ERC,
por la libertad nacional y la solidaridad entre los pueblos
(El texto que se reproduce a continuación es, según afirmó Josep-Lluís
Carod-Rovira, el único documento que tiene alguna relación con la reunión
entre ERC y ETA, y tenía previsto hacerlo público «a la vista de la evolución
de la reunión y constatando que no había ningún anuncio de tregua». Comienza
con un repaso a la situación actual, a la vista de las próximas elecciones a
Cortes españolas y Parlamento europeo y, después, fija la siguiente posición
de ERC)
1.- Nos reafirmamos en la defensa del derecho democrático que tiene la nación
catalana a decidir libremente su futuro, de acuerdo con el reconocimiento de su
derecho a la autodeterminación. Este derecho forma parte de la tradición
democrática nacional y el Parlamento de Catalunya ya reconoció explícitamente,
en 1989, que el pueblo catalán no renunciaba a él.
2.-
Manifestamos nuestra solidaridad con el pueblo vasco, valoramos positivamente
las iniciativas emprendidas por el Gobierno Ibarretxe para mejorar su marco de
autogobierno y rechazamos la ley de partidos y la ilegalización de formaciones
políticas, así como toda forma de hostilidad y de fuerza que penalice el
derecho legítimo a la diferencia. Asimismo, respetamos las decisiones que
puedan adoptar las fuerzas políticas vascas y denunciamos las injerencias y
coacciones del Gobierno español que, lejos de resolver problemas, alargan y
agravan el enfrentamiento con las instituciones vascas.
3.-
Deseamos que el País Vasco encuentre vías de entendimiento para superar,
definitivamente, las violencias que condicionan negativamente el funcionamiento
normal de las instituciones y la resolución de las reivindicaciones nacionales
vascas por vías exclusivamente políticas, con la esperanza que se llegue a un
escenario irreversible de paz y libertad. Desde el respeto, la solidaridad y la
voluntad de no injerencia, nos ponemos a disposición de los agentes políticos
y sociales vascos, sin excepción, para contribuir, si hace falta, a hacer
posible este horizonte de ausencia de violencias, que tiene que reconocer también
el derecho del pueblo vasco a la autodeterminación.
4.-
Nos dirigimos a los partidos españoles de izquierdas para que se impliquen,
activamente, en un proyecto de convivencia democrática para la diversidad de
pueblos y culturas del Estado, igualitario en derechos y deberes, para las
diversas naciones que la integran. Si la izquierda española quiere la
complicidad y la colaboración de los partidos de las diferentes comunidades
nacionales para poner fin a la mayoría absoluta del PP tiene que presentar, de
manera coherente, un modelo de Estado claramente diferenciado del que sostiene
el PP y alternativo a éste. Este modelo tiene que basarse en el reconocimiento
del carácter plurinacional, pluricultural y plurilingüístico del Estado,
junto a la defensa de la democracia y el progreso social.
5.-
Expresamos el derecho de la nación catalana, la más grande de Europa sin
Estado propio, a participar como pueblo en el proceso de construcción europea,
con la esperanza que la Unión Europea pueda disponer de una Constitución común,
inspirada en los valores democráticos, el reconocimiento de la diversidad
nacional, cultural y lingüística y en el fin de las pretensiones hegemónicas
de unos pueblos sobre los demás. -
Enero
2004
Josep-Lluís Carod-Rovira
GARA,
28/11/99
PNV
y EA reconocieron las reuniones pero no el acuerdo
Las informaciones en torno a las reuniones celebradas durante el verano de 1998 entre ETA y PNV y EA han ido salpicando durante todos estos meses las páginas de los periódicos y los informativos de radio y televisión. Desde la existencia de los contactos hasta las filtraciones de los acuerdos han sido muchas las ocasiones en las que esta cuestión ha saltado a la luz pública, aunque no en todas con el rigor necesario. La existencia de una negociación entre los citados partidos y la organización armada fue desvelada por el propio presidente del EBB, Xabier Arzalluz, quien el 8 de enero, en unas declaraciones efectuadas en Barcelona y que no tuvieron demasiado eco, afirmó que su partido negoció con ETA para lograr el alto el fuego. En la televisión catalana, Arzalluz dijo: «Hemos hecho una negociación. ¿Qué piden, qué damos, qué pedimos, que nos dan? Ni un tiro, en ocho meses». Ya para esa fecha, el diario "El Mundo" había adelantado una información sobre el acuerdo, aunque con errores de bulto e imprecisiones que arrojaban más sombras que luz a la cuestión. Por ejemplo, según el citado diario, el texto había sido suscrito también por Herri Batasuna. El hecho de que la formación abertzale no participara en el acuerdo, según fuentes conocedoras del proceso consultadas por GARA, quiso evitar que se atribuyesen a la formación abertzale responsabilidades que no tiene, ya que, en términos generales, el cumplimiento de los tres primeros puntos del acuerdo concernía a PNV y EA y el cuarto a ETA. La firma de HB hubiera supuesto sólo que alguna de las partes le presionara sobre cuestiones que atañen a otros firmantes, según las mismas fuentes. La confirmación de que el PNV había mantenido dos reuniones con ETA antes de la tregua de setiembre del 98 llegó por boca de Xabier Arzalluz. Fue el 26 de mayo, ante los micrófonos de Radio Euskadi. El líder jeltzale explicó que el proceso de contactos abierto con la izquierda abertzale se había iniciado con la anterior Mesa Nacional en prisión cuando Arzalluz hacía estas declaraciones, y que ya entonces pudieron comprobar que existían posibilidades de encontrar nuevos caminos de solución al conflicto político. Tras indicar que esos contactos prosiguieron con la siguiente Mesa Nacional, desveló que el PNV mantuvo, a partir de junio, dos reuniones con ETA. Pocos días después, en una entrevista concedida a este diario, el presidente de EA, Carlos Garaikoetxea, respondió afirmativamente a la pregunta de si su partido también se había reunido con la organización armada. «Nosotros nos hemos reunido con ETA y, como alguien ha roto el secreto dijo en alusión a Arzalluz, pues yo me siento ahora relevado del compromiso de mantener la discreción que hasta ahora he guardado en este tema», manifestó el entonces líder de EA. Sobre el contenido de los encuentros, Garaikoetxea precisó que «en ese tipo de contactos, como en todos los que se plantean en clave positiva, las conclusiones que uno saca siempre suelen ser esperanzadoras. Además, como es sabido, tras ese diálogo llegó una tregua», añadió, y relacionó así las reuniones celebradas por separado entre EA y PNV con ETA y la declaración de alto el fuego de esta última. La información de que existía un acuerdo escrito entre las tres organizaciones levantó una fuerte tormenta política, después de que así lo difundiera, el 30 de setiembre de 1999, la cadena española de radio Onda Cero, que ofreció una traducción al castellano no demasiado acertada del acuerdo. La noticia hizo que las fuerzas españolistas lanzaran duros ataques a EA y, sobre todo, al PNV, a quienes acusaban de ser rehenes de ETA, entre una amplia gama de calificativos. Dirigentes del PNV, sin embargo, negaron que hubieran suscrito el texto y, en concreto, Xabier Arzalluz precisó que «lo que efectivamente existe» es un texto de ETA enviado al PNV y EA. Más taxativo fue Carlos Garaikoetxea, quien aseguró, «con total rotundidad», que «nosotros no tenemos compromiso o acuerdo alguno que nos obligue con ETA». El lehendakari Juan José Ibarretxe también intervino para afirmar que no había ningún pacto, «ni público ni privado», con ETA. La organización armada afirma ahora, en la entrevista concedida a la agencia APS, que dicho acuerdo sí se produjo. El hecho cierto es que tras las reuniones celebradas entre ETA, PNV y EA durante el verano de 1998, la organización armada decretó una tregua en un comunicado en el que se recogían los citados compromisos. La organización armada reitera en su última declaración y en la entrevista concedida a APS que el acuerdo está suscrito y, en las imágenes tomadas por esta agencia, sus representantes muestran un documento donde se aprecian los sellos de las fuerzas firmantes.