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No
consiento que se hable mal de Franco en mi presencia.
Juan Carlos
«El Rey»
Se
pide que el patrimonio del Rey sea público
Jaime Peñafiel
La Estrella Digital 16 de Diciembre de 2005
Hay que estar loco para exigir, en la prensa de Marruecos, como ha hecho el abogado Abderrain Barrada, presidente de la Asociación de Abogados, que el Rey Mohamed VI haga declaración oficial y pública de su patrimonio.
Pero si no lo hace ni su “tío” el Rey de España, aunque sí el resto de los monarcas europeos!
A propósito de este espinoso asunto de los dineros, el día que el Gobierno se decida a reformar la Constitución, actualmente vigente, varios serán los artículos que afectan a la Casa Real.
No sólo el 57.1, referente a la sucesión, tan machista él ya que discrimina a la mujer (¡vergüenza debería darles a quienes lo redactaron!), sino también el que regula la responsabilidad del soberano ante la ley (constitucionalmente es irresponsable) y, por supuesto, el que afecta a los dineros que Su Majestad recibe del Estado y sobre los que, constitucionalmente, no tiene que dar cuenta a nadie.
La opacidad sobre el uso que de este presupuesto hace Don Juan Carlos ha sido cuestionada en numerosas ocasiones sin que ni el PP ni el PSOE se hayan atrevido a abordar tan delicado tema.
No porque los 7,78 millones de euros que el Rey recibe sea mucho o sea poco, sino porque se trata de dinero público procedente de los Presupuestos Generales del Estado.
De las diez monarquías actualmente reinantes en Europa, la mitad de ellas recibe, del erario público, mucho más dinero que el Rey de España: la Reina Isabel de Inglaterra, 55,2 millones de euros; el Rey Carlos Gustavo de Suecia, 20,5 millones de euros; Alberto de Mónaco, 20 millones de euros; la Reina Beatriz de los Países Bajos, 10 millones de euros, la misma cantidad que el Rey Alberto de los belgas.
Menos que Don Juan Carlos, la Reina Margarita de Dinamarca, con 6 millones de euros; el Gran Duque Enrique de Luxemburgo, 5 millones de euros, y 4,5 millones de euros Harard de Noruega.
Excepcionalmente, el Príncipe soberano de Lichtenstein es el único que no recibe dinero alguno del Estado. Posiblemente porque, al igual que el Rey Sol, el Estado es él.
Estos presupuestos pueden ser más o menos cuantiosos o modestos. Pero si los comparamos con los del Rey Mohamed VI de Marruecos, que reina en un país en el que el 44% de su población está compuesta por pobres absolutos, pueden ser de risa.
Aunque a ustedes les cueste creer, el sátrapa marroquí, el “sobrino” de Don Juan Carlos, recibe anualmente del Estado, que es él, nada menos que 250 millones de euros, amén de un “sueldo” anual de 432.000 euros, más 2 millones de euros para gastos extras. Casi el doble de lo que perciben todos sus colegas europeos juntos y que asciende, si sumamos, a 1.390.000 euros.
Todo esto sin contar los más de 5.000 millones de dólares que la revista norteamerianca Fortune le atribuye, junto a los 26 palacios reales, diseminados por todo Marruecos, inmuebles y pisos de lujo en París, Londres, Nueva York y Roma.
Tampoco podemos olvidar al holding real ONA, con un volumen anual de negocio de 2.000 millones de euros que convierten al Rey de Marruecos en el primer empresario de un pobre país.
No hay duda que hay que estar loco para exigir que todo esto se haga público oficialmente.
De todas maneras, sería bueno insistir en que el “tío” Juan Carlos le dé un ejemplo al sobrino Mohamed.