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"War
is peace"
Jaume
d'Urgell
28
de Junio de 2007
Todo
el mundo sabía que era cuestión de tiempo, y ese tiempo ha concluido. Ahora
toca ver, oír y leer excusas, pretextos… ilusiones. Mas, helos ahí: seis
muertos, seis, sobre la mesa. Y ni un sólo banquero, ni un sólo empresario,
ni un sólo cura, ni un político, ni un operador de suelo, ni un sólo
especulador bursátil… ni siquiera una verdad. Bueno, una sí: ¡Fuera
tropas de ocupación!
Ya es tarde para Jefferson, Jackson, Juan, Jonathan, otro Juan, y David, caídos
en combate. También es tarde para Enrique y todavía un tercer Juan,
heridos en el frente… para ellos es tarde, pero nosotros todavía
estamos a tiempo de hacer algo por todos los demás, todos, sin distinción
alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de
cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica,
nacimiento o cualquier otra condición. Todavía estamos a tiempo de
retirar las tropas de ocupación.
Además del sufrimiento al que están condenadas las familias y allegados de
las víctimas, todos nos vemos obligados a soportar el bramido de la
propaganda militar. Sí, sí, escrito precisamente con estas dos palabras:
"propaganda" y "militar". Nada de 'información',
'noticias', o 'reportajes de actualidad'. Algo tan serio debe quedar muy
claro: tratándose de guerra, todo cuanto se publica en RTVE, Telecinco,
Antena3, Cuatro, Telemadrid, El País, El Mundo, ABC, La Razón, El Periódico,
La Vanguardia, Avui, COPE, etc. es pura, completa y absoluta propaganda
militar.
Y es que en ésta, como en cualquier otra guerra, se nos está sometiendo a un
calculado bombardeo mediático. Se propicia un clima en el que la razón no es
bienvenida, y donde la crítica se convierte en un tabú, en algo perjudicial
para la moral de la tropa… disidir es enaltecer al enemigo. ¡Muera
la inteligencia!
Hagamos la prueba: asomémonos a cualquier cafetería, alrededor de las once
de la mañana y dejemos que se nos oiga decir cosas como: "Hay que
retirar las tropas del país invadido, y en todo caso desplegarlas sobre la
potencia invasora", "Nadie que porte un arma contribuye a promover
la paz", "¿Cuándo volverá a ocurrir?", "Exactamente ¿en
qué consiste asegurar la paz?", "¿Matamos bastante para lo que
morimos?", "¿Quién es el enemigo?", "¿Qué hacen
nuestros soldados en el Líbano?", "¿Y en Afganistán, Haití,
Kosovo o Chechénia?", "¿Qué decía sobre todo esto el programa
electoral del partido que está en el gobierno?", "¿Utiliza la
derecha también a estos muertos para erosionar la imagen del gobierno?",
"¿Qué sentido tiene que el primogénito del cómplice de Franco chupe cámara
a costa del dolor de las familias?", "¿Cuánto cobran al mes los
profesionales de utilizar nuestras armas?", "¿Cómo puede ser que
el vehículo oficial de un diputado autonómico disponga de mejores
contramedidas electrónicas que un blindado militar?", "¿Quiénes
tomaron las decisiones que condujeron a la muerte a esos seis
adolescentes?", "¿Qué coño es Al Qaeda?", "¿Hay más líneas
de investigación?", "¿Qué tipo de explosivos fueron
utilizados?", "¿Existe algún partido político español que salga
beneficiado de esta catástrofe?", "¿Habrá una comisión de
investigación en el parlamento?", "¿Se reirán nuestros bien
pagados representantes públicos?", "¿Televisarán el juicio a los
presuntos autores?", "Considerando la cercanía del verano… ¿Cómo
afectará esto a la línea editorial de los periódicos de mayor
tirada?", "¿Por qué nadie llama 'armas negras' a los 'cascos
azules'?", "¿Acaso pintar un tanque de color blanco lo convierte en
una ambulancia humanitaria?", "¿Cuánto cuesta todo esto?",
"Sabemos quien lo paga, ¿sabemos quien lo cobra?".
Atrevámonos a cuestionar directamente el núcleo de los memes
belicistas: ¿Qué fuerzas de interposición? ¿Qué es una misión de paz? ¿Y
por qué la llevan a cabo personas armadas? ¡Envíemos dinero! ¡Condonemos
deuda externa! ¡Despleguemos médicos, maestros, arquitectos, ingenieros,
bomberos, asesores! ¿Pero gente armada? ¿Para la paz? ¿Acaso nos toman a
todos por gilipollas?
La Historia nos tratará como lo que realmente somos: una panda de memos
autodestructivos, que, teniendo el poder en nuestras manos, es decir, siendo más,
nos matábamos entre nosotros al dictado de cuatro clepto-sociópatas
genocidas megalómanos.
¿Es que nadie se da cuenta de que lo que está ocurriendo en el Líbano no
tiene sentido? En estos momentos, tras un atentado masivo llevado a cabo por
Israel contra la población civil libanesa, fuerzas militares amigas del
agente invasor controlan una parte del territorio del país invadido, con la
esperanza de que eso contribuya a crear una situación favorable para que la
reconstrucción de las infraestructuras destruidas durante la guerra corra a
cargo de empresas provenientes de los países que enviaron a esas fuerzas
de pacificación. Empresas que explotarán personal local, por lo que el
único beneficio irá destinado a comprar yates un poco más grandes para
quince o veinte hijos de la gran puta, nacidos —eso sí —, en nuestro país.
¿Sentimiento nacional para esto? ¿Para esto morir?
En otras palabras: ante el fracaso de la acción terrorista de Israel, los
capitales carroñeros procedentes de países amigos de la nación
expansionista, se apuntan al gran banquete que supone reanimar al país
mal-herido, con cargo a créditos que su propia clase obrera deberá afrontar
durante muchos, muchos años, al menos hasta que todo vuelva a empezar. ¿Dónde
está la lógica? ¿Y la Justicia?
Paz no es una palabra para usar en Navidad. Paz es algo muy serio, o al menos
debería serlo. La paz es un concepto a tener muy presente cada vez que
introduzcamos un sobre una urna de metacrilato. La paz no debería ser
patrimonio exclusivo de la infancia y los poetas. La guerra no exige valor, no
hay honor en la guerra, ni respeto, ni nada que se le parezca. Lo que de
verdad requiere valor, es decir un adiós a las armas.
DECÁLOGO CONTRA LA GUERRA
1. Todas las guerras son iguales: la prueba palpable del fracaso de la clase
política.
2. Jamás se debe confiar en una noticia relacionada con la guerra.
3. Toda apología de la guerra es un crimen.
4. Fabricar, vender o almacenar armas es también un crimen, además de una
peligrosa insensatez.
5. Todo grupo de personas armadas inspira terror, nunca respeto, honor o
valentía.
6. Utilizar la violencia con fines políticos es terrorismo.
7. Iniciar una guerra para satisfacer objetivos económicos es delincuencia
común a gran escala.
8. Los asuntos de la Cosa Pública deben permanecer alejados de todo credo
religioso.
9. Toda parte en conflicto está obligada a dialogar hasta conseguir la Paz.
10. Siempre hay alternativas mejores a iniciar o mantener una guerra.
Estas diez reglas pueden resumirse en dos: recuerda que los demás también
son personas; y si te lías o te lían, elige siempre la opción de la Paz.
¡Salud y raciocinio!
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