Uno que tiene casi la misma edad que años transcurridos desde que se
proclamó la II República el año 1931, después de que el pueblo claramente en
unas urnas libres ganó las elecciones más famosas de la historia de España,
no le queda otro remedio, todos los años que recordar cosas de su infancia,
unas porqué las oyó de sus mayores y otras vividas con mente clara a pesar de
los años transcurridos.
Y, en estos días que vivimos “partes de guerra” de ejércitos
“aliados” aunque sea de espaldas y contra el deseo manifestado por el pueblo
claramente, con una opinión pública desbordante a favor de la PAZ, no me
queda otro remedio que escribir y hacer público, si me dejan, lo que pienso de
un pasado no tan lejano, por lo menos con la ilusión de que la juventud actual
recoja el testigo de los deseos y ansias de nuestros padres y abuelos que tanto
se sacrificaron para conquistar la República y su forma de gobierno
verdaderamente democrático, con dignidad, de libertad responsable.
Me sale del alma, la palabra DIGNIDAD. Porque sintetiza en su verdadero
significado lo que las fuerzas reaccionarias, de parte del ejército, de la
Iglesia y las oligarquías terratenientes, financiera e industrial arrebataron
al pueblo llano después de tres años de guerra, aniquilación de la
inteligencia y cultura a través del asesinato de los líderes naturales de los
sindicatos, partidos políticos de izquierda y centros republicanos. Destrozaron
la enseñanza pública eliminando a la mayoría de sus maestros, con
fusilamientos y cárcel. Los intelectuales, catedráticos y poetas fueros de tal
manera perseguidos que tuvieron que irse al exilio si no querían ser
aniquilados con violencias insospechadas, igual o peor que durante siglos con la
Inquisición, porque “tenían la funesta manía de pensar” y decir lo que
pensaban, claro, si no era en beneficio del que tenía capacidad de matar...
Han pasado más de setenta años, los que yo he cumplido y ya es hora que
levantemos la voz en grito manifestando el deseo de recuperar la Dignidad que
arrebataron al pueblo. Ahora que algunos “demócratas” de toda la vida nos
hablan de libertades individuales y de 25 años de Constitución expongamos
también nuestras ideas:
Esta Constitución se hizo sin libertad plena, todos podemos recordar las
amenazas constantes o subliminales en la época de la llamada “Transición modélica”
tras aquel mensaje de “puedo prometer y prometo”. Hubo muertes en las calles
como la de un joven en Madrid llamado Arturo Ruiz, los abogados de Atocha,
obreros de Vitoria y constantes mensajes de cuartelazos con generales todavía
“invictos”de la guerra al servicio del más duro franquismo... Los partidos
políticos recién legalizados estaban condicionados y sus militantes con
recuerdos demasiado recientes, amenazados por la brigada político social
y años de persecución, represión brutal y cárcel... Se tuvieron que
sacrificar demasiadas cosas para lo que se consiguió.
Ya es hora, 25 años son muchos, para expresar lo que algunos nos
atrevemos a decir, pero demasiadas personas todavía tienen miedo , por tanto
hay que superarlo... Para la conquista de una forma de sociedad más responsable
del pueblo, no solo con lo que llaman libertades “individuales” también
debemos conquistar las “colectivas” expresadas claramente en la Declaración
de Derechos Humanos y Resoluciones de la Naciones Unidas y que la Constitución
vigente, a pesar del tiempo transcurrido, no reflejan y es menester conquistar
si queremos recuperar la DIGNIDAD de un pueblo responsable de sus actos con un
Gobierno que “gobierne” y no “mande”, de lo contrario su verdadera
“libertad colectiva” no es tal.
Debemos asumir nuestra responsabilidad, las personas mayores con los de
mediana edad y los jóvenes que muchos de ellos recogieron el mensaje de sus
abuelos que les contaron sus vivencias en muchos casos tristes y perversas por
imposición del enemigo del Pueblo. Seamos conscientes de lo que somos y
queremos ser...!Viva la República! y todo en bien de la sociedad que nos
merecemos si somos capaces de fundamentarla en la Libertad, Igualdad y
Fraternidad en lo social, político y económico, atendiendo a las necesidades
de vida y cultura a lo largo de la existencia del ser humano.
Miguel Jordá.