ALGUNOS
DATOS DE LA SOCIEDAD PREREPUBLICANA
Pensamos que sin conocer el ambiente social de la
nación, el nivel de vida y cultura de sus habitantes, sus antecedentes
inmediatos y mediatos incluso, el tipo de asociaciones, sindicatos, partidos, el
reparto de la propiedad, las instituciones dominantes, las condiciones sociales
imperantes, el contexto internacional y el pensamiento de la intelectualidad de
193 1 quedaría incompleto por no manido el proyecto de regeneración de esta 11
República en cuanto a la Instrucción Pública. Hemos tratado de dar alguna
pincelada sobre algunos pocos componentes de .esta situación. Algo tan árido
como el presupuesto de un Estado es lo más demostrativo del momento social de un pueblo. Las
cifras valen por miles de libros históricos elucubrantes del vacío, la mayoría
de las veces. Así, por ejemplo, en 1922 en el “reino de España” el
presupuesto era de 3.044 millones de pesetas, distribuidos de la
siguiente manera:
Ejército y Marina
956 millones de pesetas
instrucción Pública
166
“ «
Trabajo y Comercio
16
«
Justicia + Obras Públicas + Estado
+ 1.95
Gobernación ± Agricultura +
Como dato importante, Justicia tenía un presupuesto de 95 millones de los que 61 eran para sueldos de religiosos, es decir, que los sueldos de los religiosos cuadruplicaban con creces los presupuestos de Trabajo y Comercio. Dos años antes, en 1920, fueron llamados a filas 217.000 mozos de los que 65.000 fueron declarados no aptos o prófugos, 28.000 fueron exentos por pagar “cuota”, quedando sólo 124.000 de los que 45.000 eran analfabetos completos.
En
1930, las clases medias y la
pequeña burguesía se arracimaron en torno a los republicanos, cuya honestidad
acrisolada destella ante la corrupción de los pocos monárquicos que siguen
fieles a Alfonso XIII. Primo de Rivera no quiso acabar, quizá por eso estaba al
frente del gobierno, con la concentración de poder y riqueza que la iglesia
ostentaba. De las impotencias de Primo de Rivera destacan: no contentar a los
universitarios, el problema catalán y la crisis interna del ejército aparte de
la llamada cuestión social. Como anécdota reveladora, en abril de 1931 de cara
a las elecciones municipales que un importante cacique cojo que “manejaba”
la provincia de Guadalajara como nadie, y que había sido ministro de Instrucción
Pública a principios de siglo, presentó como siempre una lista de sus
patrocinados, para cubrir todas las alcaldías de la alcarreña provincia. El
hermano del Sr. Conde cacique empezó a “motivar” votos para las aludidas
candidaturas a razón de tres duros por cabeza, cosa que los aspirantes agradecían
al señorito. Horas después aparecía el famoso cacique conde cojo y
preguntaba: ¿Cuánto os ha dado mi hermano?. Los futuros alcaldes declaraban:
“tres duros, excelencia”. El famoso ex ministro exclamaba entonces ¡Qué
poco!, dámelos y toma cinco”. La picaresca no solo era patrimonio de los
humildes. Las clases acomodadas eran verdaderos maestros en estas lides.