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Fuerteventura digital 20 de Abril de 2007
Alberto Negrín,
Vicepresidente de la Asociación canaria de amistad con el pueblo saharaüi,
retomó el pasado14 de abril en el Auditorio de Tenerife y con motivo del acto
electoral del PSOE, la acción directa y no violenta como denuncia a 32 años de
vergüenza española para con el Sahara.
Siempre, el gesto comprometido, tiene más valor que el mejor de los discursos.
En la era de la imagen, la bandera del Polisario ondeando por primera vez en ese
Templo del Despilfarro, y el grito rasgado sobre la venta del Sahara a
Marruecos, debió herir, en lo más profundo, el corazón de un Presidente, José
Luis Rodríguez Zapatero, que, como todos los Presidentes españoles, ha
antepuesto los intereses de Estado a los de su pueblo, incluido el antiguo, el
de Saguiet el-Hamra y Río de Oro. Pueblo que aún hoy muestra su DNI y tiene el
castellano como su segunda lengua, a pesar de la nefasta política lingüística
de los gobiernos de su antigua metrópoli.
Desde noviembre de 1975, el pueblo saharaüi, abandonado a su suerte por España
con la firma del Tripartito neocolonial, fue bombardeado, masacrado, asesinados
hombres mujeres y niños hasta ser expulsado de su territorio a un lugar en
medio de la nada, la inhóspita hamada de Tinduf en Argelia.
Al olvido de parte de la comunidad internacional y de una ineficaz ONU con su
MINURSO de vacaciones 30 años por los mejores hoteles de El Aaiún, hay que añadir
las promesas incumplidas de los Presidentes de Estado españoles quienes, con la
misma facilidad que apoyaban los derechos del pueblo saharaüi antes de tener
responsabilidades de Estado, daban su apoyo al Rey de Marruecos una vez llegaban
al poder, al toparse con la política real y los intereses cruzados
internacionales de Marruecos, EEUU y Francia.
Jerónimo Saavedra, uno de los padres de la socialdemocracia canario-española,
es el valedor de las tesis que apuestan porque el empresariado invierta en los
territorios ocupados para contribuir con ello a que el reloj de arena del
desierto marque el tiempo en horario marroquí, evitando así el peligro
islamista que supuestamente traería un Sahara libre, teoría, que no se cree ni
el que asó la manteca.
Como resulta también increíble, que España, haya dado el VºBº al acuerdo de
pesca suscrito en junio de 2005 entre la UE y Marruecos y que, además, el
Presidente lo enarbole en Canarias, llamando aguas marroquíes a nuestro banco
canario-sahariano.
A buen seguro que ZP volvería sus ojos el pasado 14 de abril hacia el último
Presidente, de la II República española, el socialista grancanario Juan Negrín,
cuando, cosa de los astros, otro Negrín le sacara los colores justo en su
aniversario. Y es que, aún reconociendo los logros de ZP en la política española,
y deseándole que cumpla muchos más, no hiló fino en el Auditorio. Su talante
debiera haber evitado la represión contra un defensor de los derechos humanos,
sociales y políticos del pueblo saharaui.
En primer lugar porque buena parte de la parroquia socialista, como la mayoría
de Canarias, pensaba lo mismo. De hecho hasta quienes estábamos en el exterior
manifestando nuestro rechazo por la venta del Sáhara, llegaron socialistas,
que, indignados, abandonaron el Auditorio al ignorar su Presidente la protesta
habida.
En segundo lugar, porque la libertad de expresión es uno de los ejes de su política
y de la misma manera que se permitió que le llamaran “guapo” o
“Presidente”, debiera haberse hecho ante las críticas de otro ciudadano,
cuya libertad de expresión fue pisoteada al ser cacheado, llevado a Comisaría
y denunciado por alteración del orden, cuando aquí los únicos que están
alterando el orden, y el orden internacional expresado por la ONU y el Plan
Baker sobre el Sáhara son Marruecos y España entre otros.
Si algo quedó claro, aparte de la incompetencia del PSOE local por gestionar
bien el hecho, fue que mientras nuestra sociedad se vuelca con los campamentos
de refugiados de Tinduf y clama por los derechos de este pueblo, el Estado español
ha levantado a imitación del Rey de Marruecos su particular muro en los
desiertos de su política exterior…