Eduardo Galeano:
"En Irak nació el primer poema de amor"
Nuria Navarro
El Periódico
18 de Abril de 2008
Tras superar
un incipiente cáncer de pulmón, el autor uruguayo hará la presentación
mundial de Espejos. Una historia casi universal (Siglo XXI), el lunes, en
Casa Amèrica.
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--Ha escrito una historia
casi universal. Ambicioso usted...
--Como decía Oscar Wilde, "yo puedo resistir todo menos la tentación".
Hacía muchos años que esa idea loca me acechaba.
--¿Qué le decidió a llevarla a cabo?
--Sufrí una enfermedad que me tuvo fuera del mundo algunos meses.
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Foto: RICARD CUGAT |
--Un cáncer de pulmón.
--Sí. Uno no sabe de qué lado de la frontera va a quedar, y la respuesta
fue un libro articulado según mi modo de escribir, que es arbitrario.
--¿Arbitrario?
--Una vez me perdí en Cádiz. Pregunté a un vendedor, y me indicó ir por
ahí y por allá y acabó diciendo: "Luego haga lo que la calle le diga". Eso
he hecho, y ha salido la historia de los que no salieron en la foto. La de
las mujeres, los negros, los del sur. Aproximaciones minúsculas a la
grandeza del universo.
--¿En lo pequeño está lo grande?
--Así es. Hay un texto, por ejemplo, que se titula Fundación literaria
del perro. Según Homero, Ulises volvió de la guerra de Troya
disfrazado de mendigo. Nadie lo reconoció, excepto su perro, Argos, más
muerto que vivo, que a su paso movió el rabo. Pues el libro está lleno de
asombros, de historias no contadas pero también más decidoras que
la historia oficial. ¿Otro ejemplo?
--Adelante.
--La Revolución Francesa proclamó en 1793 los derechos del hombre y del
ciudadano. Poco después, la revolucionaria Olympia de Gouges propuso en la
Asamblea una declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana.
¡La mandaron a la guillotina! ¡Yo amo a esa mujer!
--¿Sabe que tenemos una ministra de Defensa mujer y embarazada?
--La Chacón, sí. Es un signo de cambio importante, como lo es que el
futuro de EEUU se dirima entre una mujer y un mulato. Todos tienen el
derecho de ser lo que nunca fueron.
--Berlusconi no lo ve así.
--Berlusconi encarna la falta de escrúpulos, la deshonestidad, la mentira.
Cuando era primer ministro, le oí decir: "Solo los imbéciles pagan
impuestos".
--Las urnas le han respaldado.
--Han recompensado el elogio de la trampa. En todo caso, la presunta
inferioridad del otro es una coartada ideológica para justificar la
explotación, la sumisión, el derecho de conquista. La mala conciencia
siempre necesita consuelos.
--En la historia universal, ¿cómo saldría descrito Eduardo Galeano?
--Pondría algo así como: "Nació en 1940, cuando el mundo no esperaba nada
bueno".
--¿Solo eso?
--Yo he tratado de limpiar mi mirada de las telarañas del machismo, del
elitismo... He tratado de ver las imágenes y escuchar los sonidos
aparentemente más insignificantes que siempre esconden algo. He intentado
reconquistar los colores perdidos del arco iris terrestre. ¿Sabe? El arco
iris terrestre tiene más colores, es más fulgurante, que el del cielo de
algunas tardes mágicas.
--Ha intentado mejorar el silencio.
--Eliminando lo superfluo. Filtrando. En el tomo segundo de Memoria del
fuego tenía que narrar el romance prohibido entre una joven de la alta
sociedad, Camila O'Gorman, y un cura, Ladislao Gutiérrez. Se fugan y el
Gobierno de Rosas los fusila. Al cabo de muchas tentativas, encontré la
frase: "Ellos son dos por error que la noche corrige".
--¿Su mejor frase?
--Sí, aunque en este nuevo libro también hay desafíos. En Irak, esa tierra
condenada al exterminio por un señor que cree que la escritura se inventó
en Texas, se escribió el primer poema de amor. En lengua sumeria, cuenta
una noche de amor entre una diosa y un pastor. "Ella amó esa noche como si
fuera mortal y él fue inmortal mientras duró esa noche", acabé
escribiendo.
--Si existiera la inmortalidad...
--La única certeza de inmortalidad es reconocerse en los demás. Yo me
reconozco en la cantidad de amigos que conocí hace siglos o milenios en
los lugares más remotos del planeta. Me ayuda mucho saber que los mapas
del alma no tienen fronteras.
--Los del cuerpo, sí. ¿El cáncer le ha transformado?
--Me multiplicó las ganas de escribir.
--¿Y de vivir?
--No. Las veces que he estado en contacto con la muerte, que han sido unas
cuatro o cinco, me ha producido cierta calma. Al mismo tiempo sé que
Tabaré Vázquez no se equivocó.
--¿El presidente de Uruguay?
--Sí. Es oncólogo. Unos años atrás, cenando, me contó que las células
cancerosas son las que se niegan a morir. Y por negarse a cumplir el
ciclo, terminan destruyendo su casa y, claro, suicidándose. Hay que
aceptar que el nacimiento y la muerte están conectados. Y esa conexión
explica la continuidad de la vida.