Ya hay ganador para marzo
Javier-Fernando Hernández Sánchez
UCR 11 de Noviembre de 2007
Inevitablemente, ya tenemos vencedor en las
elecciones generales del próximo mes de marzo: será el partido-moneda,
con dos caras, muy duras, eso sí, y que nos mal gobierna desde hace
treinta años sin solución de continuidad. Únicamente pepes y soes,
tienen la clientela (económica), el dinero, los recursos
institucionales, los grupos mediáticos y las estructuras, para hacer
campañas electorales; esta circunstancia convierte a las elecciones en
algo formal y fraudulento: es como si pretendiéramos que el Almería
con su presupuesto, ganara la liga y la copa de Europa. Es la mentira
eterna de una situación imposible. Un sistema capitalista no puede dar
igualdad de oportunidades a todos los ciudadanos; siempre unos
tienen que estar por encima de otros. Ya no existe ni la democracia
formal, ahora es una vergonzosa verbena, con los payasos como
candidatos, eso sí, unos payasos que se ríen de los niños y no al revés....Todavía
más, hacen tal alarde de ruídos en calles, televisiones, radios, mítines,
etc, que para los ciudadanos que no somos beneficiarios económicos de
sus corrupciones, nos resulta particularmente desagradable soportar,
durante los dos meses anteriores a las elecciones, ver las fotografías
en gran tamaño de los aspirantes a las poltronas,( normalmente simples
vividores, escasamente cultos y ciudadanos de nula relevancia), por
todas partes; anuncios en la radio con una musiquilla horripilante y
otras lindezas, que, insisto, hacen de las campañas electorales una
pesadilla.
Si gana Zapatero, para mí será una sorpresa. Me aventuro a profetizar
que nunca jamás habrá en este país, un político tan mediocre,
vulgar, sin personalidad y cobarde como el susodicho Zapatero. Este
hombre ha tenido mucha suerte en la vida y, evidentemente, el
cargo le vino muy grande. El Psoe le puso de secretario general, después
del varapalo que sufrieron con Almunia, porque no tenían a nadie y éste
era guaperas y ya conocemos que a la hora de votar, en España se vota a
los guapos y lo demás importa un rábano al 60% de la población .
Posteriormente resultó que quien gobernaba España a principios de
siglo, era una bestia maligna partidaria de masacrar a miles de
hombres, mujeres y niños inermes que nada nos habían hecho a los españoles,
resultando de ello que vengadores de los inmolados acabaran con la vida
de doscientas personas en Madrid. Este hecho luctuoso, desde el punto de
vista politico favoreció a un Zapatero que sin tener ni repajolera idea
de nada, se vio de pronto presidiendo un gobierno en el cuál, el que
menos sabía era él. Comenzaron los cuatro años más prosaicos,
mentirosos, incumplidores y cobardes que puede imaginar una mente
humana. Particularmente, si Zapatero no sacase un solo diputado en
Cataluña y Euzkadi, lo vería lógico; les ha tomado el pelo y les ha
faltado el respeto, poniéndoles por detrás, una y otra vez, de otros
poderes bastardos.
Si gana Rajoy, ya sabemos lo que nos espera: el repulsivo pepefranquismo,
las desagradables caras de Zaplana y Acebes por todas partes; curas,
obispos, papas, monjas, en fín toda esta gran familia clerical de la
que tanto Dn. Benito Pérez Galdós como muchísimos españoles de hoy,
abominamos, entre otras cosas porque no somos católicos. Me temo que
los pepefranquistas babosearán "aún más", a los genocidas
yanquis. Y a los homosexuales les darán más de un susto, sobre todo
por presiones de los curas y obispos. ¿tendrán cara?.
En lo que coinciden absolutamente las dos caras de la moneda, es en los
aspectos coprófagos: tanto Zapatero como Rajoy han mostrado un
servilismo rayano en la náusea hacia el Borbón y familia; han lamido y
relamido con placer de perros falderos, el título II de la Constitución,
sin el menor pensamiento de darle un vuelco radical, por lo
monstruosamente humillante que resulta para el pueblo español. Han
hecho una baboseante pelota a los pocos militares que quedan en activo,
en activo-activo, me refiero. A sus socios, los venenosos grupos mediáticos,
los han animado y conminado a que sigan por el camino de la victoria,
esto es, el de la inmundicia y la putrefacción, y con sus colegas los
jueces, se traen un teatral barullo que huele muy mal y sus nefastas
consecuencias caen, como siempre, sobre los débiles e indefensos de
este país.
Javier-Fernando Hernández Sánchez