El PSOE toma la iniciativa y el PP le va a la zaga
Iñigo Sota

IzaroNews

Aquí, en la Corte de la señorita Letizia, reina la confusión más absoluta. Los más ricos del lugar se deshacen en contorsiones ante el programa fiscal del PSOE y dicen que, en el Instituto de Empresa, lo han colgado de la fachada principal, como antiguamente se colgaban de los soportales de los caseríos los azulejos de Bidasoa con la inscripción de “Dios bendiga cada rincón de esta casa”.

- “Esta propuesta electoral del PSOE - ha dicho un directivo del Instituto de Empresa -, es una bendición de Dios”. Se ve que fray Zapatero gusta en el Cielo y en la calle Serrano.

La niebla que cubre Madrid estos días nos ha traído propuestas contradictorias y han puesto en guardia a los electores más avezados que no saben si los políticos les están tomando el pelo, o son ellos los que no entienden sus ofertas. “¿Cómo es posible que el PSOE nos hable de la España Plural y mantenga en su comité de 10 sabios a un socialista como Ibarra, que le pide a Aznar que no se vaya y propone que los partidos nacionalistas no tengan representación en el Congreso?”, se preguntaba esta mañana - antes de que el líder extremeño decidiera retirarla - Aurelio, un jubilado que perdió el brazo derecho defendiendo a la República desde una cima de Brunete.

La idea que corre estos días por la Corte de la señorita Letizia es que el PSOE dejará que IU – su compañero de alianza post-electoral - capte el voto de izquierdas, mientras Zapatero, con su aspecto frailuno, piensa lanzarse a la conquista del centro derecha, haciendo “luz de gas” a Mariano, y dejándose caer los domingos por misa de una en la iglesia de los Padre Jesuitas de Serrano, a la que suele asistir Kunta Kynte Gallardón, el alcalde, para ver si capta el voto católico. Boni, el mendigo que pide limosna a la puerta de la iglesia y lo perdió todo el día en que su Eloísa huyó, con los ahorros y un jovencito de Alcorcón, dice que “a mi padre le vendieron gato por liebre y a mí también, pero la gente no es tan tonta como nosotros, los de Coria”.

Unas calles más allá, no muy lejos de la plaza de Colón, está el edificio que alberga la sede del Partido Popular y estos días, bien sea por la niebla o por el susto de las propuestas en cascada del PSOE, se le ve palidecer, está sin brillo. Y mientras tanto, nadie sabe nada de Rajoy.

- Oye, ¿dónde está Mariano? , suelen preguntarse sus votantes.

Una amiga de Alfredo Timermans decía anoche, mientras movía el esqueleto en una discoteca de Mejía Lequerica, que hay órdenes de Arriola, - el de “quítate el sombrero y póntelo” - para que Mariano no se pregone demasiado en los medios porque “a poco que no cometa errores, ganamos las elecciones”. Sin embargo, este optimismo no es compartido por uno de los capitostes del PP que hoy mismo reconocía que “estamos actuando a la defensiva; esperando a ver qué propuesta galáctica lanza el PSOE para ponernos la bata blanca de analista médico y desmenuzarla con microscopio, como si fuera un virus, en vez de contratacar con buenas propuestas, recuperando la iniciativa perdida y marcando el ritmo de la campaña”.

César Alierta Roja, Alfonso Visillo y Juanito Frenadol – como se conoce en los salones de la Corte a Alfonso Cortina y a Juan Abelló – tampoco las tienen todas consigo. Un tal Mauri, pariente de Alfonso y de aquel centro campista del Athletic, manifestaba anoche su preocupación por que “al PP no le baste con los votos de Coalición Canaria para mantenerse en el Gobierno y seamos el hazmereir de España, con Zapatero entrando en La Moncloa, Alfonso Cortina cediendo su puesto en Repsol a Fernando Abril, y Juanito Frenadol [Abelló] sin poder presumir de poder y tomando lexatin [un antidepresivo]”.

Ese mismo empresario vizcaíno establecido en Cataluña, el tal Mauri, no entiende que Aznar haya preferido a Rajoy antes que a Rato, a quien Mariano, por cierto, acaba de invitar a ir en su lista con el nº 2 colgado de la espalda. Pero Rodrigo, que no da puntada sin hilo, se deja querer y manda a Rajoy el mensaje de que, a cambio de adornarle la papeleta con su silueta de guaperas, debe de respetar el poder y el status de sus virreyes – Alierta, Cortina, Pizarro e Isla – en el entramado oligárquico-empresarial que, con meticulosidad y maestría, ha ido montando durante estos años de confusión entre lo privado y lo público.

Mientras tanto, en el cuartel general que dirige el vizcaíno-manchego, Gabriel de Elorriaga, se replantean el presentar a Mariano envuelto en la bandera nacional. La encuesta que, el pasado domingo, publicó La Vanguardia, les ha hecho reflexionar. Al parecer, los españoles no están nada preocupados ni por el tripartito catalán, ni porque España pueda mover su esqueleto invertebrado durante las noches de baile, ni porque algunos federalistas muevan la roca de España para quitarle el musgo acumulado durante tantos años de inmovilidad y calma. Parece que algunos estrategas del PP han llegado a la conclusión de que sería contraproducente el presentarse a las elecciones bajo el estandarte de “Santiago y Cierra España” que, todos los días, al despuntar el alba, agita Federico Jiménez Losantos desde la Cope para tratar de inculcar, entre sus sufridos oyentes, lo que Menéndez y Pelayo llamaba “la democracia frailuna”.

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