  %
                        Cáncer                                                     16.493                        4’19 %

         Se suicidaban cada año en España casi 1.800 personas de las que 1.400 eran hombres y 400 mujeres.

 

    La mentalidad popular era un tanto mágica en una España católica que no leía libros, ni sagrados, figurando a la cabeza en cuanto a conventos de monjas de clausura con cinco veces más que USA y el doble que Italia a pesar del muy superior número de habitantes de esta última nación. La tercera parte de conventos de monjas de clausura estaban aquí.

     El ambiente en los internados religiosos era de superstición, dándose la circunstancia de que los profesores religiosos vieran con agrado que sus alumnos, en vísperas de exámenes, rezasen jaculatorios en virtud de los cuales la Madre de Dios pondría el esfuerzo que el educando no aportó durante el curso. Esto, a parte de procesiones por motivos meteorológicos u otros actos relacionados, como venta de bendiciones o privilegios celestiales adquiridos en esta tierra en moneda de curso legal, da idea de la mentalidad.

 

LA REACCIÓN DE LOS INTELECTUALES:

 

Anteriormente hablamos sobre el profundo movimiento de regeneración social existente en la mayor parte de los artistas e intelectuales españoles que se encontraban con una nación atrasada económica y socialmente. Tratemos de describir quiénes y qué ideas consideraban estos hombres como capaces de efectuar una transformación que mejorase sustancialmente a España en todos los órdenes.

La génesis de las ideas republicanas sobre la instrucción Pública, mejor que educación, pueden provenir como ya adelantamos de la Ilustración, de los hombres de la primera República española, de la Institución Libre de Enseñanza (ILE), que enlaza la  I y II Repúblicas, de la influencia de la III República francesa (Jules Ferry), de la masonería española, de la entonces joven ley de enseñanza artística, de los pedagogos suizos e italianos y de los militantes de sindicatos y partidos obreros (escuela nueva). En fin, un conglomerado de difícil partición. Por su extensión habremos de cortar algunos de estas pobladas ramas para llegar al tronco de la Instrucción Pública republicana.

Los hombres de la generación de la dictadura de Primo de Rivera se consideraban enormemente deudores de los de 1876, herederos frustrados de los hombres de 1868. Lina de las causas directas de que se fundara la ILE fue la llamada cuestión universitaria de 1875. En 1859 Charles Darwin publicó su obra “sobre el origen de las especies” originando polémica sin par, que tuvieron un profundo eco, incluso en España, en donde un grupo de jóvenes con pretensiones de intelectualismo chocó con otro grupo de ideas ultracatólicas, entablándose conflicto en Ateneos y cátedras. Castelar, Salmerón, Moret, Manterola asombraban a sus oyentes. Entre los jóvenes intelectuales que bullían en ese instante, al lado de otros más viejos, había un grupo que podemos llamar Krausistas. Figura destacada es el rondeño D. Francisco Giner de los Ríos muerto en 1915. Giner ejerció magisterio sin par sobre personas ajenas a su cátedra. Entre sus discípulos está D. Augusto González de Linares.

El Krausismo aglutinante de hombres de la 1 República chocó con las ideas del gobierno de la 1 Restauración. González Linares ya destacó entre los jóvenes oradores del Ateneo de Madrid en un ciclo de conferencias como filósofo y naturalista antes de ganar las oposiciones a la Cátedra de Historia Natural de Santiago de Compostela en 1872. Una orden dada por el Marqués de Ororrio a los rectores desencadena en 1875 la llamada “cuestión Universitaria”, acerca de la cual se habla poco, incluso ahora, y sin embargo es asunto de importancia ideológica, pues afectó no sólo a la libertad de cátedra que defienden los profesores agrupados frente al ministro Ororrio, sino también a la cientificidad de los krausistas fieles discípulos de D. Julián Sanz del Rio y defensores a veces de doctrinas muy distintas a las del filósofo alemán como por ejemplo, en este caso lo referente a generalidades darwinistas con una vertiente escandalosa para la época, sobre todo cuando Darwin publica “The descent of man”.

El horror de muchos cristianos es patente en la obra de Rodriguez Carracido, hombre Ciencia, nacido en 1856 y que vivió hasta 1928. Estudió Carracido en Santiago, terminando Farmacia en 1874. Fue catedrático de Química en Madrid, escribiendo una obra sobre estudios históricos de la Ciencia española dedicado a Cánovas. Cuenta el Dr. Carracido que González de Linares era persona de palabra abundante, fogoso, de particular atuendo y lecciones elocuentes.., pero lo malo era la doctrina. Parecía a muchos que utilizaba oscuros conceptos, que trataba materias ajenas a la asignatura y sobre todo que exponía tesis irreligiosas o antirreligiosas. González, naturalmente, tenía sus partidarios y entre ellos algunos médicos socios de la Academia Escolar de Medicina, que invitaron a González a disertar. La conferencia versó sobre los fundamentos de la Teoría de la Evolución en donde exponía, cosa grande, el génesis (sic) del organismo humano por transformación de los monos antropoides, sus predecesores. Los ánimos se caldearon dividiéndose y alternando protestas y aplausos. Entre los discrepantes con las ideas de González Linares había un catedrático de Medicina que halló en textos de Santo Tomás la filiación de las ideas heréticas del conferenciante al objeto de pulverizarlas al instante. Era cosa corriente entonces al menos, que cualquier seminarista “pulverizase a Kant o a Descartes o cualquier otro filósofo que se pusiera a tiro con el apoyo de sagrados textos. Total, que el médico tomista fue estruendosamente ovacionado en esta lid. La escisión del ~‘cisma académico” comenzaba. Así que, dice Carracido: “con el mismo calor con que se venían discutiendo la soberanía nacional y la separación de la iglesia y del Estado empezó a discutirse la mutabilidad de las especies y el origen simio del hombre”. González Linares fue aquí el primer apóstol del evolucionismo darwiniano y murió en 1904 sin preocuparse de las resistencias del medio social a semejantes doctrinas, a pesar de que los demagogos de eso que se llama derecha actuaron de modo violento, ciegos de furor, ante ideas no bien conocidas pero si anatematizadas “a priori”. El espanto que produjo a gentes semejantes la enseñanza de González de Linares en 1875 está reflejado en desafíos de estudiantes de extrema derecha que abonan la tesis de la relación estrecha entre política y ciencia.

         El sesgo que tomó el asunto de Santiago es explicable en el momento que Cánovas tomó el poder, estando deshechos políticamente las fuerzas de la revolución de 1868, con los carlistas enredando y el clero arengando a las “gentes de orden”. Por todo ello parece que no fue casual el aterrizaje de Ororrio en el Ministerio de Fomento. Manuel Ororrio tuvo una actitud tajante. Su primera embestida fue contra las enseñanzas de González de Linares. El Sr. Marqués de Ororrio habrá de probar por encima de todo, el catolicismo del gobierno y al tiempo pagar una deuda con los alborotadores de 1867-68. Dictó por tanto una orden por la que los rectores de las Universidades debían exigir a los catedráticos que dieran un programa de sus enseñanzas y que no explicaran nada contra la fe católica. Los fantasmas de Krause y Hegel aparecían lejanos y más cercano Darwin. Los dos primeros catedráticos que, al recibir las órdenes de su rector se negaron a cumplirlas fueron separados de su cátedra. González de Linares fue separado en 1875 y más tarde Giner de los Ríos y Salmerón, de tal manera que Menéndez Pelayo afirmará a los heterodoxos:” que en estos tiempos, la influencia en la enseñanza, aún en sus grados inferiores, era tal, que el primer gobierno de la Restauración trató de atajarla si bien de un modo incompleto...”. Añade . Marcelino que la separación de los profesores fue justa aunque no los destierros y tropelías que se cometieron. Deberíamos pensar en lo que hoy ocurre.

     El gobierno de 1875 pretendió restringir, o ahogar mejor, la libertad en nombre de idea es religiosos de la “mayoría”. Sin duda veía también, tras la libertad de cátedra, un juego político. Eso es algo característico de todo gobierno conservador. Hoy tampoco se concibe, a pesar de todo, que el profesor tenga libertad dentro del marco que le impone su asignatura, porque además del poder constitucional, existen otros habitualmente utilizados por el poder so pretexto de democratizaciones “sui generis”. Lo terrible del caso es que siempre, en nombre de cosas tales como España, la fe, la mayoría, la democracia, la moral.., se defiendan con violencia y desde arriba posturas que pasados los años parecen paupérrimas y míseras. Sin Sagasta no hay Canovas. Sagasta permitió a los profesores republicanos seguir profesando y a los canónigos carlistas seguir predicando con emolumentos, como no, del Estado. En el pensamiento ultra no podía considerarse que lo que se llamaba “libertad de Ciencia” fuera algo que quedase por encima de la Religión y de la Monarquía. Los profesores eran menos funcionarios públicos como cualquier otro, pero eso si, discriminados negativamente también en su salario, salvo en el primer bienio de la II República.

 

CONSTITUCIÓN DE LA REPUBLICA ESPAÑOLA (1931)

 ARTICULO 48: El servicio de la cultura es atribución esencial del Estado, y lo prestará mediante instituciones educativas enlazadas por el sistema de la escuela unificada.

 La enseñanza primaria será gratuita y obligatoria.

Los maestros, profesores y catedráticos de la enseñanza oficial son funcionarios públicos.

La libertad de cátedra queda reconocida y garantizada.

La República legislará en el sentido de facilitar a los españoles económicamente necesitados el acceso a todos los grados de enseñanza, a fin de que no se halle condicionado más que por la aptitud y la vocación.

La enseñanza será laica, hará del trabajo el eje de su actividad metodológica y se inspirará en ideales de solidaridad humana.

Se reconoce a las Iglesias el derecho, sujeto a inspección del Estado, de enseñar sus propias doctrinas en sus propios establecimientos.

 ARTÍCULO 49: La expedición de títulos académicos y profesionales corresponde exclusivamente al Estado, que establecerá las pruebas y requisitos necesarios para obtenerlos aun en los casos en que los certificados de estudios procedan de centros de enseñanza de las regiones autónomas. Una ley de Instrucción pública determinará la edad escolar para cada grado, la duración de los periodos de escolaridad, el contenido de los planes pedagógicos y las condiciones en que se podrá autorizar la enseñanza en los establecimientos privados.

 

CONSTITITUCIÓN DE 1931: ARTÍCULOS 48 y 49

         Hemos tratado de ver como los hombres de la I República entroncan con los de la II República a través de la ILE reivindicando la libertad, de cátedra, en este caso. La libertad de cátedra quedará recogida en al Constitución republicana de 1 93 1 (ver anexo), en el articulo 48. Este artículo proclama que el servicio de cultura es atribución esencial del Estado, que lo prestará mediante instituciones educativas enlazadas por el sistema de la escuela unificada. Aquí hay que distinguir entre escuela única y unificada siempre como conceptos complementarios en la concepción republicana.(Escuela Única procede de la palabra alemana “einheitsscbule” cuya traducción seria “escuela en unidad o escuela unificada”, la versión española se tomó de la traducción francesa “école unique” lo que supuso una desviación semántica. Lo más usual en los textos pedagógicos de la época era el uso del término “escuela única”, pero progresivamente se aprecia en textos oficiales republicanos el cambio hacia el término “escuela unificada”, ya que “única” podía dar lugar a interpretaciones de carácter excluyente o monopolizadoras, mientras que “unificada” se identifica con armonización).

 Otra de las características de este articulo 48 es la prestación gratuita e igualitaria de la enseñanza primaria en donde además se tiende a su máxima extensión posible al decir que la República legislará en el sentido de facilitar a los españoles económicamente necesitados el acceso a todos los grados de la enseñanza, a fin de que no se hallen condicionados más que por la aptitud y vocación. Además este importante articulo define que la enseñanza será laica fundamental característica esta de] laicismo que puede considerarse influencia del régimen francés de la III República.

 Nos parece que de forma implícita el articulo 48 lleva consigo además el régimen de coeducación que con tanto ahínco combatiría la Iglesia y algunos políticos de la España Nacional a fin de salvaguardar el alma pura de la mujer española, una vez reconocido que posee alma. La importancia de este artículo es clave, pues en él se recoge la metodología como función del trabajo basada en ideas de paternidad. Así que en definitiva aquí aparecen conceptos sustantivos definitorios de la actitud republicana: libertad, igualdad, fraternidad, justicia y trabajo, laicidad y coeducación.

     Sigue el articulo 49 en donde se indica que la expedición de títulos académicos y profesionales corresponde exclusivamente al Estado. La razón de este articulo 49 hay que buscarla en la pretensión del poder vaticanista de expedir títulos oficiales, causa de disturbios al final de la Dictadura de Primo de Rivera por la “comprensión” que su régimen mostraba hacia semejantes intentos de la Iglesia. Cuestión importante que se corresponde con este artículo 49, fue la creación y estabilización, por Marcelino Domingo, ministro de Instrucción Pública, y por Rodolfo Llopis, director general de enseñanza del cuerpo de Inspectores, de la inamovilidad de los mismos, cosa modificada radicalmente por la Dictadura franquista e incluso por la actual Monarquía. La represión en el cuerpo de Inspectores de primera enseñanza fue brutal y el calificativo es suave, basta consultar para ello la obra de Wenceslao Alvarez Oblanca sobre el tema. La recuperación de la memoria sobre el terror ejercido de modo sistemático y desde el principio por la dictadura sobre el profesorado y la Inspección da cifras de vértigo al afirmar que se fusiló a 6.000 maestros, porque depurados puede decirse que prácticamente todos. Y es que la República era la República de los profesores. Pero no adelantemos consideraciones y veamos de donde proviene de modo inmediato la gestación de la reforma de la instrucción Pública republicana aparte de lo ya dicho de la III República francesa y de su reforma laica combatida desde su nacimiento intensamente por el régimen títere de Petain, pero en todo tiempo siempre y sin descanso.

         Conozcamos además a los reformadores de la Instrucción Pública en la República y su posicionamiento.

LOS REFORMADORES DE LA INSTRUCCIÓN PÚBLICA:

Es lógico y necesario, por tanto, que incontables españoles indaguen en el pasado prebélico en busca de claves orientadoras para una reconstrucción honrada y verdaderamente democrática, sin olvidos ni ocultaciones, para poder construir el futuro sin engaño y con justicia. Decía D. Manuel Azaña en el “Problema Español” al final de la primera década del siglo XX, en Alcalá, lo siguiente: “Nos horroriza el pasado, nos avergüenza el presente; no queremos ni podemos perder la esperanza en el porvenir..., hemos alzado la voz de nuestra protesta y trabajamos porque el mal no se perpetúe sólo por este medio conservaremos nuestro derecho a la critica... De ahí nuestro propósito de correr en misión la tierra española queriendo persuadir de que hay una patria que redimir y rehacer por la cultura, por la justicia y la libertad... Es preciso reconstruir la conciencia nacional para que el solar patrio deje de ser campo de desolación sobre el que de vez en cuando se levanta un alma grande a llorar los desengaños y desventuras y a profetizar otras mayores; unas veces con la desconsolada burla de Cervantes, en cuyo libro palpita un pueblo que se ha sentado al borde del camino de la historia, renunciando a su destino”. Sigue Azaña diciendo; “que quiere hacer obra de justicia social difundiendo la cultura y el bienestar por la práctica de la democracia pura, entendiendo por democracia no que una clase haya de sobreponerse a las demás ni un procedimiento violento, sino un nuevo sentido del Derecho, de la vida política, más amplio, universal y humano...las instituciones políticas, no ya en sus formas históricas, monárquicas y republicanas, sino en su esencia misma, en su principio democrático inspirador de cuya eficacia se duda, son llamados a juicio; como lo son, igualmente, la moral y la ciencia”. Habla D. Manuel de la rapacidad egoísta de los de arriba, y la abyección infrahumana de los de abajo, de la ignorancia e incultura espesísimas, que a todos alcanza, que se refleja en conversaciones, en modales, libros, periódicos, discursos y distracciones...

Más adelante apunta: “ Porque el único medio de que la masa general de la nación adquiera un conocimiento exacto de sus necesidades reales, de los obstáculos que se oponen a su satisfacción y de los medios de removerlos, es una instrucción, una enseñanza bien orientada y firmemente dada desde la Escuela hasta la Universidad, y en España, la enseñanza no sólo sirve para eso, sino que es una industria; por su técnica, es decir, para los procedimientos para enseñar, una mutilación del espíritu; por el contenido, es decir, por lo que se enseña, una mistificación, un engaño. El resultado es estafar a la juventud.. .En general, a los muchachos en España no se les enseña nada que pueda ir contra el prejuicio religioso, ni contra determinadas instituciones políticas; para ello no hay escrúpulos en faltar descaradamente a la verdad o presentar villanamente adulterados trabajos de los enemigos. Recordad cómo nos enseñaban en la escuela la Historia de España, que concepto nos hacían formar de nuestro pasado” . Un optimismo fundamental presidía a estas nociones que servían para formar lo que podría llamarse la “paradoja hispánica”, datos naturales de España y sus moradores, suelo fertilísimo, habitantes inmejorables, pueblo elegido por Dios, posesión de la religión verdadera por lo cual debíamos dar gracias a la providencia además de la sagrada misión en la tierra que no era otra que imponerla y extenderla. Pero como la máquina se paró en el siglo XVI despreciando la inteligencia y el trabajo debía esperarse sin echar de menos el pasado y aguardar el regreso de la ventura por ensalmo sacando la bisutería histórica tan bien surtida... luego tan utilizada.

         Y así Azaña dice; “...estamos ante un conflicto producido por la ineducación e incultura nacionales; que esto es herencia del pasado, fuente del estancamiento secular de España y de su divorcio de la corriente general del pensamiento europeo. . . La vida española carece de orientación colectiva...sería erróneo creer que el apartamiento cultural de Europa ha cesado para España y pensar que por alumbrarnos con electricidad y viajar en ferrocarril y hablarnos por teléfono, estamos ya en la misma corriente que ha producido esos inventos; como seria equivocado afirmar que por tener una ley de sufragio, un Parlamento y un jurado vivimos en democracia... ¿Hay alguien que pueda hablar de fines, de propósitos en la vida nacional española9  Si la vida española carece de orientación colectiva. ¿cómo podrá funcionar el mecanismo político constituido para servirla?... Carecemos de masa electoral que sepa sus intereses y los defienda... No tenemos pueblo organizado.. .No hay ideal nacional, vivimos en castas.. Nadie cree posible que su derecho se respete. ¿Qué son nuestras costumbres electorales?.. .Nuestros partidos de gobierno no son más que unas cuantas familias que viven acampadas sobre el país, presidiendo esta orgía, transmitiéndose de generación en generación, de nulidad en nulidad, los grandes puestos con una impudicia execrable, que toman en boca los nombres de patria, justicia y libertad para sostener la mentira sin que se quemen sus labios, porque estos harán justos y naturales y necesarios las más violentas revanchas que el pueblo cuando despierte pueda tomar... esas clases directoras no se contentan con la actual usurpación, sino que han tratado siempre de conservarla para el mañana matando todo generoso impulso, sembrando escepticismo y desconfianza en el corazón del pueblo. De ese modo, a ese pueblo que debiera ser su juez, lo han hecho su lacayo. Dos armas han puesto y ponen en juego para ese fin, la una el dinero y corrupción del sufragio. La cosa se puede expresar de este modo; el pueblo no quiere libertades, ni sufragio, sino trabajo, industria, espectáculos, etc. Queremos una transformación de nuestro régimen económico público y privado, pues mientras un solo español tiene media provincia inculta destinada a coto de caza, se monopoliza la industria (de la enseñanza se podría decir más). Necesitamos una indispensable revisión de las instituciones democráticas en nombre de su principio de origen, limpiándolos de todos los falsos valores que sobre ellos o a sus expensas se han creado.. .En la enseñanza queremos fundar la instrucción y educación sobre bases rigurosamente científicas. El cultivo de la inteligencia, la formación del carácter, constituyen una ciencia con principios tan firmes y demostrables como los tenemos de la geometría; si esos principios se quebrantan, todo se viene al suelo. Por lo tanto debe proscribirse de la enseñanza cuanto vaya contra su propio fin; todo prejuicio, todo dogmatismo, todo propósito anticipado que no sea el único de ilustrar y dar a conocer. Así como no hay una manera atea y otra mahometana de trabajar el hierro, tampoco hay un sistema católico, ni cismático, ni budista de aprender física, ni en general de azuzar el espíritu, de ponerte en aptitud de llegar a enterarse, que es de lo que se trata. Esta tarea que es la más larga es la más decisiva... Un sentimiento, que es una fuerza, un organismo, que es instrumento son los objetos que han de operar nuestra transformación; el sentimiento es el “localismo”; el amor, el apego a lo local; el organismo es el Estado”. Aquí Azaña está expresando lo que luego se plasmará en la Constitución veinte años más tarde, en 1931, definiendo la filosofía política del Estado. Más tarde aclara sobre excesos o desviaciones del localismo aparte de insistir sobre el Estado como impulsor y propugnador de la cultura y definidor de derechos, teniendo en cuenta la declaración de derechos del hombre como defensa y barrera contra los excesos del Estado sobre el individuo indefenso. Quería Azaña que ese Estado a cuyo amparo pervivían privilegios sin parangón friera un restaurador del alma del pueblo, haciendo posible una nutrición fisiológica e intelectual dispensadora de justicia, porque ese Estado, con todos sus defectos es el único Dios de quien podían esperar semejante milagro.

            Pensaba D. Manuel que no debía esperarse que aquellos que encontrasen en la improductividad del trabajo medio de enriquecerse, mejorasen las condiciones de trabajo, ni que aquellos que encontrasen en la ignorancia del pueblo una defensa de sus privilegios más fuerte que los fusiles fueran a propagar una cultura dignificadora esencialmente niveladora social. Todo esto, postulaba Azaña, tenía que ser atribución del Estado. Este fue su ingrato trabajo impulsado por la indignación de un hombre singular por su honradez e inteligencia. En fin, acaba diciendo: “En las primeras pá4nas de la Biblia se impone el trabajo al hombre a modo de expiación y castigo. Pues bien: nuestra moral y toda la organización que apetecemos parte del supuesto contrario: el trabajo, la necesidad espiritual de trabajar, es el signo de superioridad más evidente, de ‘Fecundidad de la voluntad”. Redimamos al trabajo de sus actuales cadenas y el trabajo nos engrandecerá, y engrandeceremos a la patria mediante la justicia”. Claramente se adivina en este último pensamiento la armonía entre él y “el que la enseñanza hará del trabajo el eje de su actividad metodológica” del artículo 48 de la Constitución republicana. No hay concesiones a la demagogia como en otras leyes educativas posteriores calificadas por sus aplicadores, que no autores, de progresistas no hace mucho.

            Analicemos ahora el pensamiento de Marcelino Domingo, maestro, comediógrafo, ministro de instrucción Pública en el primer gobierno de Azaña. El 14 de agosto Marcelino Domingo desde el Ministerio contesta al Cardenal de Tarragona en una carta sobre la Escuela Única diciendo: “La Escuela que la República tiene el deber de instaurar en España es una escuela como la que ha hecho de Francia el primer pueblo de Europa. Una escuela que no se apodere del alma del niño, sino que la liberte; que no le someta a dogma alguno, sino que la capacite para aceptar el dogma de su preferencia. ¿Un derecho de la República? Un deber.

            Y sigue la misiva: “España ha tenido hasta hoy, con toda amplitud, otro sistema de escuelas. Y vea Ud., en la dolorosa realidad histórica, que se ha salvado de un modo definitivo, los resultados. La Iglesia será respetada en los fueros que le son propios, por la República. Pero la República está obligada a dar a la escuela sus propios fueros; y, sobre todo, la República está obligada a pensar que el nuevo régimen no ha establecido sólo los derechos del hombre, sino que ha venido a crear los derechos del niño. El primero de estos derechos es el respeto a la integridad inmaculada e inviolable de su conciencia”.

            La identidad doctrinal entre Azaña y Marcelino Domingo es evidente. Recordemos, también, a una tercera figura señera de la Instrucción Pública republicana: Rodolfo Llopis, docente, inspector, profesor de la normal de Cuenca, sindicalista fundador-dirigente de la FETE y... .defenestrado en Suresnes por el clan de D. Felipe González. Rodolfo Llopis fue el organizador de la reforma que tuvo que pelear con los inconvenientes del primer bienio para poner en marcha las nuevas escuelas, reformar las condiciones infrahumanas de las antiguas, dotar de personal y dignificar económica y socialmente a los sufridos maestros. Tuvo excelentes colaboradores como los hermanos Barnés. Fueron los encargados de crear una Inspección verdaderamente profesional en la primera enseñanza que fue brutalmente liquidada durante la guerra. Era un equipo ministerial verdaderamente homogéneo.

EL PRIMER BIENIO

         Inmediatamente proclamada la República, el primer decreto importante de Instrucción Pública es el relativo a la independencia del Bachillerato respecto a la Universidad y a su tutela, cosa que esta un tanto olvidada por los tratadistas del tema, y no parece casual. La República se encuentra con dos planes de Bachiller, una red insuficiente de institutos, toda la enseñanza media prácticamente en manos de la Iglesia, que impartía las enseñanzas como quería, de lo cual es reveladora la obra de Pérez de Ayala A.M.D.G. (Pérez de Ayala, Marañón y Ortega fundarían ilusionados poco antes de la proclamación de la República la agrupación “Al servicio de la República”).

        La duplicación de los Institutos ocurre a pesar de las enormes dificultades presupuestarías de la falta de locales y de personal, de la falta de voluntad de las clases privilegiadas adoctrinadas por las órdenes religiosas cuando no de manifiesta inquina.

         En la España de 1931 ya habíamos señalado que más del 45% de la población era analfabeta y del 55 % restante un 20o.,~ lo era relativo o funcional. De ahí el denodado esfuerzo de la República por dotar de escuelas a la mitad de los niños españoles en edad escolar que no las tenían.

        El 12 de junio de 193 1 el primer ministro de Instrucción Pública, Marcelino Domingo, publico un decreto anunciando la creación de 27.000 nuevas escuelas de las que 7.000 deberían estar listas hacia el 3 1 de diciembre, y como prueba del interés republicano el 14 de julio ya habla funcionando 3.500 nuevas escuelas. El esfuerzo de esta República de “profesores” en todos los campos fue enorme y las dificultades internas y externas Inconmensurables Estas medidas del gobierno provisional fueron convalidadas por las Cortes. Los debates constitucionales frieron de una tensión extraordinaria, sobre todo al llevar al articulo 26 con el que, amén de la separación Estado-Iglesia, se pretendía la extinción del Presupuesto del capitulo de Culto y Clero, al sometimiento de las órdenes religiosas a un Estatuto por el que se les prohibía la enseñanza además de la disolución de la Compañía de Jesús o que tuviesen un voto de obediencia a otra autoridad que no fuera el Estado Español. El artículo 26 se aprobó con 178 votos a favor, 59 en contra, abstenciones y... 42 diputados que se ausentaron antes de la votación.

          El día 9 de diciembre se aprobó la Constitución con 368 votos a favor. La Iglesia en contra, los africanistas de uniforme conspirando, la peseta bajando, los anarquistas sin dar un respiro. En estas condiciones y es importante para el mundo de la Instrucción Pública, las Cortes aprueban una ley de Ordenación Bancaria, por la que tres representantes del Estado inspeccionarían las contabilidades del Banco de España (el gobierno de Felipe González volvió a dar independencia al Banco de España).En fin, lo que faltaba y en expresión de la época “la horda marxista interfiriendo en el templo de las finanzas del cual formaban parte las mejores familias”. El ministro de Hacienda Prieto, propulsor de la medida fine la “hedionda bestia roja”. Tan sensata medida ni Franco la derogó. Con la Hacienda puesta en claro, se dignificó el sueldo de los funcionarios equiparándose los de las funcionarios y funcionarios. En el Ministerio de Instrucción Pública se subieron los sueldos de los maestros, catedráticos de Instituto y del profesorado universitario.

          Problema vital era la casa del maestro y el programa de construcciones escolares humanas y dignas. Creación-reestructuración de la Inspección con inamovilidad de los profesores. Ley de incompatibilidades del sillón de Diputado con cualquier cargo dela Administración remunerado o no. Resolución del escándalo de las oposiciones de 1928 y establecimiento de los cursillos de acceso al magisterio nacional, creación de la Facultad de Pedagogía por Cossío con clara influencia gineriana, modificación de las oposiciones a cátedras de Instituto, nuevo plan de Bachillerato, ordenación de las enseñanzas especiales, misiones pedagógicas para la extensión cultural mediante la utilización del cine y el teatro, dotación a las escuelas de cantina, bibliotecas escolares, ordenación museística, potenciación de la Junta de Ampliación de Estudios, atención y creación de centros de enseñanza en el extranjero para atención de emigrantes españoles entre otras cosas. La obra desarrollada bajo el pensamiento de que la República hará la Escuela y la Escuela hará la República es obra ciclópea.

El pensamiento de la Iglesia y sus simpatizantes puede resumirse en palabras de Onésimo Redondo, fundador de la Junta Castellana de Actuación Hispánica en 1931) que decía: “La coeducación o emparejamiento escolar es un crimen contra las mujeres decentes (al parecer las había que no y desde la infancia), es un capitulo de la acción judía contra las naciones libres. Un delito contra la salud del pueblo que deben penar, con su cabeza, los responsables1 (En el primer a pesar de la fuga de capitales el gobierno de la República consiguió que el índice del coste de vida de 1932 fuese inferior al de 1931 y todo esto con la dificultad que entraña por efecto de la publicación en Inglaterra de la Ley de Preferencias Imperiales en las exportaciones” sobre la exportación de almendras, naranjas y aceite, entre otros productos, que cayeron en picado. Una muestra de lo que después se llamó “no intervención” constatada por la prohibición de las democracias occidentales de importar petróleo de la URSS en condiciones ventajosas para la CAMPSA y la nación española.)

Habíamos dicho que a pesar de esta ofensiva reaccionaria de la que es muestra la pose de Onésimo Redondo, el gobierno de la República sacó adelante, por 240 votos contra 40, la ley de Congregaciones Religiosas que principalmente desarrollaba el laicismo de Estado, proclamado por la Constitución. En ella, amén de someter a las ordenes religiosas a régimen de derecho común, declaraba la propiedad pública de templos y monasterios, aunque seguirían dedicados a su misión, al tiempo que prohibía la enseñanza a dichas órdenes. La medida afectaba a 360.000 niños que quedaban sin escuela, a 8.000 maestros, que silos babia titulados, no corno los docentes eclesiásticos en su mayor parte carentes de título; además, la citada ley afectaba a unos 6.000 locales por lo que la medida hubo de quedar en suspenso, derogándola Franco en cuanto pudo.

Decíamos también la revolución cultural que supusieron las Misiones Pedagógicas que, formadas por profesores, poetas (Lorca, entre ellos) y estudiantes, empleaban los veranos en culturizar yendo a veces a remotos e inaccesibles pueblos. Sus útiles eran el cine, extendido por el mundo hacía apenas veinte años; el teatro, la declamación, la música, la historia del arte (Cossío)..., todo esto ante los atónitos ojos de los moradores de pueblos escondidos, en donde la desidia, la maldad social y la desigual riqueza hacía posible la miseria, tal es así que Almería y Asturias eran las regiones europeas de menor consumo de carne por año con apenas 4lgramos al día por habitante. En esto el Gobierno republicano reconoce a la URSS pero ante la protesta reaccionaria no se atreve a nombrar embajador sin poder exportar ni importar en mejores condiciones para España que con las “democracias occidentales”.

 

EL SEGUNDO BIENIO

         Convocadas nuevas elecciones, son ganadas por la derecha con la colaboración de Lerroux. La derecha, encabezada por Gil Robles, jefe de la CEDA, creación de la Iglesia principalmente, se presenta a las elecciones acaudillando una especie de frente único, bajo el programa-lema de “Revisión de las leyes laico socializantes”; las izquierdas divididas y los anarquistas que no votarían. En conjunto perdió la izquierda aunque localmente ganó en Madrid.

     Dato revelador de 1933: los leprosos de Fontilles se amotinaron; la razón: no querían médicos, querían curanderos. Es en esta época cuando Lorca estrena “Bodas de sangre” y Muñoz Seca “Trapos viejos”.

     Los gobiernos de derecha se dedicaron a un continuo desmantelamiento de los logros del primer bienio. Los hombres de la República, que habían apoyado gran parte de sus campañas políticas anteriores a] 14 de abril de 1931 en la necesidad de aumentar y extender la Instrucción Pública por todo el país, cumplieron magníficamente optimizando los escasos recursos dinerarios, supliendo con entusiasmo esas penurias. Al llegar a 1936 y contando con la feroz contra derechista, la instrucción pública en España ofrecía los siguientes datos:

Escuelas de 1ª  Enseñanza                                   43.056

    Maestros Nacionales                                           49.218

    Escuelas Normales de Magisterio                                53

    Institutos de E.M.                                                       96

    Alumnos de F.M.                                                85.71 1

    Títulos de Bachiller por año                                   7.297

    Alumnos universitarios                                         29.660

    Escuelas de Comercio                                                23

    Alumnos de Comercio                                        15.215           

    Escuelas de Artes y Oficios                                        28

    Alumnos de Peritaje Agrícola                                      81

    Escuelas de Peritos Industriales                                   16

    Alumnos de peritaje industrial                                1.030

    Escuelas de Ingenieros de Caminos                               2

   Alumnos de ingeniería de caminos                              193

   Alumnos de Ingenieros de Montes                               63

   Alumnos de Agrónomos                                            125

    Alumnos de Navales                                                  19

    Alumnos de Minas                                                     99

    Escuela Superior de Arquitectura                            940

   Veterinaria                                                                Existía en León, Córdoba y Madrid

    Priman las ciencias’ sobre las letras. Las obras científicas servidas por la Biblioteca Nacional suman 16.160 en 1933, 87.961 en 1934, 86.534 en 1935 y 61.899 sólo en el periodo anterior al 18 de julio. Las capeas frieron prohibidas por la República y no obstante se continuaron celebrando. Existían 2.400 cines, 29.000 teléfonos y e] Banco de España poseía un capital de 180 millones de pesetas. Un catedrático de Instituto o un Inspector cobraba unas 7.000-8.000 Pts./año y un maestro de 3.500 a 5.500 según categoría y destino. Se habían transformado en graduadas gran cantidad de escuelas dotándolas de medios. Se iban imponiendo, también, las colonias escolares.

         Ante el deterioro que hubo en la instrucción Pública durante el bienio derechista el programa del Frente Popular de 1936 dice en su punto VII: ‘La República que conciben los partidos republicanos no es una República dirigida por motivos sociales o económicos de clase, sino un régimen de libertad democrática, impulsado por razones de Interés público y progreso social”. Y en su apartado 3º del mismo punto afirma:

     “Rectificar el proceso de salarios del campo, verdaderos salarios de hombre, fijando salarios mínimos...y creando el delito de envilecimiento del salario, perseguible de oficio ante Tribunales”. (Los alumnos no podían asistir a las clases por tener que trabajar a pesar de la ob1igatoriedad de la 1a Enseñanza). Continúa hablando de la necesidad de una estadística clara, de Oficinas de Colocación, bolsas de trabajo con especial dedicación al paro juvenil, instituciones de previsión y seguro y sanidad.

         Pero es en su apartado VIII donde este programa del Frente Popular se refiere al subsistema de instrucción Pública así: “La República tiene que considerar la enseñanza corno atributo indeclinables del Estado (esto es, por razón de que mediante subterfugios y testaferros la enseñanza privada fue promocionada por el gobierno de derechas de este segundo bienio), en el superior empeño de conseguir en la suma de sus ciudadanos el mayor grado de conocimiento y por consiguiente el más amplio rival moral, por encima de razones confesionales y de clase social”.

     1º  “impulsarán, con el ritmo de los primeros años de la República, la creación de escuelas de primera enseñanza, estableciendo continuos, roperos, colonias escolares y demás instituciones complementarias. Se ha de someter la enseñanza privada a vigilancia e interés de la cultura, análoga a la que se ejercite cerca de las escuelas públicas”.

     2º  “Se crearán enseñanzas medias y profesionales necesarias para dar instrucción a todos los ciudadanos en condiciones de recibirla de estos grados.

     3º  Concentrarán las enseñanzas universitarias y superiores para que puedan ser debidamente servidas”. (Esto nos puede llevar a pensar en lo que hoy está pasando con la modificación de centros inservibles).

     4º “Pondrán en ejecución los métodos necesarios para asegurar el acceso a la Enseñanza Media y Superior a la juventud obrera y, en general, a los estudiantes seleccionados por su capacidad”.

     Un cartel de la U.G.T. del día 29 de enero de 1936 decía en grandes titulares:

                                         Escuelas que España 30.000 necesita

Escuelas creadas en el 13.850 bienio republicano-socialista

Escuelas que pensaba 330 crear Gil Robles

             En la Gaceta del 29 de marzo se publicaba una relación de 600 sacerdotes que habían producido baja por fallecimiento, según relaciones de los obispados respectivos, con indicación de los sueldos que venían percibiendo y que eran desde 1.300 Pts./año a 5.300 pts./año, según fueran capellanes, coadjutores, ecónomos, párrocos, beneficiados o canónigos. Muchos madrileños se sorprendieron al saber que en plena República los curas percibían sueldo del Estado.

        La República había suprimido en marzo de 1932 la asignatura de Religión obligatoria. impartida obligatoriamente por maestros, y aprobado en octubre de ese mismo año la Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas que en este segundo bienio se trató de dejar sin efecto, lo mismo que la expropiación forzosa, pero con indemnización, de 129 duques, 129 marqueses, 92 condes, un vizconde, un barón y otros siete Grandes de España más.

        El Sr. Gil Robles y la derecha vaticanista potenciaron desde 1934 a 1936 los casi 4.900 casos de religión supervivientes a la “horrorosa política atea” del Sr. Azaña. A través de esos casos de religión se atendía a más de 600.000 alumnos.

         La situación de acoso de la República en el primer bienio fue un hecho no negado hoy. Ese acoso y las intenciones está probado documentalmente y con hechos como el del descubrimiento en la Iglesia de la Concepción en el mes de septiembre de 1932 de un depósito de armas, lugar en donde se reunían destacados monárquicos madrileños. También se consideraron medidas provocativas por proselitistas la concesión de entrada gratuita a museos al profesorado y el no va más de la petición de disolución de la Guardia Civil por parte del PSOE de la época (1932). El 22 de marzo Fernando de los Ríos declaraba en las Cortes: “Al advenimiento de la República tenía España 35.716 escuelas. Se han creado 8.000 de las cuales 6.800 están ya funcionando. Quedan otras 8.000 en proyecto, y el total en toda España se eleva a 20.000”. Comparando estas cifras con las dadas arriba y a tenor del diferente trato dado a profesores y maestros por los gobiernos de izquierda con Marcelino Domingo y después con Fernando de los Ríos, en comparación con el bienio derechista, se entiende el futuro de represión y exilio. Es así como la sufrida clase del magisterio se inclina mayoritariamente por la República, pues no en balde se reconocieron sus méritos al pasarles de un sueldo de 7.000 a 8.000, los de 6.000 a 7.000 y los de 5.000 a 6.000 dejando un sueldo mínimo de 3.500, en lugar de las 2.500. Habían ascendido en virtud de esa disposición casi 15.000 maestros. Pero no se piense que sólo los maestros fueron ascendidos de esta forma, además, por estas fechas, se había creado la Caja Nacional contra el paro forzoso dependiente del Instituto Nacional de Previsión, ordenándose la puesta en vigor del Seguro de Maternidad y reglamentando los accidentes de trabajo agrícola. Bien, pues toda esta labor de estructuración social trató de deshacerla la derecha a cualquier precio y por todos los medios a su alcance en el segundo bienio.

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