Han pillado a los del PP de Melilla. Querían que votar al PP fuera más sencillo que votar a cualquier otro partido y, para ahorrar un trámite a sus votantes decidieron falsificar en una imprenta un documento oficial autocopiativo. La práctica no ha debido resultar demasiado escandalosa en Génova, pues han salido rápidamente Acebes y Esperanza Aguirre (la cólera del golf) a defender la falsificación hecha en Melilla.
Lo de Acebes es simplemente de mofa: dio a imprimir en la imagen del
formulario que hay en las instrucciones para votar por correo y mostró
que el documento podía ser imprimido por cualquiera, que luego podría
"fotocopiarle" (sic)
y "reproducirle" (sic).
Acebes volvió a hacer honor al apodo que se ha ganado en Periodismo
Incendiario: "Acebes miente (valga la redundancia)". Porque lo
que hizo el PP de Melilla con el docum
ento
no fue eso, sino falsificarle: es
como decir que tener una máquina en casa que imprima réplicas perfectas
de billetes de 500 con la intención de colarlos en el banco no es una
falsificación porque un billete de 500 también puede uno encontrarlo
(encontrarle, para Acebes) como al principio de este blog para después
imprimirlo (imprimirle) cuantas veces se quiera. Acebes no da más de sí,
pobrecito mío.
Por eso es más apasionante la excusa de Espe, que sí que da
infinitamente más de sí: de hecho no parece tener límite. Dijo Espe que
votar por correo es muy complicado porque exige ir a Correos tres veces y
que "ella misma" había
preguntado si no lo podía repartir el partido (se supone que le dijeron
que no y que lo que no preguntó es si se podía imprimir una copia exacta
del papel oficial para que colara como bueno y lo usaran sus votantes). Al
decir que "ella misma"
lo pensó, da por sobreentendido que ella es una persona honradísima y
que si a ella se le ocurrió nada malo puede tener la idea: esa imagen de
Aguirre como honrada e incapaz de trampa alguna no es exactamente la que
yo tengo, pero esa es otra cuestión. Lo curioso de Espe es que considera
justificado el chanchullo porque votar por correo exige, según la ley,
una serie de trámites que para sus votantes pueden resultar engorrosos.
No sé por qué Espe se ha quedado ahí: no es ya sólo el voto por correo
lo que es engorroso. Es que votar en domingo es un trámite complicado:
uno sale de marcha el sábado; con las pocas fuerzas que tiene por la mañana
apetece más ir al rastro o similar, tomar unas cañitas en alguna
terraza, y finalmente ir al fútbol (el 27 de mayo estará resolviéndose
la Liga: no nos podemos perder el partido). No hay tiempo para votar y eso
que no he incluido la obligación dominical de ir a misa, porque se puede
ir el sábado por la tarde sin caer en falta. Dada la lógica de Espe,
estoy seguro de que ya habrá preguntado ella
misma si no puede votar el partido por los ciudadanos: que éstos
puedan hacer un domingo tranquilo, relajado, familiar y futbolero, que el
Partido lo soluciona. Si ellos pueden copiar un papel oficial para ahorrar
un trámite a sus votantes por correo, ¿por qué no nos va a ayudar también
en el voto presencial llevando en sacas a las urnas los cientos de
millones de votos que ellos consideren que les vamos a dar?
Al típico progre titiritero que ve mal todo lo que haga el PP le parecería
también mal que fuera el propio partido del títere Mariano el que
introdujera en las urnas nuestros votos, pero seguro que a Acebes se le
ocurre una inocente mentirijilla de las suyas que lo convierta en legal (y
quien le lleve la contraria, ya se sabe: es un miserable) y Esperanza
Aguirre no tiene más que repetir el argumento: votar, como ir a Correos,
es un coñazo.