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Durante la guerra civil, la producción
poética fue enorme, si bien no de tan buena calidad como lo
hubieran podido ser en tiempos mejores, lo cual se debía al
carácter de emergencia de las composiciones; aún así, la
calidad de los poemas es muy buena, tanto de los poetas
conocidos (M. Hernández: "Vientos del pueblo", R. Alberti:
"Galope") como de los noveles e incluso de poetas amteurs
que firmaban con pseudónimos.
Respecto a los idiomas, en el bando franquista se escribía exclusivamente en castellano, excepto alguna rareza de los gallegos Álvaro Cunqueiro y Herminia Fariña, o, incluso en catalán, en la forma de un folio propagandístico aparecido en las Islas Baleares. En el bando republicano la predominancia es castellana, pero se escribe y se lee en otros idiomas; la relación aproximada de mayor a menor presencia sería así: hay una presencia importantísima de poetas catalanes (Pere Quart, Ramón Tor, Rosselló-Porcel), gallegos (Ramón Cabanillas), y, en menor medida, en vasco.
EUZKADI'KO LOREA
Euzkadi zeuzkan aunitz larrosa, t'abetako bat zan Irun: bañan inbiriz zegon anaiak, beretzako nai omenzun, oroitu gabe, larrosak ere, arantz zorrotzak dauzkala, t'Irunek zeuzkan arantz zorrotzak, bere semeak zirala. Irun artzera, arro ta pozik, etzaia-etori zanian, Irun'ek zeuzkan seme guztiak, yarri ziraden atian. Berrogeita bost egun egon zan ezin sarturik etsaia, bañan amaren seme txar batek; iriki zion atia. Ala ta guztiz, Irun zalako, dago, bizirik Euzkadi, bestela-etsaiak zapaldu zuben bere oinpean azpaldi. Bañan Irun'ek, galazteatik, yokatu zuben bizia: au, galdu zuben, bañan ez da gal Euzkotarren etxia. Gernikan dagon zuaitz azpian, Euzkadi'k dauzkan semiak, asiko dira, Azkatasunai, zabaltzen laster bidiak: t'Irun'eraño zatoztenian, ¡ez egin negar, anaiak! Irun il bada, piztuko dute... ¡¡¡bizirik dauzkan semiak!!! Txori Txiki
LA FLOR DE EUZKADI
Muchas rosas tenía Euzkadi, y
una de ellas era Irún; pero los hermanos que la
envidiaban creyeron que había de ser para ellos, sin
acordarse de que también las rosas tienen espinas agudas
y las espinas de Irún eran sus hijos.
Cuando el enemigo fanfarrón, llegó a tomar Irún, todos los hijos de Irún salieron a la puerta y allí se colocaron. Cuarenta y cinco días estuvo el enemigo sin poder entrar, pero un mal hijo de su madre les abrió la puerta.
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