Vergonzoso me pareció
el secuestro de la publicación El Jueves por la aparición en dicha
revista de una portada en la que los príncipes borbónicos de este
nuestro país aparecían fornicando en pose de cuartos traseros, como
manda el instinto animal.
¿Qué es lo que hay
que objetar a la sátira mordaz y sexual, a la viñeta que hiere a la
moral de los meapilas, que molesta a los que adoran a los símbolos como
si becerros de oro fueran?
En el corazón de la realeza europea, en el Reino Unido, donde existe de
facto una Monarquía parlamentaria de mayor pompa y boato que la nuestra,
joven e impuesta, aquellos que queman la bandera o las imágenes de Isabel
II no se enfrentan a la justicia salvo que al llevar a cabo tales acciones
provoquen disturbios o desórdenes públicos. Pero no por el mero hecho de
calentar a la luz de las llamas las fotos de las Reales cabezas.
Y en los EEUU puritanos, cualquiera puede poner en la picota a su
Presidente, quemar su foto, y reírse de sus trágicas sandeces. EEUU
representa una democracia consolidada, como la británica, basadas en los
derechos del individuo por encima de entes y símbolos, de colectividades
y banderas. Y nadie puede negar el patriotismo norteamericano.
Sabía que la sentencia estaba decidida antes de finalizar el juicio, pues
la actuación del Estado, del Poder Judicial en nuestro país, desde el
primer momento en este caso, ha sido bochornosa. Secuestrar una publicación,
detener y encausar a los autores de las viñetas, y ahora condenarlos, es
un asalto en toda regla a la libertad de expresión, y más aún, atenta
contra la igualdad de los ciudadanos: el rey, su prole y "los añadidos"
gozan de un estatus de protección especial, están por encima de la ley,
por encima de Hacienda, por encima de todos los españoles.
Me solidarizo con esos viñetistas ácratas, atrevidos, osados,
libertarios, Guillermo Torres y Manel Fontdevila , desde aquí todo mi
apoyo.
Supongo que ahora, también prohibirán a los programas del corazón, tipo
Tomate, hablar de la separación de los duques de Lugo, otra telenovela
que estaba cantada pero sobre la cual nadie en este bendito país podía
opinar. ¿No son un "matrimonio social" como los demás que
llegan hasta esos programas?
Va siendo hora de que los privilegios de la Monarquía (y aledaños) se
acaben, de que la Constitución se reforme, y de que España se convierta
en una República Presidencialista.
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