Reflexión
apresurada ante dos aniversarios en el calendario.
Malali Labrac
En estos últimos días se han conmemorado dos aniversarios especialmente
tristes para los comunistas y para todos los verdaderos izquierdistas: el 80
aniversario de la muerte natural de Vladimir Ilich Ulianov "Lenin",
principal artífice de la Revolución Soviética de Octubre y padre de la URSS,
en 1924, y el 27 aniversario de la matanza de los abogados de Atocha, el brutal
asesinato de los los compañeros Javier Sauquillo, Serafín Holgado, Enrique
Valdelvira, Luis J. Benavides y Ángel Rodríguez Leal, perpetrado por
unos pistoleros fascistas en los primeros años de la Transacción de la
dictadura franquista a la democracia afranquistada . Curiosamente también en
estas jornadas de enero de 2004 se han producido dos acciones de la resistencia
antiimperialista en el Irak ocupado por el complejo industrial-militar de
Bush que sorprenderían a a Lenin y a los abogados comunistas de Atocha : el
ataque contra la sede del Partido Comunista Iraquí
en Bagdad y las graves heridas producidas al comandante de la Guardia Civil
Gonzalo Pérez García, jefe de seguridad de la brigada Plus Ultra (nombre
oficial de las tropas españolas de ocupación en Irak), que en estos momentos
se encuentra en estado de coma irreversible y ya ha sido trasladado a España.
Tras el ataque contra el jefe de seguridad de las tropas ocupantes españolas se
descubrió que el susodicho guardia civil se encontraba procesado por el
asesinato del conductor de autobuses urbanos de Donosti Mikel Zabalza ocurrido
en el tristemente famoso cuartel de Intxaurrondo en
1985.
Parece una venganza de la Historia que ochenta años después de la muerte del máximo
dirigente comunista del siglo XX la resistencia antiimperialista de un país
subdesarrollado ataque la sede del Partido Comunista acusándolo de
traidor y de vendido al Imperio USA. Parece una oscura pesadilla lo que no es
sino la dura realidad : el Partido Comunista Iraquí es un fiel aliado del
gobierno de la superpotencia capitalista, es un vasallo yanqui que
colabora
en la opresión de su propio pueblo y en la consecución de los planes de
conquista y dominio de la camarilla dirigente de los EEUU. Podrían justificarse
alegando que el Partido fue prácticamente destruido por el gobierno dictatorial
de Sadam Hussein, lo que es verdad, pero ello no justifica que hayan colaborado
y colaboren en la invasión y ocupación de la
República de Irak, que ha producido miles de muertos y heridos, y ha
entregado en mano al Imperio las importantísimas reservas petroleras del país
del Tigris y el Eufrates. Por tanto la resistencia antiimperialista iraquí sólo
ha cumplido con su deber atacando a una fuerza política colaboracionista que
nada más que conserva de comunista el nombre. Lenin
entendería el ataque contra la sede del PCI y se pondría del lado de los
patriotas iraquíes que combaten a las tropas multinacionales que ocupan su nación
desde marzo de 2003. Lo que podría consolar al líder soviético es
hace unos meses se tuvieron noticias de que una parte de los militantes del PCI
desobedecieron a su corrupta dirección y se incorporaron a la resistencia patriótica
iraquí. Esos si son verdaderos comunistas y también han cumplido con su deber
moral y político al unirse a la valiente lucha contra el Imperio del Mal y sus
secuaces rastreros.
No menos sorprendidos que Lenin estarían los mártires de Atocha al enterarse
de que la España del 2004 colaboraría en la ocupación y en la destrucción de
un país del Tercer Mundo, y que el jefe de seguridad de las tropas españolas
de destacadas en el sur de Irak, en Diwaniya, estaría implicado en el asesinato
de un ciudadano vasco , cometido en un siniestro cuartel donde se produjeron
verdaderas aberraciones en el nombre de la democracia y la
unidad de España. Los camaradas de Atocha se horrorizarían al conocer que las
torturas y la violencia policial no desaparecieron del Estado Español tras el
advenimiento de la Santa Transición, se sorprenderían al saber que
el principal partido de la izquierda española, tras ocupar el gobierno con
fuerte respaldo popular, crearía una banda terrorista que cometió muchos crímenes
en la década de los 80, no les gustaría saber que la democracia no
regresó a España cuando se produjo la muerte del Caudillo del Ferrol , sino
que permanece muerta y enterrada desde el primero de abril de 1939, cuando
desapareció la Segunda República bajo la bota fascista. A los abogados de
Atocha les chocaría que lo que nació en España a través de la Constitución
de 1978 no es más que una monarquía partitocrática, que conservaba en formol
las estructuras de poder del Fascismo, otorgaba una amnistía general para
los criminales de guerra franquistas y consagraba un sistema de bipartidismo
imperfecto, en donde el poder sería compartido por los herederos de la
dictadura y por los socialdemócratas del puño y la rosa, todo ello bajo la
augusta mirada de Juan Carlos de Borbón, comandante en jefe de las Fuerzas
Armadas, garantes de la sacrosanta unidad de España. Su horror sería mayúsculo
al enterarse de que todavía en el año 2004 se producen malos tratos y
torturas en las comisarías y cuartelillos españoles, cómo el caso de Anika
Gil, denunciado en el proyecto audiovisual de Julio Medem "La pelota
vasca" , y lo que es peor que la mayoría de la población desconoce que
estas repugnantes prácticas son pan nuestro de cada día en este Estado de
Derechas, o incluso sectores de la población española si lo superan, lo
aceptarían cómo complemento algo desagradable de la lucha contra ETA.
Definitivamente
la mascarada en la cual estamos atrapados no es la España libre y democrática
que soñaron aquellos abogados laboralistas asesinados en la calle de Atocha, no
es la restauración de la legalidad republicana
aplastada por los camisas azules y los africanistas, es un régimen con
pocas libertades políticas y cada vez menos libertades civiles ,el reino de la
periodista Letizia, el reino de la mentira, las apariencias y la corrección política
. Es la España aznarizada que devora a sus hijos cómo apuntaba el otro día
Javier Ortiz refiriéndose al affaire Cascos.
La Historia no ha avanzado de la manera que Lenin, los muertos de Atocha y
otros muchos comunistas y progresistas hubiésemos querido. La URRS murió hace
más de diez años debido al constante acoso estadounidense y a los
tremendos errores propios, simbolizados por el cáncer de la burocracia. La España
que padecemos es obra de la amenaza del involucionismo franquista combinada con
los miedos y traiciones de parte de la izquierda. Algunos dicen que estamos
derrotados, que somos un cadáver político, que Marx y Lenin han muerto y que
ha llegado el fin de la historia con la era del capitalismo mundializado y la
democracia representativa. Pero eso es una cruel falacia, eso no es así ,
perdimos una batalla y seguimos luchando para ganar la guerra, para lograr
que "la tortilla se vuelva " y el Socialismo sea una realidad
para todos los pueblos del mundo. Nos derrotaron momentáneamente, pero seguimos
vivos y con eso es suficiente. Sólo se pierde cuando se abandona la lucha. Y
millones de personas en el mundo no van a abandonar.
Pero mientras tanto, mientras la revolución de la libertad y la justicia no se
produzca, los mercaderes y sus sicarios seguirán dominando el mundo, seguirán
sembrando el terror y el miedo por todo el planeta, oprimiendo a los hombres
libres con sus soldados y sus bombas nucleares. Los Gonzalo Pérez de turno, los
falsos comunistas de Irak o de cualquier otro país
seguirán desempeñando su labor represiva y colaboracionista.
De este tipo de actos sabe bastante la Guardia Civil y sobre ello escribió Federico García Lorca este romance, incluido en su obra maestra "El Romancero Gitano":
Romance
de la Guardia civil española.
Los
caballos negros son.
Las herraduras son negras.
Sobre las capas relucen
manchas de tinta y de cera.
Tienen, por eso no lloran,
de plomo las calaveras.
Con el alma de charol
vienen por la carretera.
Jorobados y nocturnos,
por donde animan ordenan
silencios de goma oscura
y miedos de fina arena.
Pasan, si quieren pasar,
y ocultan en la cabeza
una vaga astronomía
de pistolas inconcretas.
¡Oh ciudad de los gitanos!
En las esquinas, banderas.
La luna y la calabaza
con las guindas en conserva.
¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Ciudad de dolor y almizcle,
con las torres de canela.
Cuando llegaba la noche,
noche que noche nochera,
los gitanos en sus fraguas
forjaban soles y flechas.
Un caballo malherido
llamaba a todas las puertas.
Gallos de vidrio cantaban
por Jerez de la Frontera.
El viento vuelve desnudo
la esquina de la sorpresa,
en la noche platinoche,
noche que noche nochera.
La virgen y San José
perdieron sus castañuelas,
y buscan a los gitanos
para ver si las encuentran.
La virgen viene vestida
con un traje de alcaldesa,
de papel de chocolate
con los collares de almendras.
San José mueve los brazos
bajo una capa de seda.
Detrás va Pedro Domecq
con tres sultanes de Persia.
La media luna soñaba
un éxtasis de cigüeña.
Estandartes y faroles
invaden las azoteas.
Por los espejos sollozan
bailarinas sin caderas.
Agua y sombra, sombra y agua
por Jerez de la Frontera.
¡Oh, ciudad de los gitanos!
En las esquinas, banderas.
Apaga tus verdes luces
que viene la benemérita.
¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Dejadla lejos del mar,
sin peines para sus crenchas.
Avanzan de dos en fondo
a la ciudad de la fiesta.
Un rumor de siemprevivas
invade las cartucheras.
Avanzan de dos en fondo.
Doble nocturno de tela.
El cielo se les antoja
una vitrina de espuelas.
La ciudad, libre de miedo,
multiplicaba sus puertas.
Cuarenta guardias civiles
entran a saco por ellas.
Los relojes se pararon,
y el coñac de las botellas
se disfrazó de noviembre
para no infundir sospechas.
Un vuelo de gritos largos
se levantó en las veletas.
Los sables cortan las brisas
que los cascos atropellan.
Por las calles de penumbra
huyen las gitanas viejas
con los caballos dormidos
y las orzas de monedas.
Por las calles empinadas
suben las capas siniestras,
dejando detrás fugaces
remolinos de tijeras.
En el portal de Belén
los gitanos se congregan.
San José, lleno de heridas,
amortaja a una doncella.
Tercos fusiles agudos
por toda la noche suenan.
La Virgen cura a los niños
con salivilla de estrella.
Pero la Guardia Civil
avanza sembrando hogueras,
donde joven y desnuda
la imaginación se quema.
Rosa la de los Camborios
gime sentada en su puerta
con sus dos pechos cortados
puestos en una bandeja.
Y otras muchachas corrían
perseguidas por sus trenzas,
en, un aire donde estallan
rosas de pólvora negra.
Cuando todos los tejados
eran surcos en la tierra.
el alba meció sus hombros
en largo perfil de piedra.
¡Oh, ciudad de los gitanos!
La Guardia Civil se aleja
por un túnel de silencio
mientras las llamas te cercan.
¡Oh, ciudad de los gitanos!
¿Quien te vio y no te recuerda?
Que te busquen en mi frente.
Juego de luna y arena.
Federico García Lorca.