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Vicenç Navarro
Temas 11 de Octubre de 2007
La
exuberancia de los beneficios empresariales en España se basa
en gran medida en la moderación salarial.
Según el último
informe OECD ( Employment Outlook, 2007 ) sobre la
situación de la población empleada en los países de la OECD,
que incluye los países económicamente más desarrollados del
mundo, España es, de los 27 países de la OECD, el único país
que ha tenido durante el período 1995-2005 un descenso del
salario promedio. Mientras que en el promedio de los países de
la OECD los salarios tenían un crecimiento anual de 1,8%
durante el período 1995-2005 y de 0,7% durante el período
2000-2005, en España los salarios descendieron un promedio
anual de -0,5% durante el primer período y de - 0.3% durante el
segundo período.
La respuesta
ante estos datos por parte de círculos económicos y
financieros españoles y por economistas del Gobierno español
próximos a tales círculos ha sido el de restarle importancia a
tales datos señalando que este descenso del salario promedio,
se debe a la elevada producción de puestos de trabajo de
salarios más bajos que el salario promedio lo cual explica el
descenso de tal promedio. Puesto que se asume que estos trabajos
de salarios bajos lo realizan personas que antes no trabajaban,
se considera que la abundante creación de tales puestos de
trabajo es un elemento positivo, pues es mejor trabajar (aun
cuando sea con un salario bajo) que estar sin salario. Así, en
unas declaraciones recientes a El País (22.07.07), el
señor Solbes, Ministro de Economía y Hacienda del Gobierno
español, indicaba que "si hay un padre que trabaja y gana
2.000 euros y su hijo está en paro, el salario medio en la
familia es de 2.000 euros. Si su hijo empieza a trabajar y cobra
1.000 euros, el salario medio pierde una cuarta parte. Por
tanto, una bajada en el salario medio es claramente compatible
con un aumento de la renta general".
Encuentro
esta respuesta excesivamente complaciente y altamente
preocupante, puesto que el hecho, que el salario promedio esté
descendiendo quiere decir que en España se están creando más
puestos de trabajo bajos que puestos de trabajo con salarios
medios y altos. Es más, de seguir esta tendencia, los salarios
bajos serán los dominantes. Siguiendo el símil utilizado por
el señor Solbes, los salarios de las nuevas generaciones serán
más bajos que los salarios de las generaciones anteriores. No
creo que ello debiera ser motivo de complacencia o satisfacción.
Otro motivo
de preocupación de las declaraciones del señor Solbes es que
parece aceptar el principio de que la única manera de crear
empleo es bajando los salarios. Esta postura, ampliamente
aceptada por las organizaciones de la patronal española, es empíricamente
errónea. Según el informe de la OECD, citado anteriormente,
Noruega y Suecia tienen mayores tasas de creación de empleo
(3,2% y 2%) que EEUU (1,9%) y en cambio los salarios de los
puestos de trabajo creados en aquellos países son mayores que
en EEUU.
Otra dimensión
preocupante de la respuesta que se está dando a la caída de
salarios es que ignora que esta caída del salario promedio se
debe no sólo al elevado crecimiento de puestos de trabajo con
salarios bajos, mayor que el de salarios medios y altos (el 72%
de los nuevos trabajos eran en el año 2006 de salarios bajos),
sino también a la disminución de los trabajos bien
remunerados, así como a la reducción de la tasa de crecimiento
de estos salarios altos y medios. El porcentaje de trabajos bien
remunerados ha estado descendiendo desde principios de la década
de los años noventa.
Y por si esto
fuera poco, la evolución evolución de la tasa de crecimiento
de los salarios de los sectores con salarios más altos (por
ejemplo, metalurgia) ha sido menor durante el periodo 1995-2005
que durante el período anterior 1985-1995. En realidad, en
muchos de estos sectores tradicionalmente de salarios altos y
medios, la tasa de crecimiento de los salarios ha sido nula, notándose
un estancamiento de los salarios cuando no descenso. Siguiendo
el símil del señor Solbes, no es sólo que la generación de
los hijos tiene salarios más bajos que la generación de sus
padres, sino que los salarios de estos últimos están creciendo
más lentamente.
Las
empresas españolas han visto aumentar sus beneficios netos un
73% entre 1999 y 2006, más del doble que la media de la UE-15,
mientras que los costes laborales sólo han aumentado un 3,7%,
cinco veces menos que en la UE-15.
Altos
beneficios empresariales
Este descenso
de la tasa de crecimiento de los salarios medios y altos y gran
aumento de los salarios bajos explica la disminución de las
rentas del trabajo en la contabilidad nacional (y ello a pesar
de que el número de trabajadores haya aumentando
considerablemente, pasando de representar el 48% de la población
de 15 a 64 años en 1995 al 63% de la población en el año
2005), disminución que coincide con un gran crecimiento de las
rentas empresariales. En realidad, la exuberancia de los
beneficios empresariales se basa, en parte, en la gran moderación
salarial. Entre 1999 y 2006, las empresas españolas han visto
aumentar sus beneficios netos un 73%, más del doble que la
media de la UE-15 (33,2%) o de la zona euro (36,6%), mientras
que los costes laborales en España han aumentado durante este
mismo período un 3,7%, cinco veces menos que en la UE-15
(18,2%). Algunas de las empresas que han tenido mayores
beneficios, como son las empresas de la construcción, se
caracterizan por tener salarios bajos. El análisis comparativo
de la industria de la construcción en la UE muestra que los
salarios en este sector son más bajos (en términos relativos
al salario medio) en España que en el promedio de la UE-15, y
en cambio los beneficios son más altos que el promedio de la
UE-15. La elevada oferta de personas, facilitada por la gran
entrada de inmigrantes, en un mercado de trabajo muy poco
regulado, explica que los salarios sean bajos y que la
productividad sea baja. El empresario, frente a la abundancia de
personas que quieren trabajar, no siente la necesidad de
invertir y aumentar la productividad de aquel puesto de trabajo.
En realidad la baja productividad española se basa, en gran
parte, en la existencia de una abundante mano de obra en un
mercado de trabajo excesivamente desregulado. No es, pues, como
constantemente se indica, que la abundancia de puestos de
trabajo de baja productividad determina los salarios bajos sino
al revés, la existencia de grandes sectores de la población
forzados a tener salarios bajos es lo que determina la baja
productividad.
Algunos
autores han explicado los bajos salarios como resultado de la
globalización en la que los productos de la China y de la
India, por ejemplo, están forzando una elevada competitividad
que fuerza a la baja los salarios de los países
desarrollados. Sin desmerecer la importancia de tal hecho, los
datos muestran que aquellos países como los escandinavos, que
están más globalizados, tienen también los salarios más
altos (y mayor protección social). No es la globalización en
sí, sino cómo el Estado responde a la globalización lo que
explica que los salarios sean altos, medianos o bajos. En los
países escandinavos, los mercados de trabajo están altamente
regulados y no se permite el desarrollo de sectores de
salarios bajos (el nuevo Gobierno conservador- liberal sueco,
sin embargo, está intentando crearlo) causa de que su
productividad sea alta. Son los países con alto
intervencionismo estatal, en donde el Estado, a través de un
elevado gasto público, ofrece una elevada seguridad social
que facilita la flexibilidad laboral, y la adaptación de la
fuerza laboral a los retos de la globalización. Esta no es la
vía que se está escogiendo en España. En realidad, el
Ministro Solbes, en la entrevista citada anteriormente,
anteriormente, señala que la política de la cual él está más
orgullosos es precisamente "la de no haber aumentado el
gasto público". Creo que esto es un error. El gasto público
en España es excesivamente bajo (38% del PIB). El más bajo
de la UE-15 (después de Irlanda), mucho más bajo que el
promedio de la UE-15, 47,4% del PIB, y mucho, mucho más bajo
que Suecia, 56%, Dinamarca, 53%, y Finlandia 50%, tres de los
países más globalizados y más competitivos de la UE-15,
como incluso el Vaticano liberal, el Forum de Davos, ha
reconocido.
La
existencia de grandes sectores de la población forzados a
tener salarios bajos en España determina la baja
productividad de la economía.
España es
de los países menos competitivos y ello se debe precisamente
al excesivamente bajo gasto público. La baja productividad y
competitividad de la economía española se basa precisamente
en el bajo gasto público en infraestructuras, en capital
humano y social y en protección social. Existe una escasa
concienciación de la importancia de la inversión social en
el equipo económico del Gobierno, limitándose a favorecer
una mayor inversión en Educación y en Investigación y
Desarrollo, políticas insuficientes, pues no es sólo el
capital humano sino el capital social (que incluye la
seguridad y solidaridad social) los que son fundamentales para
adaptarse a los cambios requeridos por la integración económica
internacional. En este aspecto, llama la atención que el
equipo económico del Gobierno, que ha declarado tener simpatías
hacia la sensibilidad socio liberal del Gobierno Blair, parece
desconocer que el gasto público del Gobierno laborista británico
aumentó significativamente durante el período 1997-2005,
pasando éste de representar el 41,6% del PIB al inicio del
período al 44,7% en 2005, mientras que en España tal gasto público
descendió durante el mismo período de un 41,5% a un 38,2%
del PIB, continuando a la cola de la UE-15, tanto en gasto público
social como porcentaje del PIB como en gasto público social
por habitante. En realidad, en la Gran Bretaña, uno de cada
tres nuevos puestos de trabajo ha sido consecuencia del
aumento del gasto público. Sería de desear que los diseñadores
de la política económica del país no ignoraran tales datos.
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