En realidad estamos ante
la culminación de una maniobra largamente gestada, cuyo contenido y
protagonistas constituyen el secreto de Polichinela para quien simplemente
haya seguido la actualidad política española de los últimos años. Hace
tiempo que un sector del socialismo vasco y algunos otros personajes a
escala española antaño vinculados al PSOE, preparan un golpe de efecto político
que contribuya a devolver al PP al Gobierno del Estado. Porque de eso se
trata en última instancia, de ayudar a sacar a Zapatero de la Moncloa. El
horizonte son las próximas elecciones generales.
Entre esta tropa de
resentidos, frustrados, maniobreros y trepas de todo pelaje que encabeza la
sorprendente señora Rosa Díez y el inmarcesible filósofo don Fernando
Savater, no es difícil intuir nombres que iluminan bien por dónde van
realmente los tiros. Es el caso de Cristina Alberdi y Gotzone Mora, dos señoras
que hace tiempo cobran un sueldo de la Comunidad de Madrid al haber sido
graciosamente contratadas en su día por Esperanza Aguirre para no se sabe
bien qué, aunque no sea difícil imaginarlo. No deben andar lejos los
Redondo, padre e hijo, dos "históricos" del resentimiento
abrazados al oso aznarista desde hace años. Súmenles un puñado de
"intelectuales" de guardia, entendiendo por tales algún abogado,
unos cuantos periodistas de confidencial y tres o cuatro novelistas de éxito
discreto, y ya tienen la base del cocido. Si la cosa tomara algún vuelo,
pronto se agregarían figurones como don Paco Vázquez y, por qué no, el
socialista más nacional del mundo mundial, don José Bono.
Porque el invento va de
eso, de crear un partido "socialista nacional". El truco es viejísimo
y ya ha sido ensayado, aunque con poco éxito, todo hay que decirlo. En los
años setenta fue aquella cosa del PSOE "histórico" que
comandaban a medias Rodolfo Llopis y ciertos servicios policiales, lanzado
para intentar segarle la hierba al PSOE renovado de Felipe González. Tras
cosechar un sonoro fracaso en las elecciones de 1977, el PSOE "histórico"
terminó rápidamente digerido por el PSOE "sevillano". En versión
patriótica catalana se creó también en aquellos años el PS-Reagrupament,
un grupúsculo liderado por Josep Pallach del que se decía que en su
dirección había más agentes de la CIA que afiliados; su misión era
hacerse en ventanilla con la exclusiva de la marca PSC y evitar que ésta
recayera en la fuerza política resultante del proceso constituyente del
socialismo catalán, nucleado entonces en torno a Convergència Socialista
de Catalunya. Fracasaron, y la gente del Reagrupament terminó políticamente
unos en los brazos de Pujol y otros mendigando sitio en el posterior
PSC-PSOE.
Pero fue en 1990 cuando
García Damborenea fletó su Democracia Socialista para "castigar"
a González, lo más parecido al ensayo de ahora. Desde Vizcaya "Ramborenea"
pretendía reconquistar España con un "socialismo" demasiado próximo
a la dialéctica de los puños y los pistolas, un socialismo tan
"nacional" que apestaba a facha por todos sus poros. Hay que
recordar que el invento feneció poco después convertido en un juguete
roto, con Damborenea abrazado a Aznar en un escenario mitinero en Zaragoza
una vez que el PP tuvo a bien hacerse cargo de las deudas generadas por la
aventura.
Lo de ahora acabará
igual, no les quepa la menor duda. Incluso hay quien teme que pueda terminar
resultando contraproducente para su patrocinador. Federico Jiménez
Losantos, que será un individuo sin escrúpulos pero de tonto no tiene un
pelo, alertaba en la COPE acerca del peligro que ese partido
"nacional" puede representar para el PP, en la medida de que sea a
éste partido a quien le reste votos y no al PSOE. Porque el
"socialismo nacional" español está inventado hace muchos años,
y el voto que capta es, aparte el de cuatro bobos desinformados, el de gente
de derechas; muy de derechas, para ser más exactos.
Por cierto
"socialismo nacional", que antiguamente era la divisa de los nazis
alemanes y de los falangistas de primera hora, es también la que enarbola
el mundo de ETA-Batasuna. Así que en breve tendremos dos "socialismos
nacionales" pugnando en el País Vasco; menudo espectáculo.
