Víctor Casco Ruiz
Digo Vivir 16 de Noviembre de 2007
Mi partido, el Partido Comunista de España, defiende la militancia sindical en aquellas organizaciones combativas de clase. Hasta aquí nada que objetar, salvo que CC.OO. es definido como el sindicato de preferencia, y CC.OO. hace ya tiempo que dejó de representar los intereses de la clase trabajadora, y su estructura actual hace imposible que renazca bajos los preceptos del asamblearismo y el anticapitalismo.En una cruel ironía de nuestros tiempos, es posible que Comisiones Obrera sea un sindicato de clase, pero no precisamente de la nuestra, de la clase asalariada.
Se publica hoy en un medio nacional la fortuna inmobiliaria alcanzada por la, desde hace 20 años, secretaria confederal de la Federación de Servicios Financieros y Administrativos de CC.OO, es decir, la responsable de la Federación de banca, en lenguaje más llano. Dos millones de euros en activos inmobiliarios, chalet en Pozuelo, Malaga, Cerceda, apartamentos en Denia… Según los datos relevados por “Público” María Jesús Paredes debería cobrar de su banco 35.000 euros brutos anuales, siendo como es una sindicalista liberada, administrativa de nivel 8. El sueldo no cuadra con la fortuna.
María José Paredes es además una vieja conocida para quienes en su momento defendieron un sindicalismo combativo y de clase: ella, junto a Toxo, Hidalgo y Gutiérrez se puso radicalmente en frente y logró expulsar a Marcelino Camacho de la Presidencia de Honor de CC.OO., un acto rastrero e indigno. Pero claro, Marcelino es un sindicalista de izquierdas que sigue viviendo en Vallecas, austero en su comportamiento, incapaz de mantener una fortuna inmobiliaria de 2 millones de euros y decir que representa a los trabajadores.
No es la primera vez que la Federación de Banca aparece en la diana de las sospechas. En 2004 interviú reveló que Citibank había reconocido en un juzgado de Madrid el pago de más de 650.000 euros a los sindicatos CC.OO, UGT y FITC “por el esfuerzo” que realizaron durante las negociaciones de los cuatro acuerdos laborales entre 1999 y 2003. Merced a aquel esfuerzo, se produjeron cientos de bajas en Citibank y la pérdida de derechos adquiridos por parte de los trabajadores. En la negociación colectiva ganó claramente la parte empresarial, y un año después se conoce el precio: 650.000 euros. No fue lo único: Citibank pagó un viaje de una semana a EEUU a la responsable de la Federación de Banca de CC.OO. y seis entradas para ver a Los Ángeles Lakers.
El 15 de diciembre de 2006 publicó la Gaceta Económica que María Jesús Paredes había intervenido en la Conferencia Económica del PP y que fue la suya una de las conferencias más aplaudidas, hasta el punto de que algunos de los asistentes decían que “debía ofrecérsele un sitio en las listas”.
No es esta
sindicalista de clase la única que encandila a la derecha. El propio
Secretario Confederal, señor Fidalgo, se ha caracterizado en los
últimos años por situarse en posiciones políticas que muy poco tienen
que ver con el sentido original con que nació CCOO en pleno franquismo.
Este sindicalismo amarillo, donde sus dirigentes no pueden ser puestos como ejemplo de austeridad, capaces de situarse en el campo de la patronal y los gobiernos de turno para, sin ir más lejos, defender una Refinería y a su promotor, un gran empresario con pocos escrúpulos, ese sindicalismo que tiene problemas para convocar Huelgas laborales en defensa de nuestros intereses, CC.OO. en fin, no debería ser la referencia sindical de un partido, el PCE, que viene reclamando un espacio en la izquierda anticapitalista y consecuente. Es el momento de no mirar a otro lado y coger al toro por los cuernos. Otro sindicalismo asambleario y de clase es posible.